A los muros ofrendatorios ubicados en las plazas de Rivadavia les queda poca vida. Es que la comuna ha decidido derribarlos para ofrecer más seguridad a los vecinos que transitan por allí de noche.
“Hace rato que se robaron las placas de bronce de la mayoría de ellos, y hoy sólo sirven para que algún malviviente se oculte detrás”, comentó Gerardo del Río, secretario de Gobierno de la comuna, y completó: “También vamos a voltear los depósitos de herramientas que hay en muchas de nuestras plazas junto a estas paredes. Queremos que cuando la gente camine por ellas tenga una buena visibilidad de todo el lugar y que así se pueda evitar cualquier delito”. Ver nota completa en Los Andes
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