martes, 25 de octubre de 2005

Siguen tironeando con la salud de los pobres

Ayer, mientras los médicos y el personal de los hospitales pedía por la televisión que la gente que no estuviera muriéndose no asistiera porque no sería atendida, el gobierno informaba que fue "normal la atención en hospitales y centros de salud".

La pelea por los sueldos de los trabajadores de cualquier ámbito no tiene objeción real alguna. Ni el más ortodoxo capitalista encontraría un argumento creíble para deslegitimar esa pretensión.

Entonces, la receta es otra: el gobierno espera a que los huelguistas se impongan y después el mal humor de la gente que no es atendida se encargará de tirar al piso cualquier legitimidad para el reclamo justo. El problema para los trabajadores es complejo. No hay forma de conseguir reivindicaciones sino hay poder de apriete.

Para muestra sobra un botón: Hugo Moyano deja sin transporte a las embotelladoras de agua y cocacolas, los porteños no encuentran las botellitas en los drugstore y los diarios dicen que el país se va a la mierda si no se soluciona el conflicto. Al otro día, los mismos diarios informan sobre el aumento concedido a los choferes en huelga para normalizar la provisión.

En Mendoza, también los aumentos se consiguieron a puro paro y asamblea. A excepción de los judiciales que descorchan cuando aumenta la inflación porque eso mismo le pasa a sus ingresos.

En su momento, los desocupados encontraron en el piquete un método formidable de presión para que al menos alguien escuchara que se estaban muriendo de hambre. Capturado por el sistema, el piquete se peleó con el pueblo y ahora juega para el gobierno o para el enemigo de éste, nunca para los pobres.

A ver, todos los empleados públicos tienen razón en pedir más plata. Les pagan mierda y a los chicos de ahora no les gusta nada comer mierda. El problema es cómo generar un sistema solidario en el que sea el pueblo el que presione por la distribución de la riqueza y no corporaciones o sectores que sin excepción ostentan algún poder, en la mayoría de los casos el de romper las pelotas a otros pobres.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario