martes, 14 de noviembre de 2006

Con la frente marchita, Iglesias vuelve a Mendoza

Roberto Iglesias renunció ayer a la presidencia del Comité Nacional de la UCR porque nadie le da pelota, resumiendo la argumentación del ex gobernador de Mendoza para dimitir. La verdad es que, a pesar de presidir el sello partidario, el Mula nunca influyó en la política nacional y en la aventura perdió el liderazgo en la provincia.

Llegó la hora de replegarse en Mendoza para salvar algo de lo que le queda. Interpretar la guerra con el gobernador K Julio Cobos en primera persona, contener a los radicales enojados y ver si alguna pata del Partido Demócrata quiere ponerse a la cola por un par de carguitos más de los que los gansos son capaces de ganarse si van solos o divididos a las elecciones.

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Información en Perfil

Peronistas en su salsa

El desembarco en serio de Iglesias en mendoza inevitablemente pone a los peronistas a las puertas del poder, no tanto por la posibilidades electorales sino por la capacidad de sostener o ningunear al Gobierno. A su salsa los llamaron a los hijos del general: a negociar cuotas de poder, aunque estuvieron tan lejos en los útimos años que, por ejemplo, en la Legislatura son contados los justicialistas afilados en el negocio (negación del ocio) del poder.

Así, el escenario vuelve a abrir una ventana a los que mandaron entre 1987 y 1999 en la provincia, conocidos como el Equipo de los Mendocinos y que están exiliados de la vida pública local por el significativo desprecio que cosechan. Sin embargo, nunca perdieron predicamento en círculos de decisión y algunos, como José Bordón, embajador en Estados Unidos, gozan de cargos nacionales. Ya saben cómo se gobierna, cómo se construye a la mendocina y en el partido no surgieron figuras más importantes cuando se desmembró el armado que encabezaron Bordón y José Luis Manzano para desplazar del partido a los que perdieron en 1983 con Felipe Llaver. Después gobernaron 12 años seguidos.

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