Israel bombardea refugios de civiles en el Líbano para matar niños, potenciales terroristas por haber nacido donde nacieron. La masacre del pueblo libanés es una locura. Como la de los afganos, iraquíes, colombianos y muchos otros más. Están todos locos. El mundo del fin de la historia, pregonada por el capitalismo en los 90' -qué poquito hace-, muestra a asesinos poderosos, víctimas indefensas y millones de hijos de mil puta que miramos, duros como si nada.
A continuación, una crónica -una sola- de la guerra preventiva de Estados Unidos, Inglaterra e Isrrael, amparada por todo el mundo que se dice civilizado. Asesinos.
By Página 12:
Masacre en un sótano con refugiados
Israel mató a 57 civiles libaneses, entre ellos 37 niños, en el ataque más mortífero de su campaña. El bombardeo, dirigido a un edificio en el que se refugiaban decenas de familias, fue condenado por todo el mundo y quebró la posibilidad de un cese de fuego negociado entre Tel Aviv y Beirut. “No hay espacio hoy para otra discusión que no sea un inmediato e incondicional cese del fuego y una investigación internacional sobre la masacre israelí en Líbano”, aseguró el primer ministro libanés, Fouad Siniora, rechazando cualquier condición por parte del gobierno israelí para suspender los bombardeos. Ante la ola de críticas, Israel anunció un cese de los ataques por 48 horas. Pero la suspensión es sólo parcial. Tel Aviv podrá continuar atacando objetivos de Hezbolá y adelantó que para este miércoles habrá terminado de establecer una zona de seguridad de dos kilómetros de ancho en la frontera con el Líbano.
Beirut rompió su tradicional actitud cautelosa y denunció a Israel de cometer crímenes de guerra. Siniora apeló una vez a la unidad del pueblo libanés y del mundo árabe, que hasta el momento no ha tomado una actitud muy activa en el conflicto. Aunque ningún país apoyó el ataque, la condena de la comunidad internacional fue muy variada. Las potencias europeas rechazaron la matanza de civiles pero repitieron las declaraciones tibias que hicieron fracasar la Cumbre de Roma de la semana pasada. La intervención más fuerte estuvo a cargo de Italia. El canciller Massimo D’Alema advirtió que la “intransigencia” del gobierno israelí hace muy difícil encontrar una solución al actual conflicto con Hezbolá en el Líbano. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió ayer en una sesión de emergencia con la esperanza de consensuar una condena a Israel. Sin embargo, la posición inalterada de Estados Unidos volvió a obstaculizar tal resolución, que se vio reducida a una mera expresión de “conmoción y aflicción” por la muerte de civiles. Una vez más, el Consejo vuelve a contradecir al secretario general Kofi Annan que más temprano había demandado una condena fuerte contra el ataque israelí.
Luego del ataque al edificio de tres pisos en la aldea de Qana, muy cerca de Tiro, Hezbolá había advertido que respondería con fuerza. Horas después comenzaron a sonar las sirenas de alarma de ataque en todo el norte israelí. Haifa, Kiriat Shmona, Acre, Naharia y Rosh Pina fueron las ciudades golpeadas ayer, en la mayor ofensiva de la milicia chiíta desde que comenzó el conflicto a mediados de este mes. Al menos 140 cohetes fueron lanzados desde el sur libanés, dejando sólo siete heridos leves. Tel Aviv lamentó la muerte de civiles libaneses pero advirtió que no terminará con los ataques. La portavoz del gobierno israelí, Miri Eisin, anunció que investigarán las razones de este “error”. Sin embargo, luego justificó ese “error”. “Israel no tiene como objetivo a civiles, por eso Hezbolá se oculta en los lugares donde viven civiles. Israel está profundamente entristecido y lleno de angustia”, explicó Eisin. En su declaración, el ejército israelí aseguró que el ataque fue una reacción directa a los misiles lanzados por Hezbolá desde esa aldea.
Libaneses, palestinos e israelíes, todos protestaron ayer contra el ataque en Qana. Cerca de cinco mil personas se reunieron frente al edificio de la misión de la ONU en Beirut para rechazar la ofensiva de Tel Aviv y la ausencia de una respuesta contundente de la comunidad internacional. Cientos de libaneses consiguieron entrar al edificio y realizaron algunos destrozos. Mientras tanto, la representación de la Unión Europea, cercana al lugar, era evacuada por precaución.
En la Franja de Gaza, cinco palestinos resultaron heridos luego de participar de una protesta similar, que terminó también de forma violenta. En Israel, en tanto, miles de ciudadanos de origen árabe manifestaron en la zona de Galilea, en el norte del país.
Cuando sucedió el ataque en Qana, Rice se encontraba reunida con el ministro de Defensa israelí, el laborista Amir Peretz, discutiendo un posible acuerdo con el Líbano. La masacre de Qana, sin embargo, cambió todo. La negociación que tenía a Estados Unidos como mediador suponía eldesarme y la retirada de Hezbolá de sus posiciones en el sur del Líbano, el establecimiento en la zona de una importante fuerza multinacional que ayudaría al ejército libanés a tomar posiciones en ese territorio, y permitiera la devolución de los soldados israelíes secuestrados.
El pedido de una “tregua inmediata e incondicional”, que hizo el premier libanés luego de conocerse el ataque en Qana, demostró que la negociación se ha quebrado. Por eso, Siniora canceló el viaje que tenía programado ayer Rice al Líbano. La secretaria de Estado se quedará en Israel continuando las negociaciones, aunque sigue sin demandar la suspensión de los ataques israelíes, que Peretz adelantó que durarán al menos dos semanas más. Unilateralmente, Israel anunció un primer cese de los bombardeos por 48 horas, que seguramente no será tal, ya que se reservó el derecho de continuar atacando a los objetivos de Hezbolá que bombardeen Israel. De lo que no cabe duda es de que ayer todas las esperanzas de que se alcance la paz pronto se derrumbaron.
lunes, 31 de julio de 2006
sábado, 29 de julio de 2006
Todo pasa
Julio Grondona usa la frase del título con conocimiento de causa. El periodista Miguel Molina, para la BBC, abusa de su pluma para golpearnos con una historia en la que la vida y la muerte son objetos de negociación. "El que se ha de morir mañana que se muera de una vez porque la vida no vale nada". Total, "tarde o temprano nos salva el olvido".
A continuación la columna de Molina:
Los males de Líbano
Tarde o temprano nos salva el olvido. Un día uno deja de pensar en dolores propios y ajenos y vuelve al afán de ser feliz.
La vida es egoísta porque su memoria elimina lo desagradable y lo doloroso y termina por hacer que las cosas no sean como fueron sino como uno hubiera querido que fueran.
Uno olvida, digamos, en defensa propia, y se complace en el recuerdo y sus lagunas y sus espejos y sus luces de feria, y su música si uno exprime un poco la metáfora.
Hasta que de pronto un duro golpe, como el del odio de dios que abría zanjas oscuras y sufría Vallejo, lo convence a uno de que todo es a la vez muy claro y extremadamente complicado.
La vida y la muerte dejan de ser extremos naturales de la existencia y se convierten en asunto de negociación, de daño colateral, de algo que parece evidente pero nadie puede explicar.
No conoce la paz
Digamos Líbano. El país que conocemos ahora no ha estado en paz desde que las tribus de Canán fundaron las ciudades fenicias que llegarían a dominar el comercio y el mar.
Alejandro El Grande las conquistó hace mil seiscientos setenta y tantos años, y los romanos las ocuparon en el siglo VII.
Hubo problemas religiosos entre drusos y maronitas, pasaron las cruzadas en el siglo XI, vinieron mamelucos, mongoles y otomanos, y hubo sangre y nacieron odios.
También nacieron dos estados. Francia separó a Líbano de Siria y molestó a los musulmanes que querían una nación árabe. Después de tensiones y discusiones, Líbano se hizo independiente el primer día de 1944.
Cuatro años después declaró la guerra a Israel, que acababa de nacer, y sufrió la primera crisis política y la primera intervención extranjera de su historia contemporánea antes de cumplir quince años.
Hubo golpes de Estado e intentos golpistas que las instituciones resistieron más o menos intactas, pero en la guerra del sesenta y siete se hizo evidente que grupos árabes extremistas atacaban a Israel en todos sentidos desde territorio libanés.
Pese a todo no pasó nada y nadie hizo mucho por controlar las organizaciones armadas que operaban en la frontera con Israel y más allá.
Tal vez por eso nadie logró impedir los enfrentamientos entre cristianos, musulmanes y palestinos que un día de principios de 1975 se convirtieron en una guerra civil que duró quince años.
Y antes de que acabara el siglo XX por fin hubo paz, un estado de ánimo que ofrecía la ilusión del futuro a un pueblo que trataba de olvidar su pasado y su presente.
Hace un año salieron de Líbano las fuerzas sirias, que habían entrado invitadas por las Naciones Unidas y salieron repudiadas por todos.
Las cosas iban bien hasta el decimoprimer día de julio, cuando militantes de Hezbolá tomaron prisioneros a dos soldados israelíes.
Que muera quien se ha de morir
Comenzaron a llover bombas hacia un lado y hacia el otro. Todos vimos las fotos, leímos los relatos, vimos las imágenes negras de humo, rojas de sangre, grises de polvo y escombros.
A todos se nos estremeció un corazón colectivo por los muertos y los heridos y los que perdieron lo que tenían porque se fueron a vivir justo donde el suicida haría detonar su bomba o el tanque escupiría metralla.
Lo que jode es que la gente olvida. Después de dos semanas y más de mil cohetes de Hezbolá y de quién sabe cuántos cohetes israelíes, los muertos se convierten en números y en todo caso son asuntos ajenos.
Así llega el momento en que un muerto no es noticia si no es muerto grande, con títulos de poder y prestigio de autoridad. Pero también llega un momento en que todo indica que hay que decir basta.
Uno mira la masacre y piensa. Cuando se planteó en Roma la esperanza de una tregua que diera paso a la diplomacia todos sabían que más vale un mal acuerdo que una buena negociación, y todos dijeron que había que detener la guerra.
Gran Bretaña y Estados Unidos opinaron que no. La ministra británica de Relaciones Exteriores declaró que aunque se consiguiera un cese el fuego la violencia volvería en poco tiempo a Líbano. La secretaria de Estado de Estados Unidos dijo que se necesitaba algo sostenible.
La comunidad internacional, cuyo nombre se invoca antes de cada guerra, de cada invasión, de cada medida desproporcionada, calló y cayó. El que se ha de morir mañana que se muera de una vez porque la vida no vale nada.
No hubo tregua. Líbano va a ser una mancha en muchas conciencias, aunque tarde o temprano nos salve el olvido y un día uno deje de pensar en dolores propios y ajenos y vuelva al afán de ser feliz.
A continuación la columna de Molina:
Tarde o temprano nos salva el olvido. Un día uno deja de pensar en dolores propios y ajenos y vuelve al afán de ser feliz.
La vida es egoísta porque su memoria elimina lo desagradable y lo doloroso y termina por hacer que las cosas no sean como fueron sino como uno hubiera querido que fueran.
Uno olvida, digamos, en defensa propia, y se complace en el recuerdo y sus lagunas y sus espejos y sus luces de feria, y su música si uno exprime un poco la metáfora.
Hasta que de pronto un duro golpe, como el del odio de dios que abría zanjas oscuras y sufría Vallejo, lo convence a uno de que todo es a la vez muy claro y extremadamente complicado.
La vida y la muerte dejan de ser extremos naturales de la existencia y se convierten en asunto de negociación, de daño colateral, de algo que parece evidente pero nadie puede explicar.
No conoce la paz
Digamos Líbano. El país que conocemos ahora no ha estado en paz desde que las tribus de Canán fundaron las ciudades fenicias que llegarían a dominar el comercio y el mar.
Alejandro El Grande las conquistó hace mil seiscientos setenta y tantos años, y los romanos las ocuparon en el siglo VII.
Hubo problemas religiosos entre drusos y maronitas, pasaron las cruzadas en el siglo XI, vinieron mamelucos, mongoles y otomanos, y hubo sangre y nacieron odios.
También nacieron dos estados. Francia separó a Líbano de Siria y molestó a los musulmanes que querían una nación árabe. Después de tensiones y discusiones, Líbano se hizo independiente el primer día de 1944.
Cuatro años después declaró la guerra a Israel, que acababa de nacer, y sufrió la primera crisis política y la primera intervención extranjera de su historia contemporánea antes de cumplir quince años.
Hubo golpes de Estado e intentos golpistas que las instituciones resistieron más o menos intactas, pero en la guerra del sesenta y siete se hizo evidente que grupos árabes extremistas atacaban a Israel en todos sentidos desde territorio libanés.
Pese a todo no pasó nada y nadie hizo mucho por controlar las organizaciones armadas que operaban en la frontera con Israel y más allá.
Tal vez por eso nadie logró impedir los enfrentamientos entre cristianos, musulmanes y palestinos que un día de principios de 1975 se convirtieron en una guerra civil que duró quince años.
Y antes de que acabara el siglo XX por fin hubo paz, un estado de ánimo que ofrecía la ilusión del futuro a un pueblo que trataba de olvidar su pasado y su presente.
Hace un año salieron de Líbano las fuerzas sirias, que habían entrado invitadas por las Naciones Unidas y salieron repudiadas por todos.
Las cosas iban bien hasta el decimoprimer día de julio, cuando militantes de Hezbolá tomaron prisioneros a dos soldados israelíes.
Que muera quien se ha de morir
Comenzaron a llover bombas hacia un lado y hacia el otro. Todos vimos las fotos, leímos los relatos, vimos las imágenes negras de humo, rojas de sangre, grises de polvo y escombros.
A todos se nos estremeció un corazón colectivo por los muertos y los heridos y los que perdieron lo que tenían porque se fueron a vivir justo donde el suicida haría detonar su bomba o el tanque escupiría metralla.
Lo que jode es que la gente olvida. Después de dos semanas y más de mil cohetes de Hezbolá y de quién sabe cuántos cohetes israelíes, los muertos se convierten en números y en todo caso son asuntos ajenos.
Así llega el momento en que un muerto no es noticia si no es muerto grande, con títulos de poder y prestigio de autoridad. Pero también llega un momento en que todo indica que hay que decir basta.
Uno mira la masacre y piensa. Cuando se planteó en Roma la esperanza de una tregua que diera paso a la diplomacia todos sabían que más vale un mal acuerdo que una buena negociación, y todos dijeron que había que detener la guerra.
Gran Bretaña y Estados Unidos opinaron que no. La ministra británica de Relaciones Exteriores declaró que aunque se consiguiera un cese el fuego la violencia volvería en poco tiempo a Líbano. La secretaria de Estado de Estados Unidos dijo que se necesitaba algo sostenible.
La comunidad internacional, cuyo nombre se invoca antes de cada guerra, de cada invasión, de cada medida desproporcionada, calló y cayó. El que se ha de morir mañana que se muera de una vez porque la vida no vale nada.
No hubo tregua. Líbano va a ser una mancha en muchas conciencias, aunque tarde o temprano nos salve el olvido y un día uno deje de pensar en dolores propios y ajenos y vuelva al afán de ser feliz.
viernes, 21 de julio de 2006
La perla de Córdoba
Justo cuando se decide una ley nacional de educación en Argentina, vino Fidel Castro a humillar a la manga de hijos de mil puta, entrenados para matar, que siempre escriben las leyes de educación y dirigen la educación en este país.
"No tengo dudas de que en tres años se erradicaría el analfabetismo en América si el MERCOSUR se decide a implementar un programa", desafió Fidel.
El presidente cubano está hablando en el campo de deportes de la Universidad de Córdoba ante una multitud que participa de la denominada Cumbre de los Pueblos o Contracumbre del MERCOSUR. Antes oró el venezolano Hugo Chávez. Ambos vienen de participar con los presidentes del MERCOSUR y otros Estados americanos de la Cumbre de Jefes de Gobierno en la que Kirchner le entregó la Presidencia del bloque al brasileño Lula Da Silva.
Lo de Fidel sobre la educación y la claridad con la que Chávez plantea la constitución de una América Latina unida y socialista es fascinante comparado con los discursos políticos de esta época. Probablemente el modelo de educación cubano no se expandirá nunca a toda América Latina y el modelo de desarrollo del venezolano sea una utopía más. Pero, mientras tanto, estos tipos me divierten. La entrada de Venezuela al MERCOSUR me esperanza. Y una referencia de Lula a Chávez me dio risa, mucha risa: "Si yo tuviera su ímpetu ya hubiera hecho tres guerras", dijo el el jefe del Partido de los Trabajadores que entusiasmaba en los 90', mucho antes de gobernar.
Maravillosa descripción de lo que al progresismo del Sur de América le pasa. El ímpetu lo deja en las escalinatas de la Casa de Gobierno, antes de entrar a ponerse la Banda. Lula se reconoció viejo, aburguesado, lejos de las bases que alguna vez supo construir. Un símbolo. Pero la pequeña gran grandeza de Lula es darse cuenta, reconocerlo y dejar hacer al venezolano.
En su discurso en la Cumbre, Lula dijo rotundamente no al ALCA, calificó como "imposible" el desarrollo individual de los países de América Latina y planteó como objetivo transformar el bloque en MERCOAMÉRICA, integrando desde México hacia el sur, remarcando la inclusión del Caribe en un claro guiño a Fidel Castro que lo escuchaba atentamente, sentado al frente del brasileño. Chávez ratificó que en Argentina juega de local con la complacencia de Néstor Kirchner. Que Lula, con más o menos diferencias, entiende que es vital Venezuela y, entonces, le abre juego. Y que , ahora que se siente "MERCOSUR" -lo introdujeron Lula y Kirchner-, quiere ser el jefe del MERCOSUR.
¿Para eso lo trajeron al bloque Kirchner y Lula?
"No tengo dudas de que en tres años se erradicaría el analfabetismo en América si el MERCOSUR se decide a implementar un programa", desafió Fidel.
El presidente cubano está hablando en el campo de deportes de la Universidad de Córdoba ante una multitud que participa de la denominada Cumbre de los Pueblos o Contracumbre del MERCOSUR. Antes oró el venezolano Hugo Chávez. Ambos vienen de participar con los presidentes del MERCOSUR y otros Estados americanos de la Cumbre de Jefes de Gobierno en la que Kirchner le entregó la Presidencia del bloque al brasileño Lula Da Silva.
Lo de Fidel sobre la educación y la claridad con la que Chávez plantea la constitución de una América Latina unida y socialista es fascinante comparado con los discursos políticos de esta época. Probablemente el modelo de educación cubano no se expandirá nunca a toda América Latina y el modelo de desarrollo del venezolano sea una utopía más. Pero, mientras tanto, estos tipos me divierten. La entrada de Venezuela al MERCOSUR me esperanza. Y una referencia de Lula a Chávez me dio risa, mucha risa: "Si yo tuviera su ímpetu ya hubiera hecho tres guerras", dijo el el jefe del Partido de los Trabajadores que entusiasmaba en los 90', mucho antes de gobernar.
Maravillosa descripción de lo que al progresismo del Sur de América le pasa. El ímpetu lo deja en las escalinatas de la Casa de Gobierno, antes de entrar a ponerse la Banda. Lula se reconoció viejo, aburguesado, lejos de las bases que alguna vez supo construir. Un símbolo. Pero la pequeña gran grandeza de Lula es darse cuenta, reconocerlo y dejar hacer al venezolano.
En su discurso en la Cumbre, Lula dijo rotundamente no al ALCA, calificó como "imposible" el desarrollo individual de los países de América Latina y planteó como objetivo transformar el bloque en MERCOAMÉRICA, integrando desde México hacia el sur, remarcando la inclusión del Caribe en un claro guiño a Fidel Castro que lo escuchaba atentamente, sentado al frente del brasileño. Chávez ratificó que en Argentina juega de local con la complacencia de Néstor Kirchner. Que Lula, con más o menos diferencias, entiende que es vital Venezuela y, entonces, le abre juego. Y que , ahora que se siente "MERCOSUR" -lo introdujeron Lula y Kirchner-, quiere ser el jefe del MERCOSUR.
¿Para eso lo trajeron al bloque Kirchner y Lula?
Los pobres envejecen más rápido
La clase social determina el ritmo de envejecimiento, con independencia de la salud, la dieta y los malos hábitos, según un estudio difundido ayer en la prensa británica. Los científicos autores de la investigación estudiaron cómo envejecían los hermanos gemelos y comprobaron que las personas con un nivel socioeconómico más bajo, bien por su trabajo o por el estatus social de su pareja, envejecen siete años antes.
Tras analizar los casos de más de 1.500 mujeres gemelas, llegaron a la conclusión de que existe una relación entre la clase social y el nivel de deterioro celular en el cuerpo.
Para el director de la investigación, Tim Spector, del Hospital de Saint Thomas en Londres, el estrés puede ser la clave para explicar la aceleración del envejecimiento.
Spector señaló que la gente de estratos sociales más bajos tiene una mayor probabilidad de sentirse poco seguros, sobre todo, en el trabajo, de tener baja autoestima y de sentir que no controlan su propia vida.
Según el experto, todo esto causa un estrés que daña las células y acelera el ritmo de envejecimiento.
Para llegar a estas conclusiones, los expertos británicos, en colaboración con un equipo estadounidense, analizaron los casos de un total de 1.552 británicas de entre 18 y 75 años pertenecientes a parejas de hermanas gemelas y mellizas.
En primer lugar, clasificaron a las mujeres en cinco grupos socio-económicos para después analizar sus cromosomas y llegaron a la conclusión de que había un mayor deterioro celular en aquellas con menor nivel de vida.
FUENTE: Los Andes
Tras analizar los casos de más de 1.500 mujeres gemelas, llegaron a la conclusión de que existe una relación entre la clase social y el nivel de deterioro celular en el cuerpo.
Para el director de la investigación, Tim Spector, del Hospital de Saint Thomas en Londres, el estrés puede ser la clave para explicar la aceleración del envejecimiento.
Spector señaló que la gente de estratos sociales más bajos tiene una mayor probabilidad de sentirse poco seguros, sobre todo, en el trabajo, de tener baja autoestima y de sentir que no controlan su propia vida.
Según el experto, todo esto causa un estrés que daña las células y acelera el ritmo de envejecimiento.
Para llegar a estas conclusiones, los expertos británicos, en colaboración con un equipo estadounidense, analizaron los casos de un total de 1.552 británicas de entre 18 y 75 años pertenecientes a parejas de hermanas gemelas y mellizas.
En primer lugar, clasificaron a las mujeres en cinco grupos socio-económicos para después analizar sus cromosomas y llegaron a la conclusión de que había un mayor deterioro celular en aquellas con menor nivel de vida.
FUENTE: Los Andes
miércoles, 19 de julio de 2006
Millonarios en desgracia
River Plate se ha cansado de embolsar guita por las abultadísimas ventas de jugadores de los ultimos años, sin embargo los números de su realidad son alarmantes. Tiene un pasivo de $100 millones y ya vendió a varios juveniles a un fondo de inversión
Por Mariano Laico, en Clarín
Qué lejos queda aquella época en la que River se ganó el apodo de "Millonario". Lejos en el tiempo y lejos de la realidad. Las enormes sumas de dinero que destinó a la incorporación de jugadores, los 10 mil pesos que pagó por Carlos Peucelle, en 1931, los 35 mil pesos que desenfundó para contratar a Bernabé Ferreira, en 1932. Todo era bien distinto por esos días. El hoy, en cambio, atormenta y no precisamente por un resultado deportivo. Dicen sus números que arrastra un pasivo mayor a los 100 millones de dólares. Alarma en puerta, entonces.
Según argumenta la dirigencia, ese pasivo es generado por la gran cantidad de actividades sin fines de lucro que realizan muchos de los casi 60 mil socios que tiene el club. Para financiarlas, en teoría, con el dinero que ingresa por el fútbol debería alcanzar. Pero los últimos balances demuestran que falta plata. Y eso está claro. Salvo este año, cuando no rompió, sino que destrozó el chanchito para comprar a Ortega y a Belluschi, el club de Núñez viene mostrándose austero en cuanto a las contrataciones. " La venta de jugadores ha dejado de ser un recurso extraordinario para convertirse en un recurso ordinario y que permite mantener equilibradamente las cuentas", sostiene Aguilar.
Aún así, y pese a que se vende más de lo que se compra, se les debe plata a algunos jugadores. Salas, por ejemplo, sigue reclamando medio millón de dólares de su último paso. Por eso, en Núñez andan con los bolsillos vacíos y afuera de los pantalones. Por eso no pudo hacerse un esfuerzo para retener al Rolfi Montenegro aún cuando Passarella lo consideraba una pieza valiosa en su esquema, por eso Jonathan Santana fue vendido a Ucrania, por eso Andrés San Martín se fue préstamo al Tenerife. Por eso un hombre casi imprescindible para el Kaiser, como lo es el paraguayo Julio Cáceres, está entre que se queda y que se va.
Por eso, también, la Comisión Directiva aprobó a principio de junio la venta de porcentajes de los pases de 16 jugadores (casi todos juveniles) en tres millones de dólares: Diego Buonanotte (15%), Gonzalo Higuaín (30%), Juan Pablo Carrizo (15%), Augusto Fernández (30%), Oscar Ahumada (30%), René Lima (30%), Gonzalo Abán (30%), Nicolás Domingo (30%), Ricardo Villalba (30%), Patricio Toranzo (30%), Matías Oyola (30%), José San Román (30%), Nicolás Ruiz (20%), Jesús Méndez (30%) y Lucas Sánchez (30%). Un manotazo de ahogado, argumenta la oposición, que además exige que vuelva a votarse la propuesta debido al cambio de titularidad del fondo de inversión comprador .
Para colmo, con la dura eliminación de la Libertadores, a River se le escapa la posibilidad de embolsar más de diez millones de pesos. A sacar la calculadora: no gana ni los 250 mil dólares que entrega la Conmebol por llegar a las semifinales, ni los 300 mil que se pagan por llegar a la final, ni los 200 mil extras que se lleva el campeón. Pero eso no es todo. Teniendo en cuenta que ante Libertad, en el partido que se jugó en el Monumental, se recaudaron 2.400.000 pesos, si los de Núñez llegaran a la definición del certamen continental, se asegurarían dos encuentros más en casa, por los que le entrarían casi 5 millones de pesos sólo por la venta de entradas. Y no es un vuelto. Encima, pierde la chance de disputar el Mundial de Clubes, en el que participa el campeón de cada continente y reparte 15 millones de dólares entre seis equipos. Todo mal.
Está a la vista: se viven tiempos difíciles por Núñez. Tiempos en los que los títulos no abundan y mucho menos la plata. Por eso, los "Millonarios" de estos tiempos, los que crecieron mamando las historias de Carlos Peucelle y los Bernabé Ferreira, deben conformarse sólo con el apodo.
Por Mariano Laico, en Clarín
Qué lejos queda aquella época en la que River se ganó el apodo de "Millonario". Lejos en el tiempo y lejos de la realidad. Las enormes sumas de dinero que destinó a la incorporación de jugadores, los 10 mil pesos que pagó por Carlos Peucelle, en 1931, los 35 mil pesos que desenfundó para contratar a Bernabé Ferreira, en 1932. Todo era bien distinto por esos días. El hoy, en cambio, atormenta y no precisamente por un resultado deportivo. Dicen sus números que arrastra un pasivo mayor a los 100 millones de dólares. Alarma en puerta, entonces.
Según argumenta la dirigencia, ese pasivo es generado por la gran cantidad de actividades sin fines de lucro que realizan muchos de los casi 60 mil socios que tiene el club. Para financiarlas, en teoría, con el dinero que ingresa por el fútbol debería alcanzar. Pero los últimos balances demuestran que falta plata. Y eso está claro. Salvo este año, cuando no rompió, sino que destrozó el chanchito para comprar a Ortega y a Belluschi, el club de Núñez viene mostrándose austero en cuanto a las contrataciones. " La venta de jugadores ha dejado de ser un recurso extraordinario para convertirse en un recurso ordinario y que permite mantener equilibradamente las cuentas", sostiene Aguilar.
Aún así, y pese a que se vende más de lo que se compra, se les debe plata a algunos jugadores. Salas, por ejemplo, sigue reclamando medio millón de dólares de su último paso. Por eso, en Núñez andan con los bolsillos vacíos y afuera de los pantalones. Por eso no pudo hacerse un esfuerzo para retener al Rolfi Montenegro aún cuando Passarella lo consideraba una pieza valiosa en su esquema, por eso Jonathan Santana fue vendido a Ucrania, por eso Andrés San Martín se fue préstamo al Tenerife. Por eso un hombre casi imprescindible para el Kaiser, como lo es el paraguayo Julio Cáceres, está entre que se queda y que se va.
Por eso, también, la Comisión Directiva aprobó a principio de junio la venta de porcentajes de los pases de 16 jugadores (casi todos juveniles) en tres millones de dólares: Diego Buonanotte (15%), Gonzalo Higuaín (30%), Juan Pablo Carrizo (15%), Augusto Fernández (30%), Oscar Ahumada (30%), René Lima (30%), Gonzalo Abán (30%), Nicolás Domingo (30%), Ricardo Villalba (30%), Patricio Toranzo (30%), Matías Oyola (30%), José San Román (30%), Nicolás Ruiz (20%), Jesús Méndez (30%) y Lucas Sánchez (30%). Un manotazo de ahogado, argumenta la oposición, que además exige que vuelva a votarse la propuesta debido al cambio de titularidad del fondo de inversión comprador .
Para colmo, con la dura eliminación de la Libertadores, a River se le escapa la posibilidad de embolsar más de diez millones de pesos. A sacar la calculadora: no gana ni los 250 mil dólares que entrega la Conmebol por llegar a las semifinales, ni los 300 mil que se pagan por llegar a la final, ni los 200 mil extras que se lleva el campeón. Pero eso no es todo. Teniendo en cuenta que ante Libertad, en el partido que se jugó en el Monumental, se recaudaron 2.400.000 pesos, si los de Núñez llegaran a la definición del certamen continental, se asegurarían dos encuentros más en casa, por los que le entrarían casi 5 millones de pesos sólo por la venta de entradas. Y no es un vuelto. Encima, pierde la chance de disputar el Mundial de Clubes, en el que participa el campeón de cada continente y reparte 15 millones de dólares entre seis equipos. Todo mal.
Está a la vista: se viven tiempos difíciles por Núñez. Tiempos en los que los títulos no abundan y mucho menos la plata. Por eso, los "Millonarios" de estos tiempos, los que crecieron mamando las historias de Carlos Peucelle y los Bernabé Ferreira, deben conformarse sólo con el apodo.
Estúpidos
El diputado nacional Omar De Marchi y el senador provincial Carlos Aguinaga, ambos del Partido Demócrata, anunciaron ayer que pedirán que el jefe de estado cubano Fidel Castro cuando pise suelo argentino sea detenido y juzgado por “crímenes de lesa humanidad”. Presentarán sendos proyectos de resolución en el Congreso y la Legislatura para que pidan al Ejecutivo la detención del presidente cubano cuando llegue a Córdoba para la cumbre del Mercosur.
Hastá ahí reza la información. No resiste análisis. El año pasado vino Bush y el país gastó millones para cuidarlo. Genete común de todos los barrios de la Patria lo repudió, pero no apareció ningún idiota pidiendo la detención de uno de los mayores homicidas de la historia de la humanidad. Eso hubiese sido tan estúpido como pedir la detención de Castro, aunque la estupidez hubiera tenido más onda que esta vez.
Volviendo al terreno objetivo de la información, los dos legisladores provienen del partido que apoyó y sostuvo a varias dictaduras, sin importar la lesa humanidad ni la traición a la Patria que suponen los golpes de Estado como los practicados en este país. El Partido Demócrata puso a los gobernadores e intendentes de varias dictaduras en Mendoza, entre ellas la que cometió el genocidio entre 1976 y 1983.
No sólo no metieron presos a los generales genocidas, sino que les administraron la provincia mientras ellos desaparecían gente y se robaban sus propiedades. La justificación es que lo hicieron para salvar a la Patria del despiadado comunismo y ponerla en manos de las patriotísimas Fuerzas Armadas.
Tres décadas después, con algún gobernador ganso de facto todavía vivo, los demócratas con vida política inflan el pecho para defender a la humanidad y el Estado de Derecho. ¡Qué cambio!
Hastá ahí reza la información. No resiste análisis. El año pasado vino Bush y el país gastó millones para cuidarlo. Genete común de todos los barrios de la Patria lo repudió, pero no apareció ningún idiota pidiendo la detención de uno de los mayores homicidas de la historia de la humanidad. Eso hubiese sido tan estúpido como pedir la detención de Castro, aunque la estupidez hubiera tenido más onda que esta vez.
Volviendo al terreno objetivo de la información, los dos legisladores provienen del partido que apoyó y sostuvo a varias dictaduras, sin importar la lesa humanidad ni la traición a la Patria que suponen los golpes de Estado como los practicados en este país. El Partido Demócrata puso a los gobernadores e intendentes de varias dictaduras en Mendoza, entre ellas la que cometió el genocidio entre 1976 y 1983.
No sólo no metieron presos a los generales genocidas, sino que les administraron la provincia mientras ellos desaparecían gente y se robaban sus propiedades. La justificación es que lo hicieron para salvar a la Patria del despiadado comunismo y ponerla en manos de las patriotísimas Fuerzas Armadas.
Tres décadas después, con algún gobernador ganso de facto todavía vivo, los demócratas con vida política inflan el pecho para defender a la humanidad y el Estado de Derecho. ¡Qué cambio!
Estúpidos
El diputado nacional Omar De Marchi y el senador provincial Carlos Aguinaga, ambos del Partido Demócrata, anunciaron ayer que pedirán que el jefe de estado cubano Fidel Castro cuando pise suelo argentino sea detenido y juzgado por “crímenes de lesa humanidad”. Presentarán sendos proyectos de resolución en el Congreso y la Legislatura para que pidan al Ejecutivo la detención del presidente cubano cuando llegue a Córdoba para la cumbre del Mercosur.
Hastá ahí reza la información. No resiste análisis. El año pasado vino Bush y el país gastó millones para cuidarlo. Genete común de todos los barrios de la Patria lo repudió, pero no apareció ningún idiota pidiendo la detención de uno de los mayores homicidas de la historia de la humanidad. Eso hubiese sido tan estúpido como pedir la detención de Castro, aunque la estupidez hubiera tenido más onda que esta vez.
Volviendo al terreno objetivo de la información, los dos legisladores provienen del partido que apoyó y sostuvo a varias dictaduras, sin importar la lesa humanidad ni la traición a la Patria que suponen los golpes de Estado como los practicados en este país. El Partido Demócrata puso a los gobernadores e intendentes de varias dictaduras en Mendoza, entre ellas la que cometió el genocidio entre 1976 y 1983.
No sólo no metieron presos a los generales genocidas, sino que les administraron la provincia mientras ellos desaparecían gente y se robaban sus propiedades. La justificación es que lo hicieron para salvar a la Patria del despiadado comunismo y ponerla en manos de las patriotísimas Fuerzas Armadas.
Tres décadas después, con algún gobernador ganso de facto todavía vivo, los demócratas con vida política inflan el pecho para defender a la humanidad y el Estado de Derecho. ¡Qué cambio!
Hastá ahí reza la información. No resiste análisis. El año pasado vino Bush y el país gastó millones para cuidarlo. Genete común de todos los barrios de la Patria lo repudió, pero no apareció ningún idiota pidiendo la detención de uno de los mayores homicidas de la historia de la humanidad. Eso hubiese sido tan estúpido como pedir la detención de Castro, aunque la estupidez hubiera tenido más onda que esta vez.
Volviendo al terreno objetivo de la información, los dos legisladores provienen del partido que apoyó y sostuvo a varias dictaduras, sin importar la lesa humanidad ni la traición a la Patria que suponen los golpes de Estado como los practicados en este país. El Partido Demócrata puso a los gobernadores e intendentes de varias dictaduras en Mendoza, entre ellas la que cometió el genocidio entre 1976 y 1983.
No sólo no metieron presos a los generales genocidas, sino que les administraron la provincia mientras ellos desaparecían gente y se robaban sus propiedades. La justificación es que lo hicieron para salvar a la Patria del despiadado comunismo y ponerla en manos de las patriotísimas Fuerzas Armadas.
Tres décadas después, con algún gobernador ganso de facto todavía vivo, los demócratas con vida política inflan el pecho para defender a la humanidad y el Estado de Derecho. ¡Qué cambio!
domingo, 16 de julio de 2006
El Mundial de Zidane
Por Eduardo Galeano, hoy en Página 12
En el escenario de la cordura, un ataque de locura.
En un templo consagrado a la adoración del fútbol y al respeto de sus reglas, donde la Coca-Cola regala felicidad, Master Card otorga prosperidad y Hyundai brinda velocidad, se disputan los últimos minutos del último partido del campeonato mundial.
Este es, también, el último partido del mejor jugador, el más admirado, el más querido, que está diciendo adiós al fútbol. Los ojos del mundo están puestos en él. Y súbitamente este rey de la fiesta se convierte en un toro furioso y embiste a un rival y lo voltea, de un cabezazo al pecho, y se va.
Se va echado por el árbitro y despedido por la rechifla del público, que iba a ser una ovación. Y no sale por la puerta grande, sino por el triste túnel que conduce a los vestuarios.
En el camino, pasa junto a la copa de oro reservada al equipo campeón. El ni la mira.
- - -
Cuando este Mundial empezó, los expertos dijeron que Zinedine Zidane estaba viejo.
Mariano Pernía, el argentino que juega en la selección española, comentó:
–Viejo es el viento, y sigue soplando.
Y Francia derrotó a España y Zidane fue, en ese partido y en los partidos siguientes, el más joven de todos.
Después, al fin del campeonato, cuando ocurrió lo que ocurrió, fue fácil atacar al malo de la película. Pero era, y sigue siendo, difícil comprenderlo. ¿Será verdad? ¿No será una pesadilla, un sueño equivocado? ¿Cómo pudo abandonar a los suyos cuando más lo necesitaban? Horacio Elizondo, el árbitro, le sacó la roja con toda razón, pero ¿por qué Zidane hizo lo que hizo?
Según parece, el zaguero italiano Marco Materazzi le ofreció algunos de esos insultos que los energúmenos suelen chillar desde las tribunas de los estadios. Zidane, musulmán, hijo de argelinos, había aprendido a defenderse, allá en la infancia, cuando recibía ataques así en los suburbios pobres de Marsella. Conoce bien esos insultos, pero le duelen como la primera vez; y sus enemigos saben que la provocación funciona. Más de una vez le han hecho perder los estribos de esta sucia manera, y Materazzi no es, que digamos, famoso por su limpieza.
Este Mundial estuvo signado por las consignas que las selecciones enarbolaron, al comienzo de los partidos, contra la peste universal del racismo, y Zidane, militante de esa causa, fue uno de los jugadores que lo hizo posible.
El tema arde. En vísperas del torneo, el dirigente político francés JeanMarie Le Pen proclamó que Francia no se reconocía en sus jugadores, porque eran casi todos negros y porque su capitán, el árabe éste, no cantaba el himno. El vicepresidente del Senado italiano, Roberto Calderoli, le hizo eco opinando que la selección francesa estaba compuesta por negros, islamistas y comunistas, que preferían la Internacional a la Marsellesa y la Meca a Belén. Algún tiempo antes, el entrenador de la selección española, Luis Aragonés, había llamado negro de mierda al jugador francés Thierry Henry, y el presidente perpetuo del fútbol sudamericano, Nicolás Leoz, presentó su autobiografía diciendo que él había nacido en un pueblo donde vivían quinientas personas y tres mil indios.
- - -
Pero, ¿se puede reducir a un insulto, o a varios insultos, esta tragedia del ganador que elige ser perdedor, el astro que renuncia a la gloria cuando la está rozando con la mano?
Quizá, quién sabe, esa loca embestida fue, aunque Zidane no lo quisiera ni lo supiera, un rugido de impotencia.
Quizá fue un rugido de impotencia contra los insultos, los codazos, las escupidas, las pataditas arteras, las simulaciones de los expertos en revolcones, maestros del ay de mí, y contra las artes de teatro de los farsantes que te matan y ponen cara de yo no fui.
O quizá fue un rugido de impotencia contra el éxito arrollador del fútbol feo, contra la mezquindad, la cobardía y la avaricia del fútbol que la globalización, enemiga de la diversidad, nos está imponiendo. Al fin y al cabo, a medida que el campeonato avanzaba, se iba haciendo cada vez más claro que Zidane no era de este circo. Y sus artes de magia, su señorío, su melancólica elegancia, merecían el fracaso, así como el mundo de nuestro tiempo, que fabrica en serie los modelos del éxito, merecía este mediocre campeonato mundial.
- - -
Y de alguna manera también se puede decir que Italia merecía la Copa, porque todas las selecciones, quién más, quién menos, jugaron a la italiana y con el mismo esquema de juego, línea de cuatro atrás, defensa cerrada y goles robados por contraataque.
Se impuso Italia, como tenía que ser. Al fin y al cabo, el cerrojo, el catena-ccio, le ha dado muchos bostezos, pero también le ha dado cuatro trofeos mundiales. Y a lo largo de esta cuarta victoria sólo recibió dos goles, uno en contra y otro de penal, y en la retaguardia, no en la vanguardia, tuvo sus mejores jugadores: Buffon, arquero, y Cannavaro, zaguero.
Ocho jugadores de la Juventus llegaron a la final en Berlín: cinco jugando por Italia y tres por Francia. Y se dio la casualidad de que la Juventus era la escuadra más comprometida en los chanchullos que se destaparon poco antes del Mundial. De las manos limpias a los pies limpios: la justicia italiana parecía decidida a mandar al exilio, a la serie B y a la serie C, a los clubes más poderosos, incluyendo a la Lazio, a la Fiorentina y al Milan del virtuoso Silvio Berlusconi, que practicó el fraude y la impunidad en el fútbol, en los negocios y en el gobierno. Los jueces comprobaron toda una colección de trapisondas, compra de árbitros, compra de periodistas, falsificación de contratos, adulteración de balances, reparto de posiciones en la liga italiana, manipulación de los programas de la tele.
Un ministro del gobierno anunció la amnistía si Italia ganaba el Mundial. Italia ganó. ¿Quedará todo en la nada, una vez más y como siempre? A Zidane el juez lo echó por mucho menos.
- - -
Alguien, no sé quién, supo resumir así esta Copa 2006:
–Los jugadores tienen una conducta ejemplar. No beben, no fuman, no juegan.
Los que de vez en cuando embocaban al arco, no jugaban lindo, y los que jugaban lindo nunca embocaban al arco. Toda el Africa quedó afuera, desde temprano, y al rato nomás también marchó al exilio toda América latina.
El campeonato mundial se convirtió en una eurocopa.
Los resultados recompensaban esto que ahora llaman sentido práctico: altos muros defensivos y adelante algún goleador, un Llanero Solitario, implorando un favorcito de Dios. Como suele ocurrir en el fútbol y en la vida, pierde el que mejor juega y gana el que juega a no perder.
Los penales ayudaron a la injusticia. Hasta 1968, los partidos difíciles se definían al vuelo de una moneda. De alguna manera, así sigue siendo. Concluido el alargue, los penales se parecen demasiado al capricho del azar. Argentina fue más que Alemania y Francia más que Italia, pero unos pocos segundos pudieron más que dos horas de juego y Argentina tuvo que volverse a casa y Francia perdió la Copa.
- - -
Poca fantasía se vio. Los artistas dejaron lugar a los levantadores de pesas y a los corredores olímpicos, que al pasar pateaban una pelota o un rival.
Tan aburrido resultó el Mundial que los dueños del negocio no han tenido más remedio que ponerse a imaginar proyectos para inyectar entusiasmo al decaído espectáculo. Una de las ideas nacidas en el seno de la FIFA propone castigar el empate con cero puntos. Otra sugiere agrandar los arcos para aumentar los goles. Y otra, si no te gusta la sopa dos platos, proyectan una Copa cada dos años.
Pero el fútbol profesional, espejo del mundo, juega por ganar, no por disfrutar, y el cálculo de costos se burla de estas inútiles piruetas imaginarias de los burócratas que comandan el fútbol mundial.
Menos mal que el fútbol profesional no es todo el fútbol. Basta con asomarse a las calles, a las playas, a los campitos, para comprobar que todavía la pelota puede rodar con alegría.
En el fútbol profesional, el que sale en la tele, poca alegría se ve. Parecemos condenados a la nostalgia del viejo tiempo de los cinco forwards, y a la triste comprobación de que ahora nos queda uno solo, y al paso que vamos ni uno quedará: todos atrás, nadie adelante.
Como ha comprobado el zoólogo Roberto Fontanarrosa, el delantero y el oso panda son especies en extinción.
En el escenario de la cordura, un ataque de locura.
En un templo consagrado a la adoración del fútbol y al respeto de sus reglas, donde la Coca-Cola regala felicidad, Master Card otorga prosperidad y Hyundai brinda velocidad, se disputan los últimos minutos del último partido del campeonato mundial.
Este es, también, el último partido del mejor jugador, el más admirado, el más querido, que está diciendo adiós al fútbol. Los ojos del mundo están puestos en él. Y súbitamente este rey de la fiesta se convierte en un toro furioso y embiste a un rival y lo voltea, de un cabezazo al pecho, y se va.
Se va echado por el árbitro y despedido por la rechifla del público, que iba a ser una ovación. Y no sale por la puerta grande, sino por el triste túnel que conduce a los vestuarios.
En el camino, pasa junto a la copa de oro reservada al equipo campeón. El ni la mira.
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Cuando este Mundial empezó, los expertos dijeron que Zinedine Zidane estaba viejo.
Mariano Pernía, el argentino que juega en la selección española, comentó:
–Viejo es el viento, y sigue soplando.
Y Francia derrotó a España y Zidane fue, en ese partido y en los partidos siguientes, el más joven de todos.
Después, al fin del campeonato, cuando ocurrió lo que ocurrió, fue fácil atacar al malo de la película. Pero era, y sigue siendo, difícil comprenderlo. ¿Será verdad? ¿No será una pesadilla, un sueño equivocado? ¿Cómo pudo abandonar a los suyos cuando más lo necesitaban? Horacio Elizondo, el árbitro, le sacó la roja con toda razón, pero ¿por qué Zidane hizo lo que hizo?Según parece, el zaguero italiano Marco Materazzi le ofreció algunos de esos insultos que los energúmenos suelen chillar desde las tribunas de los estadios. Zidane, musulmán, hijo de argelinos, había aprendido a defenderse, allá en la infancia, cuando recibía ataques así en los suburbios pobres de Marsella. Conoce bien esos insultos, pero le duelen como la primera vez; y sus enemigos saben que la provocación funciona. Más de una vez le han hecho perder los estribos de esta sucia manera, y Materazzi no es, que digamos, famoso por su limpieza.
Este Mundial estuvo signado por las consignas que las selecciones enarbolaron, al comienzo de los partidos, contra la peste universal del racismo, y Zidane, militante de esa causa, fue uno de los jugadores que lo hizo posible.
El tema arde. En vísperas del torneo, el dirigente político francés JeanMarie Le Pen proclamó que Francia no se reconocía en sus jugadores, porque eran casi todos negros y porque su capitán, el árabe éste, no cantaba el himno. El vicepresidente del Senado italiano, Roberto Calderoli, le hizo eco opinando que la selección francesa estaba compuesta por negros, islamistas y comunistas, que preferían la Internacional a la Marsellesa y la Meca a Belén. Algún tiempo antes, el entrenador de la selección española, Luis Aragonés, había llamado negro de mierda al jugador francés Thierry Henry, y el presidente perpetuo del fútbol sudamericano, Nicolás Leoz, presentó su autobiografía diciendo que él había nacido en un pueblo donde vivían quinientas personas y tres mil indios.
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Pero, ¿se puede reducir a un insulto, o a varios insultos, esta tragedia del ganador que elige ser perdedor, el astro que renuncia a la gloria cuando la está rozando con la mano?
Quizá, quién sabe, esa loca embestida fue, aunque Zidane no lo quisiera ni lo supiera, un rugido de impotencia.
Quizá fue un rugido de impotencia contra los insultos, los codazos, las escupidas, las pataditas arteras, las simulaciones de los expertos en revolcones, maestros del ay de mí, y contra las artes de teatro de los farsantes que te matan y ponen cara de yo no fui.
O quizá fue un rugido de impotencia contra el éxito arrollador del fútbol feo, contra la mezquindad, la cobardía y la avaricia del fútbol que la globalización, enemiga de la diversidad, nos está imponiendo. Al fin y al cabo, a medida que el campeonato avanzaba, se iba haciendo cada vez más claro que Zidane no era de este circo. Y sus artes de magia, su señorío, su melancólica elegancia, merecían el fracaso, así como el mundo de nuestro tiempo, que fabrica en serie los modelos del éxito, merecía este mediocre campeonato mundial.
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Y de alguna manera también se puede decir que Italia merecía la Copa, porque todas las selecciones, quién más, quién menos, jugaron a la italiana y con el mismo esquema de juego, línea de cuatro atrás, defensa cerrada y goles robados por contraataque.
Se impuso Italia, como tenía que ser. Al fin y al cabo, el cerrojo, el catena-ccio, le ha dado muchos bostezos, pero también le ha dado cuatro trofeos mundiales. Y a lo largo de esta cuarta victoria sólo recibió dos goles, uno en contra y otro de penal, y en la retaguardia, no en la vanguardia, tuvo sus mejores jugadores: Buffon, arquero, y Cannavaro, zaguero.
Ocho jugadores de la Juventus llegaron a la final en Berlín: cinco jugando por Italia y tres por Francia. Y se dio la casualidad de que la Juventus era la escuadra más comprometida en los chanchullos que se destaparon poco antes del Mundial. De las manos limpias a los pies limpios: la justicia italiana parecía decidida a mandar al exilio, a la serie B y a la serie C, a los clubes más poderosos, incluyendo a la Lazio, a la Fiorentina y al Milan del virtuoso Silvio Berlusconi, que practicó el fraude y la impunidad en el fútbol, en los negocios y en el gobierno. Los jueces comprobaron toda una colección de trapisondas, compra de árbitros, compra de periodistas, falsificación de contratos, adulteración de balances, reparto de posiciones en la liga italiana, manipulación de los programas de la tele.
Un ministro del gobierno anunció la amnistía si Italia ganaba el Mundial. Italia ganó. ¿Quedará todo en la nada, una vez más y como siempre? A Zidane el juez lo echó por mucho menos.
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Alguien, no sé quién, supo resumir así esta Copa 2006:
–Los jugadores tienen una conducta ejemplar. No beben, no fuman, no juegan.
Los que de vez en cuando embocaban al arco, no jugaban lindo, y los que jugaban lindo nunca embocaban al arco. Toda el Africa quedó afuera, desde temprano, y al rato nomás también marchó al exilio toda América latina.
El campeonato mundial se convirtió en una eurocopa.
Los resultados recompensaban esto que ahora llaman sentido práctico: altos muros defensivos y adelante algún goleador, un Llanero Solitario, implorando un favorcito de Dios. Como suele ocurrir en el fútbol y en la vida, pierde el que mejor juega y gana el que juega a no perder.
Los penales ayudaron a la injusticia. Hasta 1968, los partidos difíciles se definían al vuelo de una moneda. De alguna manera, así sigue siendo. Concluido el alargue, los penales se parecen demasiado al capricho del azar. Argentina fue más que Alemania y Francia más que Italia, pero unos pocos segundos pudieron más que dos horas de juego y Argentina tuvo que volverse a casa y Francia perdió la Copa.
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Poca fantasía se vio. Los artistas dejaron lugar a los levantadores de pesas y a los corredores olímpicos, que al pasar pateaban una pelota o un rival.
Tan aburrido resultó el Mundial que los dueños del negocio no han tenido más remedio que ponerse a imaginar proyectos para inyectar entusiasmo al decaído espectáculo. Una de las ideas nacidas en el seno de la FIFA propone castigar el empate con cero puntos. Otra sugiere agrandar los arcos para aumentar los goles. Y otra, si no te gusta la sopa dos platos, proyectan una Copa cada dos años.
Pero el fútbol profesional, espejo del mundo, juega por ganar, no por disfrutar, y el cálculo de costos se burla de estas inútiles piruetas imaginarias de los burócratas que comandan el fútbol mundial.
Menos mal que el fútbol profesional no es todo el fútbol. Basta con asomarse a las calles, a las playas, a los campitos, para comprobar que todavía la pelota puede rodar con alegría.
En el fútbol profesional, el que sale en la tele, poca alegría se ve. Parecemos condenados a la nostalgia del viejo tiempo de los cinco forwards, y a la triste comprobación de que ahora nos queda uno solo, y al paso que vamos ni uno quedará: todos atrás, nadie adelante.
Como ha comprobado el zoólogo Roberto Fontanarrosa, el delantero y el oso panda son especies en extinción.
viernes, 14 de julio de 2006
Promesas sobre el tren
Una formación de pasajeros irá de Mendoza a Buenos Aires en 12 horas
Lo afirmó Juan Alberto Rocatagliata, secretario nacional de Políticas Ferroviarias,esta mañana, luego de reunirse con el gobernador Julio Cobos en la Casa de Gobierno. El funcionario dijo que la Nación está rediseñando y recuperando toda la red ferroviaria del país. Prevén que el tren sea una realidad en 20 meses. Tendría una velocidad de 100 kilómetros por hora.
"Estamos empezando un reordenamiento de todos los accesos ferroviarios en las provincias", afirmó esta mañana el secretario de Políticas Ferroviarias de la Nación, Juan Alberto Rocatagliata, tras reunirse con el gobernador Julio Cobos en la
Casa de Gobierno.
El funcionario nacional dijo que se prevé que en veinte meses pueda circular un tren
de pasajeros de Mendoza a Buenos Aires, en principio, una vez por semana. Con una
velocidad de 100 kilómetros por hora, podría unir las dos ciudades en 12 horas. Este
tren de larga distancia, según dijo Rocatagliata, "no entrará por el circuito de
Gutiérrez (Maipú), Godoy Cruz a Mendoza central por Belgrano, sino que va a venir
por Fray Luis Beltran, pasará por Espejo y entra a la estación central vía
Panquehua, a la inversa, de norte a sur".
El funcionario nacional señaló que la reestructuración ferroviaria del país supone
recuperar los trazados de vías para que pueden circular trenes de pasajeros, además
de volver a señalizar toda la red, adquirir máquinas nuevas, trenes rápidos y trenes
de alta velocidad, y diseñar la logística. "Es un trabajo complejo que lleva mucho
tiempo", resumió.
Sobre el nuevo sistema tranviario, el secretario agregó: "Cambia la tecnología del
transporte, de estaciones y vías que tienen más de un siglo, que requieren un reordenamiento. Estamos ya ejecutando los cambios en Rosario, Buenos Aires, Mar del
Plata y Bahía Blanca, atacando cómo reordenar los grandes nodos y cómo el ferrocarril debe convivir hoy con el desarrollo urbano".
En el caso del Ferrocarril Belgrano, se conectará, viniendo desde el norte, con la
nueva terminal de Luján de Cuyo, al nuevo ferrocarril trasandino, sin entrar en Guaymallén.
Sobre el ferrotranvía urbano en Mendoza, Rocatagliata informó que la Nación ya ha
acordado con la firma concesionaria, América Latina Logística, los cambios necesarios para el proyecto del ferrotranvía urbano, y también el "tren del vino".
Fuente: Prensa Gobierno de Mendoza
Lo afirmó Juan Alberto Rocatagliata, secretario nacional de Políticas Ferroviarias,esta mañana, luego de reunirse con el gobernador Julio Cobos en la Casa de Gobierno. El funcionario dijo que la Nación está rediseñando y recuperando toda la red ferroviaria del país. Prevén que el tren sea una realidad en 20 meses. Tendría una velocidad de 100 kilómetros por hora."Estamos empezando un reordenamiento de todos los accesos ferroviarios en las provincias", afirmó esta mañana el secretario de Políticas Ferroviarias de la Nación, Juan Alberto Rocatagliata, tras reunirse con el gobernador Julio Cobos en la
Casa de Gobierno.
El funcionario nacional dijo que se prevé que en veinte meses pueda circular un tren
de pasajeros de Mendoza a Buenos Aires, en principio, una vez por semana. Con una
velocidad de 100 kilómetros por hora, podría unir las dos ciudades en 12 horas. Este
tren de larga distancia, según dijo Rocatagliata, "no entrará por el circuito de
Gutiérrez (Maipú), Godoy Cruz a Mendoza central por Belgrano, sino que va a venir
por Fray Luis Beltran, pasará por Espejo y entra a la estación central vía
Panquehua, a la inversa, de norte a sur".
El funcionario nacional señaló que la reestructuración ferroviaria del país supone
recuperar los trazados de vías para que pueden circular trenes de pasajeros, además
de volver a señalizar toda la red, adquirir máquinas nuevas, trenes rápidos y trenes
de alta velocidad, y diseñar la logística. "Es un trabajo complejo que lleva mucho
tiempo", resumió.
Sobre el nuevo sistema tranviario, el secretario agregó: "Cambia la tecnología del
transporte, de estaciones y vías que tienen más de un siglo, que requieren un reordenamiento. Estamos ya ejecutando los cambios en Rosario, Buenos Aires, Mar del
Plata y Bahía Blanca, atacando cómo reordenar los grandes nodos y cómo el ferrocarril debe convivir hoy con el desarrollo urbano".
En el caso del Ferrocarril Belgrano, se conectará, viniendo desde el norte, con la
nueva terminal de Luján de Cuyo, al nuevo ferrocarril trasandino, sin entrar en Guaymallén.
Sobre el ferrotranvía urbano en Mendoza, Rocatagliata informó que la Nación ya ha
acordado con la firma concesionaria, América Latina Logística, los cambios necesarios para el proyecto del ferrotranvía urbano, y también el "tren del vino".
Fuente: Prensa Gobierno de Mendoza
miércoles, 12 de julio de 2006
En el mismo lodo, todos pisoteados
Macri quiere ser presidente, dice que está listo. Se presenta con López Murphi en público pero sueña con cerrar a Sovich en el esquema. De sólo escuchar ese apellido al Bull Dog se le encrespa el pelaje, se le retuerce el higado, los intestinos y se le explota un güevo por el aire. "¿De qué República voy a hablar con el neuquino?", razona con razón el ex ministro de De La Rúa. De eso, precisamente, habla con Carrió que se alejó de su partido, el ARI -lo cerró, para hablar seriamente-, para ser "libre". Lilita está encantada con López Murphi, como último recurso arreglaría con Macri, pero Sovich no pasa. A Macri le gusta tirarle flores a Carrió pero no compartiría el poder con ella ni en pedo. Con Sovich son de la misma calaña, pero los dos saben que llegado el momento uno va a matar al otro. Todos estos putean a Lavagna, el candidato de Alfonsín y del aparato radical y del aparatito que le quedó a Duhalde y, por ahí, de los socialista. El gobierno los desprecia a todos. Y todos se desprecian frente al gobierno.
martes, 11 de julio de 2006
Los que timbean el fútbol
Ocho jugadores de la Juventus, de italia, jugaron la final del mundial, cinco para Italia y tres para Francia. El equipo de Turín con esos jugadores compró partidos para ganar scudetos, como a probado una investigación de la Justicia Italiana, cosa que le podría costar el descenso al equipo a la tercera división del fútbol italiano. Es hora de decir que la mafia tana está devaluada, no entiende la realidad. ¿Para qué compra partidos con esos jugadores?. Si el negocio es el fútbol son unos idiotas.
Alerta
Julio Grondona, presidente de la AFA, está presionando al gobierno para que libere las apuestas en el fútbol argentino. Vos sacá cuentas del resultado, todo lo que se diga en este aspecto es redundante. Se trata de formas de ver la vida. El fútbol es parte de esa visión. Y si en la vida hubo presidentes de la Nación que se sostuvieron gracias a la garantía que representaban para el valor de la cuota de un cero kilómetro o una licuadora, por qué no van a tiembear el fútbol. Con la complicidad de timberos beneficiado, de defraudados y de idiotas que no se dan cuenta de nada, estos son la mayoría.
Alerta
Julio Grondona, presidente de la AFA, está presionando al gobierno para que libere las apuestas en el fútbol argentino. Vos sacá cuentas del resultado, todo lo que se diga en este aspecto es redundante. Se trata de formas de ver la vida. El fútbol es parte de esa visión. Y si en la vida hubo presidentes de la Nación que se sostuvieron gracias a la garantía que representaban para el valor de la cuota de un cero kilómetro o una licuadora, por qué no van a tiembear el fútbol. Con la complicidad de timberos beneficiado, de defraudados y de idiotas que no se dan cuenta de nada, estos son la mayoría.
lunes, 10 de julio de 2006
Bonne vie Zinedine
Además de terminarse la copa del mundo Alemania 2006, ayer se fue el más grande jugador de fútbol del mundo de los últimos ocho años. Sin dejarnos sucesores, el francés descendiente de argelinos, completó una fantástica carrera en la que ganó todos los títulos.El mejor del mundial
Zinedine Zidane recibió el Balón de Oro al mejor jugador de la Copa Mundial a pesar de su expulsión en la final entre Francia e Italia. El capitán francés obtuvo 2012 puntos en una votación en la que participaron periodistas que cubrieron el torneo. Le siguieron los italianos Fabio Cannavaro (1977 pts) y Andrea Pirlo (715). Zidane anotó un gol de penal que puso a Francia arriba ante Italia. Pero se hizo expulsar en el alargue e Italia se consagró campeón por penales, luego de que el encuentro y la prórroga terminaron 1-1.
Chicanas del catenachio
Es asqueroso cómo el establishmen del fútbol opina sobre la expulsión de Zidane, cuando faltaban 10 minutos del alargue de la final del mundial. El mágico jugador de la calvicie reaccionó contra el matungo italiano Marco Materazzi, símbolo del fiero catenachio que propone la escuela futbolítica histórica del país consagrado en Alemania. Le aplicó un cabezaso certero al pecho. Zidane no hizo trampa, no violó el multiplemente violado fair play. Simplemente reaccionó, en pleno partido, como tantos otros futbolístas lo hacen sin que a nadie se le mueva un pelo.
Para colmo, frente a Zidane y los suyos estaba una selección en cuyo plantel hay 13 jugadores de equipos italianos que compraron partidos. Eso es vergonzoso, no una reacción en el campo de juego, en pleno partido.
Zinedin Zidane, hoy, es tanto o más grande que antes. Los que amamos el fútbol nunca vamos a olvidar el talento que este señor puso al servicio del juego. De la misma manera que nos vamos a olvidar rápidamente de los matungos italianos, negociantes de partidos de fútbol, que salieron campeones.
domingo, 9 de julio de 2006
Italia ganó el mundial del catenachio
Era lógico, en un mundial tan mal jugado como el de Alemania, salió campeón el rey del catenachio: Italia. En la final perdió Francia, por penales nada más. Más o menos el mismo planteo de los dos seleccionadores: muchos marcadores y un solo delantero por escuadra. Llegan los volantes, me dicen los técnicos contratados para hacer periodismo por los canales. Minga, todos matungos y Dios de 9, salvo por la presencia del gran Zinedine Zidane, a pesar de la expulsión en la final.
Fue una mala parodia la final. La técnica de algunos franceses chocó contra la numerosísima defensa italiana. Los dirigidos por Marcelo Lippi firmaron la final por penales desde antes de que empezara a rodar la pelota. Un mundial asqueroso, sin fútbol. Basta decir que uno de los goleadores máximos del equipo campeón fue el rústico defensor Materassi, con solamente dos tantos, uno en la final.
Para el final, una reflexión del Coco Basile: "Si todos los equipos usan el 4-4-1-1 (esquema predominante de los seleccionados mundialistas) dentro de dos semanas no va a ir nadie a la cancha. Si es el fútbol que viene así, no hay que ir más a la cancha".
Fue una mala parodia la final. La técnica de algunos franceses chocó contra la numerosísima defensa italiana. Los dirigidos por Marcelo Lippi firmaron la final por penales desde antes de que empezara a rodar la pelota. Un mundial asqueroso, sin fútbol. Basta decir que uno de los goleadores máximos del equipo campeón fue el rústico defensor Materassi, con solamente dos tantos, uno en la final.
Para el final, una reflexión del Coco Basile: "Si todos los equipos usan el 4-4-1-1 (esquema predominante de los seleccionados mundialistas) dentro de dos semanas no va a ir nadie a la cancha. Si es el fútbol que viene así, no hay que ir más a la cancha".
Bilardo contra Clarín Deportivo en canal 13
El doctor se despachó sin empacho contra el suplemento deportivo del diario que es dueño del canal que lo contrató para comentar el mundial. Justo un ratito antes del inicio de la final entre Francia e Italia. Culpó al Deportivo de "arruinar el fútbol argentino".
Pero también aseguró que ese medio puso "a todos los técnicos de la selección después que yo me fui". Agregó: "Mientras Grondona y los dirigentes le sigan haciendo caso a Clarín vamos a seguir fracasando".
Bilardo, además, acusó a Clarín Deportivo de enzañarse contra él desde el inicio de su carrera. "Desde el 66' me persigue", aseguró.
En otro orden, le endilgóo al suplemento tratar de tergiversar "el fracaso" de la Selección en el mundial para "mostrarlo como un éxito". Remató: "Bánquesela viejo, fracasoron y van a seguir fracasando".
Macaya y Vignolo, compañeros de transmisión, no podían parar al doctor, "enojado porque Argentina no está en la final".
Pero también aseguró que ese medio puso "a todos los técnicos de la selección después que yo me fui". Agregó: "Mientras Grondona y los dirigentes le sigan haciendo caso a Clarín vamos a seguir fracasando".
Bilardo, además, acusó a Clarín Deportivo de enzañarse contra él desde el inicio de su carrera. "Desde el 66' me persigue", aseguró.
En otro orden, le endilgóo al suplemento tratar de tergiversar "el fracaso" de la Selección en el mundial para "mostrarlo como un éxito". Remató: "Bánquesela viejo, fracasoron y van a seguir fracasando".
Macaya y Vignolo, compañeros de transmisión, no podían parar al doctor, "enojado porque Argentina no está en la final".
Sombrio panorama del rock pos Cromañón
Músicos, una especie en riesgo de extinción
Mientras Callejeros da nuevos pasos en su regreso a la escena, el under se debate en una situación de alto riesgo. El post Cromañón impone costos inflados, inspecciones y reglamentaciones más allá de lo razonable y un esquema de negocios donde las bandas nuevas parecen condenadas a la asfixia.
Por Cristian Vitale (hoy en Página 12)
“Hoy, un pibe no es un pibe sino 15 pesos. Esto nos involucra a todos”, dispara Luis López, cantante de Rescate Emotivo, revolviendo el trasfondo económico que desató Cromañón. La tragedia se llevó 194 almas y transformó a la más sublime expresión de la juventud de todos los tiempos –sea cuales fueran su género y su “calidad”– en un claro intercambio mercantil, en el que primero está el péndulo oferta-demanda, después la importancia de los mecenas para ubicar mejor sus números, después el ejército de productores que fabrican hits y, por último, lo que debería estar primero: la canción. La escena del rock post Cromañón evoca la palabra “cosificación”. Entre el primer y el último peldaño de la cadena de hombres-cosa que arman el espectáculo –productores, empresarios, inspectores, organizadores, auspiciantes– no existe una relación mínimamente humana. No prima la importancia de la obra artística como factor de comunicación, sino el número seco y frío. No es nuevo –siempre el rock fue un negocio, al cabo– pero Cromañón, con sus muertes, extremó el tufillo a dinero fácil.
Paulatinamente, lo que alguna vez fue un ámbito dominado por sus propios protagonistas se fue transformando en territorio de una naciente burguesía a la que le importa poco el rock en tanto expresión cultural. La “caza de brujas” que Gustavo Cordera presagió días después del 30-D en el Festival de Villa Gesell es apenas un pequeño detalle al lado de lo que Cromañón generó. El rock no murió –es imposible que eso suceda–, pero mutó. Por no cerrar una puerta de emergencia, les abrió la gran puerta a sus agentes externos.
A trazo grueso, luego de un año y medio del suceso, sus consecuencias –evitando entrar en el terreno judicial– se cuentan de a centenas. Se podría empezar por doce: 1) Un notorio aumento en el valor de las entradas para los shows. 2) Alquileres de lugares para tocar por las nubes. 3) Achicamiento de la competencia. 4) Grupos que tienen que “matarse” para conseguir un lugar donde expresar su arte. 5) Grupos que tienen que ir a la provincia de Buenos Aires, donde, al parecer, las leyes del juego son algo diferentes. 6) Siete, ocho, nueve bandas que monopolizan el mercado y doce mil ninguneadas. 7) Un mercado inundado de discos –facilidad tecnológica mediante– y seco de shows. 8) Boliches casi clandestinos que abren y cierran, porque nunca llegan a cumplir con las medidas de prevención exigidas por las autoridades, algunas razonables y otras no tanto. 9) Demanda espiritual que sobra –tocar música– y un tendal de materia que falta: mangueras, matafuegos, luces de emergencia, controles ignífugos. 10) Rockstars con éxito asegurado y talentos que se pierden en la noche de los tiempos. 11) Festivales sponsorizados con bandas elegidas a dedo, vips de farándula y multimedios contando dinero, y cero contracultura. 12) Rock ATP cuyo fin no es acostarse más temprano sino incluir a toda la familia en él, con su jugosa consecuencia en la venta de tickets. El mercado ingresó con sus propias leyes en el mundo del rock.
Escena atomizada
Una vuelta de archivo por los tres primeros meses DC indica que habían bajado sus persianas el 90 por ciento de los boliches donde se tocaba rock en Capital. La lista es innumerable. Muchos de ellos no reabrieron jamás –los intentos de hacerlo con Cemento fueron en vano– y otros retornaron a la actividad bajo pautas totalmente distintas. Hoy la actividad está restringida a unos pocos lugares seguros (Luna Park, la Trastienda, los teatros de Colegiales y Flores, Obras) y un resto que abre y cierra según el humor de los inspectores municipales y el balance de los empresarios. Los operativos relámpago están a la orden del día. Hace poco cerraron La Vaca Profana por ruidos molestos mientras tocaba ¡Leo Maslíah! En The Roxy está prohibido tocar en vivo. También clausuraron el Marquee y The Road. Yel Teatro Verdi de La Boca –apto para mil personas– hoy puede albergar sólo 300. Incluso, es complicadísimo tocar en plazas y parques por las férreas disposiciones municipales.
Natural efecto de la ley de oferta y demanda: hay un achicamiento de la competencia y, por lo tanto, condiciones para el monopolio. Es lógico, en este marco, que los boliches que quedaron en pie eleven el precio de los alquileres. Tocar en lugares medianos o pequeños como Kimia o Speed King le cuesta a cualquier banda unos 1300 pesos, incluyendo sonido y luces. “Alquilar siempre es más caro. Sin sonido, cuesta 700 pesos mínimo más un porcentaje de puerta para el boliche”, informa Adriana, manager del grupo Bambú. Para un show más chico, en Remember por caso, hay que pagar 300 pesos, pero no pueden entrar más de 100 personas. Algo similar ocurre con el pub Castorera o Liberarte. “¿Cuánto hay que cobrar la entrada para salir hechos?”, se pregunta Andrea Alvarez. La percusionista habla de “operación encubierta”. “En cualquier momento cierran La Castorera y no nos sorprendamos si aparece Castorera Club, tipo La Trastienda Club, el que no está se queda sin silla.” Lugares aún más pequeños, como el teatro Piccolino o La Máscara de San Telmo, tuvieron que cerrar porque literalmente los volvían locos. “En Capital está prohibido el rock”, aventura Leo Pi, ex Oktubre Rojo.
El terror a los inspectores obligó a un reacomodamiento compulsivo en la manera de organizar un show. Se prefiere, por lo general, que sea temprano. Horario ATP, a las 18 o 19. Ocurre también que muchas bandas deciden no publicitar los recitales por temor a que los inspectores “se aviven” y los sorprendan de improviso con el volumen un decibel más alto. El dato que aporta Pi no puede soslayarse. Volvió la consumición mínima obligatoria, una modalidad que no se aplicaba desde fines de los ’80. Tres o cuatro pesos y a conformarse con un minivaso de cerveza aguada. “Si no se abren más lugares donde puedan realizarse espectáculos cuyos costos no se vayan al cielo, donde dejen de aprovecharse de esta desgracia, están matando lentamente a miles de futuros artistas”, señala Patrick Steve, de Smitten, y el testimonio se parece a los que año y medio atrás presagiaban este marco.
Si a los boliches chicos jamás les cierran las cuentas y el celo político de los inspectores atenta contra la normalización de la actividad en los medianos –los que albergan entre 400 y 500 personas–, entonces aquellos que ganaron la partida tuercen el eje del negocio hacia su beneficio. ¿Cuánto cuesta tocar en El Teatro? Se habla de 10 mil pesos en total si es sábado, y de seis mil si es viernes o domingo. El paquete de gastos incluye los flyers publicitarios, afiches (mil pesos mínimo), publicidad (una minipauta en Rock & Pop cuesta 800 pesos), flete ($ 120) y 300 más a repartir entre plomos, sonidistas y catering. Más, por supuesto, el alquiler del local, que goza de una demanda inédita. La Trastienda, otro sitio que cayó parado, alquila el local por unos 3500 pesos, si no pacta una coproducción con el artista. “Montar una fecha en un buen lugar y haciendo todos los deberes termina saliendo aproximadamente once mil pesos”, resume Hernán Sforzini, del grupo reggae Holy Piby.
En El Teatro de Colegiales entran casi 900 personas, y una banda para salir “hecha” cobrando una entrada de 15 pesos, tiene que meter 773 personas. “Si lo llenás, te llevás unos 1500 pesos. ¿No será mucho riesgo por tanta plata? Rogá que el lugar se llene y no invites a nadie, porque de esa manera tu cantidad de entradas a ganar baja”, sigue Sforzini. Otro ribete es, precisamente, el precio de las entradas. Antes de Cromañón aún se podían pagar 8 pesos –aunque a costa de carecer de papel higiénico en los baños o seguridad apropiada– para un Cemento. Hoy, El Teatro no arregla por menos de 20 pesos, por más que las bandas lloren a sus pies. Los más populares como Jóvenes Pordioseros o La Mancha de Rolando han tenido que ceder ante la tozudez del negociante, aunque nadie garanticeque el sobreprecio sea usado en beneficio del público. De esto resulta una relación asimétrica entre el precio de la entrada, la cantidad de gente que puede ingresar “legalmente” y lo que el lugar cobra en concepto de alquiler. “Cambió todo el sistema de shows. Los lugares son otros, los grupos grandes tocan en lugares que antes eran para grupos medianos, los chicos tienen que jugarse por lugares que antes eran para grupos medianos. Todo está muy extraño”, sostiene Alvarez. Un bonus: para ser soporte de una banda consagrada hay que pagar 600 pesos.
El precio dela seguridad
A menos que un grupo de rock sea contratado por una productora importante y acceda mansamente a las leyes del juego, el futuro es negro. El eje que mueve todo el mecanismo se llama seguridad. Para garantizar el normal desarrollo de un espectáculo –con todas las medidas de prevención exigidas–, los empresarios necesitan dinero y el dinero sale del público o del músico: entre ambos se reparten los gastos. Ejemplos: una inversión que antes del 30-D no superaba los 200 pesos para shows de entre 500 o 1000 personas, hoy trepó a 1000 y no hay fin de la convertibilidad que lo explique. Acá juega de nuevo la ley de oferta y demanda. A mayor costo, mayor comodidad del espectador. Y viceversa.
Suena mejor que El Teatro de Colegiales contrate 60 personas para velar por la seguridad de dos mil personas, que 20 –como hacía Chabán– para controlar al doble que entraba en Cromañón. Pero Ricardo Tapia, cantante de La Mississippi, señala un claroscuro. “Viajando por el país pude comprobar el horrorque causó todo esto y las medidas exageradas y equivocadas que causó en muchos lugares, como llenar de policías el frente de los escenarios donde la mayoría del público son adolescentes que bailan, en lugar de cuidar a esos mismos chicos y asegurarse de que estén cómodos. Porque son nuestros hijos, o de otros, no molestias que hay que olvidar u ocultar. La seguridad barata y las coimas caras siguen igual.”
Fabián Leroux, de Resistencia Suburbana, hace hincapié en el trasfondo político. “El músico y el público sienten que las autoridades piden más inspeccionesy medidas de seguridad para seguir atornillados a sus cómodos asientos de funcionario. La sensación es que ahora todo se puede incendiar. Entonces, para prevenir ponen miles de trabas. Los bolicheros le tienen más miedo a un inspector que a un foco de incendio en su local. Están haciendo que esto sea un negocio para pocos, ya que los pocos habilitados hacen valer esta posición.” En ciertos lugares, como Ruca Chalten, se les hace firmar una declaración jurada a los músicos que los obliga a hacerse cargo si ocurre alguna desgracia. Dice Nan, de Richter: “La paranoia de las clausuras excedió todos los límites. Nos han cancelado recitales por clausuras en varias ciudades del país, desde La Pampa hasta pueblos recónditos de la provincia de Buenos Aires donde jamás vieron una aglomeración de gente y jamás tuvieron algún problema de seguridad en un espectáculo”.
Las alternativas, como durante todo este año, siguen siendo tres: o se paga un montón de plata para tocar o se toma la vida por asalto con festivales autogestionados, shows en parques públicos –si es que se consigue la habilitación– o espacios alquilados sin terceros, o se cede ante las imposiciones de una productora. Sea cual sea la salida, la realidad sugiere que el negocio del rock está estrangulando al rock.
Mientras Callejeros da nuevos pasos en su regreso a la escena, el under se debate en una situación de alto riesgo. El post Cromañón impone costos inflados, inspecciones y reglamentaciones más allá de lo razonable y un esquema de negocios donde las bandas nuevas parecen condenadas a la asfixia.
Por Cristian Vitale (hoy en Página 12)
“Hoy, un pibe no es un pibe sino 15 pesos. Esto nos involucra a todos”, dispara Luis López, cantante de Rescate Emotivo, revolviendo el trasfondo económico que desató Cromañón. La tragedia se llevó 194 almas y transformó a la más sublime expresión de la juventud de todos los tiempos –sea cuales fueran su género y su “calidad”– en un claro intercambio mercantil, en el que primero está el péndulo oferta-demanda, después la importancia de los mecenas para ubicar mejor sus números, después el ejército de productores que fabrican hits y, por último, lo que debería estar primero: la canción. La escena del rock post Cromañón evoca la palabra “cosificación”. Entre el primer y el último peldaño de la cadena de hombres-cosa que arman el espectáculo –productores, empresarios, inspectores, organizadores, auspiciantes– no existe una relación mínimamente humana. No prima la importancia de la obra artística como factor de comunicación, sino el número seco y frío. No es nuevo –siempre el rock fue un negocio, al cabo– pero Cromañón, con sus muertes, extremó el tufillo a dinero fácil.
Paulatinamente, lo que alguna vez fue un ámbito dominado por sus propios protagonistas se fue transformando en territorio de una naciente burguesía a la que le importa poco el rock en tanto expresión cultural. La “caza de brujas” que Gustavo Cordera presagió días después del 30-D en el Festival de Villa Gesell es apenas un pequeño detalle al lado de lo que Cromañón generó. El rock no murió –es imposible que eso suceda–, pero mutó. Por no cerrar una puerta de emergencia, les abrió la gran puerta a sus agentes externos.
A trazo grueso, luego de un año y medio del suceso, sus consecuencias –evitando entrar en el terreno judicial– se cuentan de a centenas. Se podría empezar por doce: 1) Un notorio aumento en el valor de las entradas para los shows. 2) Alquileres de lugares para tocar por las nubes. 3) Achicamiento de la competencia. 4) Grupos que tienen que “matarse” para conseguir un lugar donde expresar su arte. 5) Grupos que tienen que ir a la provincia de Buenos Aires, donde, al parecer, las leyes del juego son algo diferentes. 6) Siete, ocho, nueve bandas que monopolizan el mercado y doce mil ninguneadas. 7) Un mercado inundado de discos –facilidad tecnológica mediante– y seco de shows. 8) Boliches casi clandestinos que abren y cierran, porque nunca llegan a cumplir con las medidas de prevención exigidas por las autoridades, algunas razonables y otras no tanto. 9) Demanda espiritual que sobra –tocar música– y un tendal de materia que falta: mangueras, matafuegos, luces de emergencia, controles ignífugos. 10) Rockstars con éxito asegurado y talentos que se pierden en la noche de los tiempos. 11) Festivales sponsorizados con bandas elegidas a dedo, vips de farándula y multimedios contando dinero, y cero contracultura. 12) Rock ATP cuyo fin no es acostarse más temprano sino incluir a toda la familia en él, con su jugosa consecuencia en la venta de tickets. El mercado ingresó con sus propias leyes en el mundo del rock.
Escena atomizada
Una vuelta de archivo por los tres primeros meses DC indica que habían bajado sus persianas el 90 por ciento de los boliches donde se tocaba rock en Capital. La lista es innumerable. Muchos de ellos no reabrieron jamás –los intentos de hacerlo con Cemento fueron en vano– y otros retornaron a la actividad bajo pautas totalmente distintas. Hoy la actividad está restringida a unos pocos lugares seguros (Luna Park, la Trastienda, los teatros de Colegiales y Flores, Obras) y un resto que abre y cierra según el humor de los inspectores municipales y el balance de los empresarios. Los operativos relámpago están a la orden del día. Hace poco cerraron La Vaca Profana por ruidos molestos mientras tocaba ¡Leo Maslíah! En The Roxy está prohibido tocar en vivo. También clausuraron el Marquee y The Road. Yel Teatro Verdi de La Boca –apto para mil personas– hoy puede albergar sólo 300. Incluso, es complicadísimo tocar en plazas y parques por las férreas disposiciones municipales.
Natural efecto de la ley de oferta y demanda: hay un achicamiento de la competencia y, por lo tanto, condiciones para el monopolio. Es lógico, en este marco, que los boliches que quedaron en pie eleven el precio de los alquileres. Tocar en lugares medianos o pequeños como Kimia o Speed King le cuesta a cualquier banda unos 1300 pesos, incluyendo sonido y luces. “Alquilar siempre es más caro. Sin sonido, cuesta 700 pesos mínimo más un porcentaje de puerta para el boliche”, informa Adriana, manager del grupo Bambú. Para un show más chico, en Remember por caso, hay que pagar 300 pesos, pero no pueden entrar más de 100 personas. Algo similar ocurre con el pub Castorera o Liberarte. “¿Cuánto hay que cobrar la entrada para salir hechos?”, se pregunta Andrea Alvarez. La percusionista habla de “operación encubierta”. “En cualquier momento cierran La Castorera y no nos sorprendamos si aparece Castorera Club, tipo La Trastienda Club, el que no está se queda sin silla.” Lugares aún más pequeños, como el teatro Piccolino o La Máscara de San Telmo, tuvieron que cerrar porque literalmente los volvían locos. “En Capital está prohibido el rock”, aventura Leo Pi, ex Oktubre Rojo.
El terror a los inspectores obligó a un reacomodamiento compulsivo en la manera de organizar un show. Se prefiere, por lo general, que sea temprano. Horario ATP, a las 18 o 19. Ocurre también que muchas bandas deciden no publicitar los recitales por temor a que los inspectores “se aviven” y los sorprendan de improviso con el volumen un decibel más alto. El dato que aporta Pi no puede soslayarse. Volvió la consumición mínima obligatoria, una modalidad que no se aplicaba desde fines de los ’80. Tres o cuatro pesos y a conformarse con un minivaso de cerveza aguada. “Si no se abren más lugares donde puedan realizarse espectáculos cuyos costos no se vayan al cielo, donde dejen de aprovecharse de esta desgracia, están matando lentamente a miles de futuros artistas”, señala Patrick Steve, de Smitten, y el testimonio se parece a los que año y medio atrás presagiaban este marco.
Si a los boliches chicos jamás les cierran las cuentas y el celo político de los inspectores atenta contra la normalización de la actividad en los medianos –los que albergan entre 400 y 500 personas–, entonces aquellos que ganaron la partida tuercen el eje del negocio hacia su beneficio. ¿Cuánto cuesta tocar en El Teatro? Se habla de 10 mil pesos en total si es sábado, y de seis mil si es viernes o domingo. El paquete de gastos incluye los flyers publicitarios, afiches (mil pesos mínimo), publicidad (una minipauta en Rock & Pop cuesta 800 pesos), flete ($ 120) y 300 más a repartir entre plomos, sonidistas y catering. Más, por supuesto, el alquiler del local, que goza de una demanda inédita. La Trastienda, otro sitio que cayó parado, alquila el local por unos 3500 pesos, si no pacta una coproducción con el artista. “Montar una fecha en un buen lugar y haciendo todos los deberes termina saliendo aproximadamente once mil pesos”, resume Hernán Sforzini, del grupo reggae Holy Piby.
En El Teatro de Colegiales entran casi 900 personas, y una banda para salir “hecha” cobrando una entrada de 15 pesos, tiene que meter 773 personas. “Si lo llenás, te llevás unos 1500 pesos. ¿No será mucho riesgo por tanta plata? Rogá que el lugar se llene y no invites a nadie, porque de esa manera tu cantidad de entradas a ganar baja”, sigue Sforzini. Otro ribete es, precisamente, el precio de las entradas. Antes de Cromañón aún se podían pagar 8 pesos –aunque a costa de carecer de papel higiénico en los baños o seguridad apropiada– para un Cemento. Hoy, El Teatro no arregla por menos de 20 pesos, por más que las bandas lloren a sus pies. Los más populares como Jóvenes Pordioseros o La Mancha de Rolando han tenido que ceder ante la tozudez del negociante, aunque nadie garanticeque el sobreprecio sea usado en beneficio del público. De esto resulta una relación asimétrica entre el precio de la entrada, la cantidad de gente que puede ingresar “legalmente” y lo que el lugar cobra en concepto de alquiler. “Cambió todo el sistema de shows. Los lugares son otros, los grupos grandes tocan en lugares que antes eran para grupos medianos, los chicos tienen que jugarse por lugares que antes eran para grupos medianos. Todo está muy extraño”, sostiene Alvarez. Un bonus: para ser soporte de una banda consagrada hay que pagar 600 pesos.
El precio dela seguridad
A menos que un grupo de rock sea contratado por una productora importante y acceda mansamente a las leyes del juego, el futuro es negro. El eje que mueve todo el mecanismo se llama seguridad. Para garantizar el normal desarrollo de un espectáculo –con todas las medidas de prevención exigidas–, los empresarios necesitan dinero y el dinero sale del público o del músico: entre ambos se reparten los gastos. Ejemplos: una inversión que antes del 30-D no superaba los 200 pesos para shows de entre 500 o 1000 personas, hoy trepó a 1000 y no hay fin de la convertibilidad que lo explique. Acá juega de nuevo la ley de oferta y demanda. A mayor costo, mayor comodidad del espectador. Y viceversa.
Suena mejor que El Teatro de Colegiales contrate 60 personas para velar por la seguridad de dos mil personas, que 20 –como hacía Chabán– para controlar al doble que entraba en Cromañón. Pero Ricardo Tapia, cantante de La Mississippi, señala un claroscuro. “Viajando por el país pude comprobar el horrorque causó todo esto y las medidas exageradas y equivocadas que causó en muchos lugares, como llenar de policías el frente de los escenarios donde la mayoría del público son adolescentes que bailan, en lugar de cuidar a esos mismos chicos y asegurarse de que estén cómodos. Porque son nuestros hijos, o de otros, no molestias que hay que olvidar u ocultar. La seguridad barata y las coimas caras siguen igual.”
Fabián Leroux, de Resistencia Suburbana, hace hincapié en el trasfondo político. “El músico y el público sienten que las autoridades piden más inspeccionesy medidas de seguridad para seguir atornillados a sus cómodos asientos de funcionario. La sensación es que ahora todo se puede incendiar. Entonces, para prevenir ponen miles de trabas. Los bolicheros le tienen más miedo a un inspector que a un foco de incendio en su local. Están haciendo que esto sea un negocio para pocos, ya que los pocos habilitados hacen valer esta posición.” En ciertos lugares, como Ruca Chalten, se les hace firmar una declaración jurada a los músicos que los obliga a hacerse cargo si ocurre alguna desgracia. Dice Nan, de Richter: “La paranoia de las clausuras excedió todos los límites. Nos han cancelado recitales por clausuras en varias ciudades del país, desde La Pampa hasta pueblos recónditos de la provincia de Buenos Aires donde jamás vieron una aglomeración de gente y jamás tuvieron algún problema de seguridad en un espectáculo”.
Las alternativas, como durante todo este año, siguen siendo tres: o se paga un montón de plata para tocar o se toma la vida por asalto con festivales autogestionados, shows en parques públicos –si es que se consigue la habilitación– o espacios alquilados sin terceros, o se cede ante las imposiciones de una productora. Sea cual sea la salida, la realidad sugiere que el negocio del rock está estrangulando al rock.
Ganó el fútbol, la tesis Varski
Ganó en algo el fútbol con la final entre Italia y Francia. Esa es la tesis de Juan Pablo Varski, respetado (por mi) periodista deportivo, respecto a lo entregado por el mundial de Alemania. JPV sostiene, con lógica, que los italianos y los franceses comparten una virtud: conocer el juego. Son expertos, además de contar con talentosos en las respectivas filas. Además, Varski dice que Francia no es más generosa en la entrega de fútbol que Italia. “Defiende 20 metros más adelante que Italia”, analiza de Francia. Al final, se rinde ante la ausencia de un Zidane en la escuadra de Macelo Lippi.
Hasta los defensores de la defensa italiana como sistema efectivo a practicar en las canchas de fútbol se rinden ante la magia del más grande jugador de fútbol de los últimos ocho años del balón pié mundial.
Varski concluyó un corto análisis de la Copa del Mundo citando al prócer César Luis Menotti: “El tipo que liga siempre 33 de mano y el ancho de espada no siempre sabe jugar al truco, el que gana dos puntos gritando falta envido con 23, es diferente”.
Varski, jugador todo terreno
JPV es un crack. Hay que laburar, en las condiciones del mercado, tratando de no perder la perspectiva propia de la realidad. En la tele, todo lo que se desprecia se ironiza. JPV sabe todo, se fue acomodando a Closs. Desde el primer día, abrió y cerró afirmando que “este, es el final de nuestras carreras”. Alguna vez se le escapó “de mi carrera”. Sin embargo, nuestro súper amigo JPV se sobrepuso, justificó que seguidores de su carrera, como yo, torciéramos las preferencias mundialistas durante la copa. Empecé viendo el programa de Varski y Closs, por Fox, lo cambié porque Closs me enoja feo y volví después de la eliminación de la Selección para encontrarme a un JPV curtido en el rol que le dieron en el mundial: jugador todo terreno.
Hasta los defensores de la defensa italiana como sistema efectivo a practicar en las canchas de fútbol se rinden ante la magia del más grande jugador de fútbol de los últimos ocho años del balón pié mundial.
Varski concluyó un corto análisis de la Copa del Mundo citando al prócer César Luis Menotti: “El tipo que liga siempre 33 de mano y el ancho de espada no siempre sabe jugar al truco, el que gana dos puntos gritando falta envido con 23, es diferente”.
Varski, jugador todo terreno
JPV es un crack. Hay que laburar, en las condiciones del mercado, tratando de no perder la perspectiva propia de la realidad. En la tele, todo lo que se desprecia se ironiza. JPV sabe todo, se fue acomodando a Closs. Desde el primer día, abrió y cerró afirmando que “este, es el final de nuestras carreras”. Alguna vez se le escapó “de mi carrera”. Sin embargo, nuestro súper amigo JPV se sobrepuso, justificó que seguidores de su carrera, como yo, torciéramos las preferencias mundialistas durante la copa. Empecé viendo el programa de Varski y Closs, por Fox, lo cambié porque Closs me enoja feo y volví después de la eliminación de la Selección para encontrarme a un JPV curtido en el rol que le dieron en el mundial: jugador todo terreno.
sábado, 8 de julio de 2006
El supra estado mundial del Fútbol
Antiguamente, la Iglesia competía con el Estado por el control de las normas de convivencia de las sociedades. Hoy, los católicos están más preocupados por los forros y los putos que por disputarle poder al Estado.
El agujero vacío dejado por la institución más vieja que perdura en la actualidad, quiere ser ocupado por la FIFA. El organismo cuenta con mas asociados que las Naciones Unidas y no está dispuesto a permitir que la Justicia o las vías administrativas ordinarias de un país intervengan en el juego de la pelota y el gigantesco negocio que lo rodea.
Como muestra, un botón. Esta noticia está en la portada del sitio oficial de la FIFA:
La FIFA suspende a la Asociación de Fútbol de Grecia
El Comité de Urgencia de la FIFA, compuesto por cinco presidentes y un representante de las seis confederaciones de la FIFA, decidió suspender hoy 3 de julio de 2006 a la Asociación de Fútbol de Grecia (HFF), después de determinar que la situación de la HFF no se encuentra en regla con los principios de los Estatutos de la FIFA, en cuanto a la independencia de las asociaciones de fútbol y la independencia del proceso de toma de decisiones de los órganos rectores del fútbol de cada país.
En septiembre de 2005, el Comité Ejecutivo de la FIFA había fijado el plazo del 15 de julio de 2006 a la HFF para obtener del gobierno griego la enmienda de la reglamentación deportiva nacional a fin de que estuviese conforme a los Estatutos de la FIFA y a la normativa correspondiente de la UEFA.
A pesar de las repetidas advertencias de la FIFA y la UEFA, no se ha respetado el compromiso expresado por los representantes del gobierno griego para enmendar la legislación deportiva de manera que se reconozca definitivamente que la decisión en materia futbolística es competencia única de la HFF y de sus estructuras subordinadas futbolísticas. De hecho, el proyecto de ley recientemente presentado que regula las ligas profesionales es un ejemplo más de la injerencia del gobierno en asuntos futbolísticos. En consecuencia, el Comité de Urgencia de la FIFA considera que el plazo no será respetado por la HFF y que es necesaria la suspensión de esta asociación.
Esta decisión implica la suspensión de la HFF y de todos sus miembros (clubes, jugadores, oficiales, entre otros) de manera inmediata y hasta nuevo aviso de todos los contactos internacionales, que incluyen la participación en competiciones internacionales de toda categoría, la organización de partidos internacionales en Grecia y el nombramiento de oficiales para labores internacionales.
El sitio de FIFA (en español).
El agujero vacío dejado por la institución más vieja que perdura en la actualidad, quiere ser ocupado por la FIFA. El organismo cuenta con mas asociados que las Naciones Unidas y no está dispuesto a permitir que la Justicia o las vías administrativas ordinarias de un país intervengan en el juego de la pelota y el gigantesco negocio que lo rodea.
Como muestra, un botón. Esta noticia está en la portada del sitio oficial de la FIFA:
La FIFA suspende a la Asociación de Fútbol de Grecia
El Comité de Urgencia de la FIFA, compuesto por cinco presidentes y un representante de las seis confederaciones de la FIFA, decidió suspender hoy 3 de julio de 2006 a la Asociación de Fútbol de Grecia (HFF), después de determinar que la situación de la HFF no se encuentra en regla con los principios de los Estatutos de la FIFA, en cuanto a la independencia de las asociaciones de fútbol y la independencia del proceso de toma de decisiones de los órganos rectores del fútbol de cada país.
En septiembre de 2005, el Comité Ejecutivo de la FIFA había fijado el plazo del 15 de julio de 2006 a la HFF para obtener del gobierno griego la enmienda de la reglamentación deportiva nacional a fin de que estuviese conforme a los Estatutos de la FIFA y a la normativa correspondiente de la UEFA.
A pesar de las repetidas advertencias de la FIFA y la UEFA, no se ha respetado el compromiso expresado por los representantes del gobierno griego para enmendar la legislación deportiva de manera que se reconozca definitivamente que la decisión en materia futbolística es competencia única de la HFF y de sus estructuras subordinadas futbolísticas. De hecho, el proyecto de ley recientemente presentado que regula las ligas profesionales es un ejemplo más de la injerencia del gobierno en asuntos futbolísticos. En consecuencia, el Comité de Urgencia de la FIFA considera que el plazo no será respetado por la HFF y que es necesaria la suspensión de esta asociación.
Esta decisión implica la suspensión de la HFF y de todos sus miembros (clubes, jugadores, oficiales, entre otros) de manera inmediata y hasta nuevo aviso de todos los contactos internacionales, que incluyen la participación en competiciones internacionales de toda categoría, la organización de partidos internacionales en Grecia y el nombramiento de oficiales para labores internacionales.
El sitio de FIFA (en español).
viernes, 7 de julio de 2006
jueves, 6 de julio de 2006
Zidane + 21, la final
Qué rara la final del mundial, qué linda que pintó. Con Italia y Francia, el catenachio corrupto, pero futbolero hasta las pelotas, y el toque de distinción del fútbol champán. Marco Materazi y Zinedine Zidane, símbolo de un lado y del otro. Chicana para Italia, no todos son tan rústicos como Materazzi. Algunos, como Pirlo y Cannavaro, juegan un poco mejor. Y el arquero Gigi Buffón ataja mejor que todos. Pero los dos países de camiseta azul saben de fútbol, tienen todas las mañas, pero saben, sobre todo, que los partidos se terminan de definir en la otra área.
miércoles, 5 de julio de 2006
Fútbol y política
El fútbol y la política suelen ir de la mano en países como el nuestro. Para apoyar la hipótesis, en San Martín se ha desatado una fuerte pelea entre el Gobierno Municipal y las autoridades del Atlético Club San Martín. La controversia versa sobre el uso y destino del terreno que linda al sur con el hospital Perrupato, en el que el Municipio tenía que hacer un parque público.
Abortada, por razones de prioridad, la realización del parque, surgió la posibilidad de ceder el predio al club para construir un campo de entrenamiento para inferiores. Hasta ese punto todos de acuerdo. Ahora, cuando se empezó a discutir más finito las cosas se complicaron.
Las autoridades comunales piden garantías de inversión y la posibilidad de usar a favor de actividades públicas el campo que haga el club. Los dirigentes no están de acuerdo con esto.
Hastá acá, es lo formalmente se dice. En el sótano, en tanto, se rosquea. La rosca pasa por la interna de la política de la entidad deportiva. Los dirigentes actuales del club están enfrentados con el ex presidente de la institución, Sergio Abel Vázquez, dirigente del PJ con predicamento sobre el intedente Jorge Giménex (PJ) y su gobierno. Esa sería la razón de la pelea que dilata la definición sobre qué hacer con 3,5 hectáreas que actualmente son usadas como refugio de delincuentes y botines de robos.
Abortada, por razones de prioridad, la realización del parque, surgió la posibilidad de ceder el predio al club para construir un campo de entrenamiento para inferiores. Hasta ese punto todos de acuerdo. Ahora, cuando se empezó a discutir más finito las cosas se complicaron.
Las autoridades comunales piden garantías de inversión y la posibilidad de usar a favor de actividades públicas el campo que haga el club. Los dirigentes no están de acuerdo con esto.
Hastá acá, es lo formalmente se dice. En el sótano, en tanto, se rosquea. La rosca pasa por la interna de la política de la entidad deportiva. Los dirigentes actuales del club están enfrentados con el ex presidente de la institución, Sergio Abel Vázquez, dirigente del PJ con predicamento sobre el intedente Jorge Giménex (PJ) y su gobierno. Esa sería la razón de la pelea que dilata la definición sobre qué hacer con 3,5 hectáreas que actualmente son usadas como refugio de delincuentes y botines de robos.
lunes, 3 de julio de 2006
Bienvenidos al show
Un hospitalito carísmo en el medio del campo, adonde mucha gente hacía varias décadas padecía cada vez que se enfermaba, convocó a un trozo de la elite política de la provincia. Desde el gobernador, Julio Cobos, y su segundo, Juan Carlos Jaliff, acompañados por cinco ministros del Gabinete provincial y la diputada nacional Josefina Abdala, del palo del vice, marcados por un kirchnerista como el senador nacional Celso Jaque. En el medio de las grandes ligas menducas, el intendente santarrosino Antonio Ponce, del Partido Demócrata, juntó a un grupete de dirigentes regionales de su partido cuya cabeza visible es el senador provincial Guillermo Magistretti.
Unos minutos antes del corte de cinta, un invitado encendió un Parliament en el hall de entrada el nosocomio. Al ser advertido, se tomó la cabeza y justificó: "Hay tanto clima de comité, de unidad básica, de política cruda que me olvidé que esto es un hospital".
La transición entre los partidos tradicionales y el reacomodamiento dirigencial tras el descalabro de las agrupaciones de traspaso de milenio regala imágenes excepcionales del cinismo actual, como las que registró mi retina en la mañana de ayer en el hospitalito de Santa Rosa. Lo mejor es que nadie les pregunta nada, todos van tras un centímetro de diario, pero la realidad les gana por goleada. Les admiro el espírítu de supervivencia.
Unos minutos antes del corte de cinta, un invitado encendió un Parliament en el hall de entrada el nosocomio. Al ser advertido, se tomó la cabeza y justificó: "Hay tanto clima de comité, de unidad básica, de política cruda que me olvidé que esto es un hospital".
La transición entre los partidos tradicionales y el reacomodamiento dirigencial tras el descalabro de las agrupaciones de traspaso de milenio regala imágenes excepcionales del cinismo actual, como las que registró mi retina en la mañana de ayer en el hospitalito de Santa Rosa. Lo mejor es que nadie les pregunta nada, todos van tras un centímetro de diario, pero la realidad les gana por goleada. Les admiro el espírítu de supervivencia.
domingo, 2 de julio de 2006
Salud Zizou y gracias
Que Francia salga campeón del mundo será difícil, la misma dificultad encontrará la magia para ganar la copa de Alemania. Zizou es el único mago que le queda al mundial, todo lo demás es catenachio. Ya pasó en la Euro, ganó el catenachio helénico. Probablemente pase en el mundial.Que gane Zinedine Zidane, para que gane el fútbol. Que pierdan las matemáticas, las estadísticas, lo previsible, los videos y los papelitos para los aqueros que van a penales. Que pierda el verso contra la gambeta. Que el sacrificio lo pongan los obreros de las fábricas, en la cancha que ganen los talentosos. Que Zizou se retire campeón del mundo, que impregne al mundial de magia, que gane la copa.
Hay equipo

Director Técnico: Diego Armando Maradona
Ayudante de campo: Carlos Salvador Bilardo
Colaboradores: Oscar Ruggeri y Sergio Batista
Asesor espiritual: Galindez
Un gesto de grandeza de todos ellos sería pertinente, la Selección los necesita. Habrán pasado 24 años desde que salieron campeones en México cuando se juegue Sudáfrica 2010, me parece hora de mojar de nuevo.
sábado, 1 de julio de 2006
La realidad es la realidad, todo lo demás es operación de prensa
¿Cuántas boludeces tendremos que escuchar de los periodistas deportivos respecto a la Selección hasta que a alguno se le ocurra decir la verdad?.
El fútbol argentino está muy lejos. Salvo Messi, suplente del Fútbol Club Barcelona, y Crespo, suplente del Chelsea, el resto juega en equipitos. De Europa, pero equipitos al fín. Valencia, Villarreal, Inter, Mallorca, Atlético de Madrid y así sigue la lista de equipitos que pagan fortunas para que jueguen los mejores de River, Boca y el resto de los grandes de Argentina.
A los mejores jugadores los suele comprar el Real Madrid, el Barcelona, el Chelsea, la Juventus o el Milan. Entonces, basta de creer que tenemos los mejores jugadores del mundo. Esos están en otro lado. Hasta Costa de Marfil tiene un nueve mejor que el nueve nuestro: Drogba fue titular de Crespo todo el campeonato que ganó el Chelsea. Sergio Agüero, el mejor jugador que entregó el campeonato argentino en los últimos años, fue adquirido por el Atlético de Madrid, en donde probablemente juegue de suplente y si cuando entra no le va bien posiblemente sea cedido a préstamo a un club con menos expectativas que el pobrísimo Atlético de la capital española.
Con esto solamente quiero decir que nuestros jugadores están acostumbrados a hacer "buenas campañas" con sus equipos. Esto es, salir cuarto o quinto para entrar a una copa. Con la Selección Argentina hay que salir campeón. Eso, nada más que eso, es una buena campaña. Como en Boca o en River.
Esto que le pasa al fútbol nacional no tiene nada que ver con Pekerman. Tiene que ver con el negocio. Si Cavenagui cobrá más por hacer goles en Rusia que en River, no es problema de un técnico. Si el Corintihans de Brasil le paga más que Boca a Tévez y que River a Mascherano, no es culpa de Pekerman. Si Independiente tiene al goleador del campeonato y lo deja ir cuando va la mitad del torneo que a la vez está peleando porque desde Belgica entraban unos pesos no es problema de Pekerman.
Hoy increíblemente se escucha que no hay reemplazantes para Crespo, por su altura. Están locos y son mentirosos. En River está Luciano Figueroa, un gran número nueve, de gran tamaño. Y después de todo, cuánto más útil fue el tontón de Cruz de lo que pudo ser Sergio Agüero. Los jugadores se clasifican en buenos y malos, no en chiquititos y grandotes, como los cretinos quieren hacernos creer. Son los mismos que dicen que el fútbol es táctica. Seguro, el fútbol que a ellos les conviene es ese. Si todo se soluciona con táctica, para qué tener buenos jugadores. Mucho mejor es llenar de matungos la cancha para que eviten que juegue el rival. De paso, se resalta la estrategia del técnico y se sustenta la gran mentira: el nivel futbolístico se ha emparejado. Pero digan que lo emparejaron los grandes bajando al nivel de los chicos. Total, si se trata de poner matungos veloces de buena pegada y cabezazo.
El fútbol argentino tiene problemas mucho más graves que Pekerman. Al final de cuentas, Pekerman puso a todos los jugadores que queríamos ver en la Selección. Hasta llevó a Messi y Palacios, dos que con cualquier otro técnico no iban al mundial ni en pedo. Es cierto que se cagó frente a Alemania, pero así y todo el problema del fútbol argentino son los jugadores, no Pekerman.
Maradona ya no juega más. Desde entonces no ganamos nunca más nada. Con el planteo europeo de Bielsa ni siquiera alcanzó para pasar a octavos en Japón-Corea. Antes, uno medio europeo, como Pasarella, llegó a cuartos del mundial de Francia, perdiendo en los 90 minutos con un frágil combinado de Holanda.
El fútbol argentino está muy lejos. Salvo Messi, suplente del Fútbol Club Barcelona, y Crespo, suplente del Chelsea, el resto juega en equipitos. De Europa, pero equipitos al fín. Valencia, Villarreal, Inter, Mallorca, Atlético de Madrid y así sigue la lista de equipitos que pagan fortunas para que jueguen los mejores de River, Boca y el resto de los grandes de Argentina.
A los mejores jugadores los suele comprar el Real Madrid, el Barcelona, el Chelsea, la Juventus o el Milan. Entonces, basta de creer que tenemos los mejores jugadores del mundo. Esos están en otro lado. Hasta Costa de Marfil tiene un nueve mejor que el nueve nuestro: Drogba fue titular de Crespo todo el campeonato que ganó el Chelsea. Sergio Agüero, el mejor jugador que entregó el campeonato argentino en los últimos años, fue adquirido por el Atlético de Madrid, en donde probablemente juegue de suplente y si cuando entra no le va bien posiblemente sea cedido a préstamo a un club con menos expectativas que el pobrísimo Atlético de la capital española.
Con esto solamente quiero decir que nuestros jugadores están acostumbrados a hacer "buenas campañas" con sus equipos. Esto es, salir cuarto o quinto para entrar a una copa. Con la Selección Argentina hay que salir campeón. Eso, nada más que eso, es una buena campaña. Como en Boca o en River.
Esto que le pasa al fútbol nacional no tiene nada que ver con Pekerman. Tiene que ver con el negocio. Si Cavenagui cobrá más por hacer goles en Rusia que en River, no es problema de un técnico. Si el Corintihans de Brasil le paga más que Boca a Tévez y que River a Mascherano, no es culpa de Pekerman. Si Independiente tiene al goleador del campeonato y lo deja ir cuando va la mitad del torneo que a la vez está peleando porque desde Belgica entraban unos pesos no es problema de Pekerman.
Hoy increíblemente se escucha que no hay reemplazantes para Crespo, por su altura. Están locos y son mentirosos. En River está Luciano Figueroa, un gran número nueve, de gran tamaño. Y después de todo, cuánto más útil fue el tontón de Cruz de lo que pudo ser Sergio Agüero. Los jugadores se clasifican en buenos y malos, no en chiquititos y grandotes, como los cretinos quieren hacernos creer. Son los mismos que dicen que el fútbol es táctica. Seguro, el fútbol que a ellos les conviene es ese. Si todo se soluciona con táctica, para qué tener buenos jugadores. Mucho mejor es llenar de matungos la cancha para que eviten que juegue el rival. De paso, se resalta la estrategia del técnico y se sustenta la gran mentira: el nivel futbolístico se ha emparejado. Pero digan que lo emparejaron los grandes bajando al nivel de los chicos. Total, si se trata de poner matungos veloces de buena pegada y cabezazo.
El fútbol argentino tiene problemas mucho más graves que Pekerman. Al final de cuentas, Pekerman puso a todos los jugadores que queríamos ver en la Selección. Hasta llevó a Messi y Palacios, dos que con cualquier otro técnico no iban al mundial ni en pedo. Es cierto que se cagó frente a Alemania, pero así y todo el problema del fútbol argentino son los jugadores, no Pekerman.
Maradona ya no juega más. Desde entonces no ganamos nunca más nada. Con el planteo europeo de Bielsa ni siquiera alcanzó para pasar a octavos en Japón-Corea. Antes, uno medio europeo, como Pasarella, llegó a cuartos del mundial de Francia, perdiendo en los 90 minutos con un frágil combinado de Holanda.
Sin chances de ver el fútbol que le gusta a la gente
La Selección se quedó afuera del mundial sin comprobar cómo le hubiese ido al fútbol que le gusta a la gente en el campeonato más importante del mundo. Sabemos los argentinos que con el toqueteo se puede ganar 6 a 0 frente a un cuadro europeo, como Servia y Montenegro. El fútbol que le gusta a la gente fue capaz de mantenerse primero en el grupo clasificatorio empatando con Holanda, en un partido favorable a la Selección. Después, el mismo estilo alcanzó para dejar afuera el táctico combinado mexicano, un cuco, según la prensa amante del fútbol desvirtuado, la que festeja el catenchio italiano.
Entonces, ¿por qué Pekerman no puso el fútbol que le gusta a la gente frente a Alemania cuando el equipo anfitrión estaba listo para abandonar la copa del mundo, perdiendo 1 a 0 y sin poder arrimarse al arco argentino?. Los alemanes sólo llegaron cuando Pekerman decidió tirar el equipo atrás, apostando al catenachio para sostener un partido que todavía dejaba grandes espacios para el fútbol que le gusta a la gente.
Messi tuvo razón en no seguir mirando el partido después del tercer cambio de Pekerman: Cruz por Crespo. Antes, Cambiaso reemplazó a Riquelme. Una cagoneada de José que le costó el mundial a la Selección. Lo peor, el técnico murió tratando de imitar a los europeos, con 11 metidos en cancha propia mientras el rival ataca para empatar. El fútbol que le gusta a la gente se quedó con las ganas, justo esta vez que teníamos un técnico argentino 100%. Difícilmente lleguemos a otro mundial tan cerca de practicar el fútbol que nos gusta a los argentinos como lo hizo esta Selección de Pekerman.
Entonces, ¿por qué Pekerman no puso el fútbol que le gusta a la gente frente a Alemania cuando el equipo anfitrión estaba listo para abandonar la copa del mundo, perdiendo 1 a 0 y sin poder arrimarse al arco argentino?. Los alemanes sólo llegaron cuando Pekerman decidió tirar el equipo atrás, apostando al catenachio para sostener un partido que todavía dejaba grandes espacios para el fútbol que le gusta a la gente.
Messi tuvo razón en no seguir mirando el partido después del tercer cambio de Pekerman: Cruz por Crespo. Antes, Cambiaso reemplazó a Riquelme. Una cagoneada de José que le costó el mundial a la Selección. Lo peor, el técnico murió tratando de imitar a los europeos, con 11 metidos en cancha propia mientras el rival ataca para empatar. El fútbol que le gusta a la gente se quedó con las ganas, justo esta vez que teníamos un técnico argentino 100%. Difícilmente lleguemos a otro mundial tan cerca de practicar el fútbol que nos gusta a los argentinos como lo hizo esta Selección de Pekerman.
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