martes, 24 de enero de 2006

Jueza Carlucci: "Tiene que venir la despenalización del aborto"

No habla mucho con los medios, aunque esta vez dio "la nota" al suplemento Las 12, de Página 12.

Aída Kemelmajer de Carlucci, ministra de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, propició la despenalización y la practica de abortos en los hospitales públicos como remedio a "lo malo que es la penalización y a las consecuencias negativas que conlleva".

- Con respecto a la legislación actual sobre materia reproductiva, ¿en qué situación considera que estamos en la Argentina en este momento? -le preguntó Gimena Fuertes, de Las 12.

– Tengo esperanzas bien fundadas en que la Corte de la Nación va a modificar el criterio que sostuvo el caso que vino de Córdoba por la venta de un medicamento. Es más que esperanza, estoy segura de que la jurisprudencia Portal de Belén va a ser modificada en cuanto vuelva a llegar a la Corte. También creo que se han dado pasos muy importantes en la provincia de Buenos Aires. En la mayoría de las provincias hay leyes de salud reproductiva, que en general han sido atacadas de inconstitucionales,pero los tribunales las han declarado constitucionales, por eso creo que ha habido un gran avance. Pero de cualquier modo tiene que venir la despenalización del aborto. El aborto no es bueno, no digo que sea una cosa buena, no conozco ninguna mujer que haya abortado voluntariamente que salga de la clínica contenta. Estamos hablando de lo malo que es la penalización y de las consecuencias negativas a las que conlleva. Hay que ir a una legislación similar a la europea, que no sólo lo ha despenalizado sino que lo autoriza en determinadas condiciones en los hospitales públicos, porque de nada vale despenalizar si el sistema público de salud no ayuda a la mujer en este tipo de condiciones. No hay demasiadas cosas que inventar, hay que tomar leyes como la francesa y ponerse a regular seriamente este tema -se explayó la magistrada.

"Mendoza es una provincia muy conservadora. Siempre digo que en las elecciones, sea del partido que sea, siempre gana el candidato más conservador", afirmó. Y luego se plantó firme en la vereda contraria a esos sectores, a favor de la despenalización del aborto. Una posición que ha ganado adeptos en la provincia, pero sostenida por una cortesana hace crujir a los "centros muy conservadores, incluso de grandes intelectuales, no sólo de gente que habla sin fundamento", que existen en Mendoza, según la lectura de la propia Kemelmajer.

En cambio, las apreciaciones no comprometen el futuro de la carrera de la jueza mendocina, varias veces mencionada como candidata a la Corte de la Nación y con expectactivas de seguir peleando.

Carmen Argibay se sometió al escarnio de la derecha por contarle a la gente que no compartía la penalización del aborto antes de ser ungida ministra de la Corte de la Nación. La tremenda formación jurídica de Argibay y la convicción con que la demuestra neutralizó a los gritones. Además, su ingreso a la Corte clarificó el debate sobre la despenalización del aborto, abriendo el camino a que otros magistrados inferiores asumieran públicamente su oposición a una ley vigente.

En el plano cultural, la actitud de Carmen Argibay -seguramente sin proponerselo- introdujo una fuerte contradicción con la verdad revelada para la clase política: el poder exige sacrificios ideológicos. Es mentira, Argibay llegó a la Corte con la cara pintada y las banderas de sus convicciones flameando. El pueblo, en general, no se asustó por tener en la Corte una ministra atea, abortista y defensora a ultranza del repeto por los derechos humanos y las garantías de los procesados y condenados.

- La entrevista completa a Kemelmajer

- Otro enfoque en Diario Uno

No hay comentarios. :

Publicar un comentario