sábado, 12 de noviembre de 2005

La Selección tiene que volver al potrero

Después de que Dios dejó de ponerse la 10 de la Selección el fútbol argentino entró en un jugo peligroso en el que el verso pasó a ser mas importante que el potrero y el talento de los futbolistas. “La pelota no dobla”. “Uno por afuera y uno por adentro”. “Doble cinco”. “Los ‘europeos’ o los del campeonato argentino”. Frases que dijeron los técnicos pos Basile, el último seleccionador que armó el equipo respetando medianamente a los talentosos, quienes se quedaron afuera de un mundial con Batistuta sentado en el banco. El máximo goleador de la Selección no podía jugar porque había delantero talentoso y goleador, Crespo, por el medio.
Hoy por hoy, la Selección está en un problema: si respeta el verso es un equipo del montón, con eximios jugadores sentados en el banco porque otros de sus características están en la cancha. La otra opción es jugar a la pelota con los todos los talentosos adentro de la cancha. Un desafío que no asumirá Pekerman, gerente de los intereses grondoneanos, alejado del potrero, la pelota, los trapos y la hinchada.

Mi selección

Abondanzieri (se aceptan opciones, pero no veo un arquero indiscutible, así que el de Boca puede ser. Me da miedo, es cierto, pero...)
Ayala, Zanetti, Colochini, Sorín y Mascherano (cinco para defender a los que atacan, de punta, del rival)
Riquelme y Messi; Tévez, Crespo y Agüero (cinco para atacar y mantener ocupados a todos los rivales.)

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