Una empresa rusa arregla los rivales y las fechas de los partidos, los clubes argentinos no prestan a sus jugadores, el técnico pone a que están afuera y pierde. Sabe que los hinchas nunca se aprenderán los nombres de la Selección porque tal cosa no existe más. "En pocos partidos el equipo va a salir de corrido", les prometió el Coco Basile a los bosteros cuando asumió. Cumplió y le fue bien. Ahora sabe que le irá mal a menos que ocurra un milagro.
Se habla de tener dos selecciones: un equipo con futbolistas que se desempeñan en los clubes nacionales y otro con los “extranjeros”, los cuales se pondrán la celeste y blanca según la conveniencia del negocio.
Se terminó la Selección, el negocio salió campeón y los hinchas nos fuimos al descenso.
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