No quiso hacerlo, pero en campaña se dicen cosas no queridas. Néstor Kirchner, en su afán por levantar el caudal electoral en la Capital Federal, blanqueó lo que todos sabemos: la inmoralidad es una condición indispensable para aspirar al poder con ciertas chances de alcanzarlo.
Salió a preguntarle a Lilita Carrió cómo hace para vivir y para hacer una campaña sin plata. Y dijo que no le gusta cuando “se habla de la moral de los demás sin mirar la propia”.
Kirchner le sugirió a la candidata del ARI que “demuestre la forma en que vive, con qué se compra la ropa y paga los viajes”. Y enfatizó que “decir que se hace una campaña con dos pesos, es creer que los argentinos somos tontos”.
Carrió contestó que "la campaña nos costó un millón de pesos" y aseguró "está todo justificado".
Honestidad brutal en la verba del Pingüino.
Para ser presidente hay que transar con grupos económicos que luego se favorecerán del gobierno encabezado por los políticos a los que financiaron. Lo mismo para ser intendente o gobernador. Esta es la traducción de las palabras presidenciales lanzadas en una desesperada jugada por enderezar la elección porteña.
Carrió confirmó que sin plata es imposible ir a una elección. Ergo: hay que buscar financistas para ser legislador o presidente o cualquier cosa que requiera campaña.
Siguiendo a Kirchner, “decir que se hace campaña con dos pesos, es creer que los argentinos somos tontos”. La inmoralidad ha sido confesada.
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