
A confesión de partes, relevo de pruebas, concluyen los abogados cuando un culpable acepta que lo es. Trasladado a la Legislatura de Mendoza, hay tantas sospechas de negociados en los útlimos tiempos, a veces denunciados alegremente por los medios y otras soplado al oido de cronistas y operadores desde el seno de Diputados o Senadores, que es imposible pensar que no hay transacciones detrás de leyes claves.
En pocos días, dos temas importantes para el gobierno de Celso Jaque terminaron teñidos de sospechas al pasar por la Legislatura. El último episodio fue en Diputados, cuando se rosqueaba la aprobación para estatizar las operaciones de Obras Sanitarias Mendoza. Jorge Tanús, peronista que preside la Cámara Baja, salió a decir por los medios que los cobistas estaban operando para intereses privados en la negociación de la ley. Los cobistas querían comprar más acciones, de manera que la provincia también tuviera el control del directorio de OSM.
"No tengo dudas que esa postura favorece a los inversionistas privados dueños de las acciones", disparó repetidamente Tanús. El cobismo en pleno, con el vicepresidente Cobos dando instrucciones desde Capital Federal, dio por terminadas las negociaciones con el gobierno provincial y adelantó que excluirá su proyecto y votará en contra del oficial. Al mismo, tiempo, Andrés Marín, presidente de la bvancada del cobismo, sembró sospechas sobre la propuesta de Jaque para Obras Sanitarias. "En la lógica de Tanús, podemos suponer que el gobierno está interesado en revalorizar las acciones de los privados".
Está claro que ni a Tanús ni a Marín les caben dudas de que en la Legislatura hay negocios privados. La discusión por Obras Sanitarias sirvió para que los principales referentes de la Cámara Baja confimaran que en la Legislatura hay negocios.
En el Senado, una muestra similar se exhibió unos días antes. Cuando Jaque puso a consideración el pliego de Eduardo Frigerio para conducir Irrigación, la oposición salió a criticar el perfil duramente, anticipando que serían muchas las bolillas negras para el candidato cuando se pusiera en marcha el viejo sistema de votación secreto. Unos días después, cuando finalmente a cada senador le tocó el turno de legir bolilla, las blancas fueron abrumadora mayoría. De la boca de algunos senadores, incluso del oficialismo, tomó fuerza una versión sobre el pago con cargos a los senadores para Frigerio pudiera sentarse al frente del organismo del agua.
Jaque y los intendentes también negocianLa negociación por el aumento salarial para los empleados municipales también generó dudas y denuncias. Primero todos los intendentes, sin distinción de partidos, pusieron el grito en el cielo para que Jaque les diera plata para hacer frente al incremento. Los peronistas Rubén Miranda, de Las Heras, y Alejandro Abraham, de Guaymallén, fueron los primeros en exigir mediante los micrófonos y las cámaras una ayuda provincial.
Pero días después estos dos caciques, junto al maipucino Adolfo Bermejo, pactaron en secreto con el gobernador y rompieron el frente de intendentes. Una vez definida la paritaria de acuerdo a los intereses del Gobierno de la Provincia, los intendentes cobistas, los demócratas y el radical Fayad, dueño del único bastión del centenario partido en la provincia, patalearon.
Mario Abed, intendente de Junín y espada del cobismo, salió a denunciar que hubo "acuerdos espurios" en la negociación entre Jaque y los intendentes de su palo. El ganso Omar Parisi, de Luján, remarcó el poder de discrecionalidad que busca el gobernador para distribuir los fondos a las comunas, una crítica permanente de la oposición al Gobierno nacional.