Metidos en la parte final de la campaña electoral ¿qué otra cosa se podía esperar?: la arena política mendocina es un chiquero.
Todos se acusan de terribles maniobras que en cualquier Estado de derecho serían causales de prisión para sus ejecutores. Aparecen denuncias rimbombantes de campaña que nunca se esclarecerán, a pesar de lo verosímiles que aparecen.
Uno de los escandolosos casos que vieron la luz fue la negociación entre Gobierno y oposición para resolver la situación del ministro de Justicia y Seguridad, Osvaldo Tello, tras el fusilamiento del futbolísta Carlos Azcurra a manos del cabo de la Policía Marcial Maldonado. Peronistas y demócratas denunciaron -muchos días después de interpelar al ministro- que el gobierno envió emisarios a ofrecer las cabezas de funcionarios de Seguridad a cambio de que se olvidara la interpelación al ministro. Contra esto, el gobernador Julio Cobos contraatacó revelando que "fue la oposición la que intentó negociar" un mejor trato para el amigo personal de Cobos recientemente nombrado al frente de la cartera de Justicia y Seguridad.
Mientras tanto, todo este tiempo se vinieron haciendo los boludos desde ambos lados. Todos salieron por los medios compungidos por el padecimiento del jugador y asegurando que llegarían hasta las últimas consecuencias.
Otro bochornoso cruce de acusaciones y explicaciones cero convincentes surgió en el seno del jury de enjuiciamiento que trató la situación del fiscal Alberto Camargo y la jueza Iris Guarna, los responsables del intento de allanamiento a la Legislatura en busca de documentación que acreditara presuntas irregularidades en la sesión en la que se aprobó el plebiscito para reformar el artículo 151 de la Constitución provincial.
Un día, todos los políticos que integran el jury decidieron avanzar en el juicio contra Acevedo, a quien suspendieron en las funciones recortándole a la mitad el sueldo hasta que se defina su situación. No obstante, una semana después los mismos integrantes del jury dispusieron que a Guarna no le correspondía el enjuiciamiento gracias a los votos peronistas y gansos. Integrantes del jury de los dos partidos habían anticipado a los medios que actuarían contra Guarna de la misma manera que lo hicieron con Camargo.
Frente al abrupto cambio, el gobernador deslizó sospechas sobre la actitud y las motivaciones que la determinaron, aunque no hizo una denuncia puntual. Ayer, por este tema, renunciaron al jury los dos senadores del partido Fiscal, Marcos Garcetti y Oscar Humberto Pressacco. “Muy a pesar nuestro ha quedado una vez más justificada la desconfianza que nuestra sociedad evidencia, casi continuamente, acerca de la tarea legislativa que debiera ser el soporte esencial de una democracia transparente y eficaz”, adujeron los renunciantes en uno de los párrafos de la carta que le presentaron al vicegobernador Juan Carlos Jaliff.
A esta altura, no deberían sorprender ni estas ni ninguna otra tropelía de la clase política -todavía me acuerdo del cambio de favores que permitió que todos los sanmartinianos quedaran endeudados para que el gobierno del ganso Arancibia hiciera las veredas del centro nuevas-. Menos sorpresa debieran causar estas cosas a poco de un comicio en el que los políticos se juegan su futuro patrimonial. Si les va mal, muchos tendrán que salir a trabajar otros seguirán conchabados gracias a las trensas que supieron trensar artesanalmente.
Este es el mundo real, tomalo o viví engañado, vos elegís. ¿Ya sabés por cuál vas a votar?, no te olvides que también podés obviarlos a todos.
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