domingo, 22 de enero de 2006

Evo Morales, de cacique a bombero

El líder de los Aymara, de los cocaleros, de los desposeídos, de los que todavía creen en un mundo mejor y de muchas otras cosas más asumió la Presidencia de un país en llamas: Bolivia. Los flaquitos y el saqueo, son las claves. Muchas exigencias populares, con alto grado de esperanza sobre su concreción, contra un inmenso poder económico y político que no escatimará bombas para evitar los cambios.

Agenda caliente. (by Clarín)

La pobreza: en el país que tiene la segunda reserva de gas en el continente, casi el 70% de la población vive en condiciones miserables.


Contratos con las petroleras: una de las promesas más fuertes de la campaña del MAS fue la nacionalización de los hidrocarburos. En las últimas semanas Morales moderó su discurso, dejó en claro que no habrá confiscaciones ni expropiaciones y se mostró abierto al diálogo con las petroleras, con las que tendrá que cerrar nuevos contratos antes de junio. El reto será entonces frenar a los grupos más radicalizados (sobre todo los de la ciudad de El Alto) que reclaman la expulsión de las compañías extranjeras. Aunque alejados del MAS, estos grupos tienen cierto poder de presión. No hay que olvidar que allí surgieron las masivas marchas y bloqueos que tumbaron a los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada (2003) y Carlos Mesa (2005).


Asamblea Constituyente: el vicepresidente Alvaro García Linera la definió como "la incubadora del nuevo Estado Nacional". Convocada para julio, definirá entre otros temas cómo será la distribución de bancas en el Congreso, y se espera dar más poder a la población indígena.


Autonomías regionales: los departamentos de Santa Cruz y Tarija, de donde sale gran parte de la producción agropecuaria y casi el 90% del gas boliviano, plantean que existe una Bolivia "viable", próspera. Pero separada de las regiones que producen menos. El nuevo gobierno necesitará gran habilidad para conciliar los reclamos de estas zonas con las del occidente postergado.


El cultivo de hoja de coca: el gobierno impulsa la despenalización total de los cultivos, que ahora están limitados. Ese es el reclamo de miles de familias que subsisten gracias a esta planta de tradiciones milenarias. Pero el gobierno deberá manejar la presión de Estados Unidos, que busca una erradicación total.


La negociación con Chile por una salida al mar: la presencia del presidente Ricardo Lagos para la asunción de Morales marca un giro histórico en la relación de estos dos países, que rompieron relaciones diplomáticas en 1978. Con todo, aún no hay señales de que Santiago acepte la demanda de Bolivia de una salida al Pacífico, que perdió en la guerra de 1879 contra Chile. La carta de Morales para negociar es el gas, que Chile debe importar de la Argentina.

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