A 50 metros de distancia, los policías abrieron fuego contra un grupo de niños que supuestamente robaba carbón de un tren para calentar sus casas. En la masacre terminó herido de bala un bebé de un año y ocho meses de vida, quien era c argado en brazos por su madre, y otro adolescente.
El Estado mendocino otra vez se comportó como asesino. Su fuerza armada no midió consecuencias o lo que es peor fue a matar a pibes que le molestaban. Dos móviles policiales con seis efectivos participaron de la cacería humana en Estación Pedriel, de luján.
Los funcionarios del Ministerio de Seguridad se escondieron como ratas tras conocerse el suceso. El titular de la cartera, Miguel Bondino debiera renunciar. Ayer tendría que haberlo hecho y llevarse con él al jefe de la Policía, comisario general Héctor Quiroga.
Los seis policías intervinientes en el temerario operativo del que resultó muerto Mauro Morán quedaron detenidos. Los asesinos abrieron fuego a 50 metros de distancia contra medio centenar de personas, en la gran mayoría mujeres y niños, que se habían aglutinado al costado de las vías del tren que transporta carbón.
Es común cuando llega el frío que la gente pobre que vive cerca de las estaciones ferroviarias se provea carbón de los trenes de carga. Y se está haciendo común que la Policía de Mendoza dispara a mansalva contra las personas porque los policías son como los peores delincuentes, desprecian la vida ajena. Con una diferencia, los delincuentes no lloran cuando arriegan la suya mientras la cana se la pasa llorando, cuando no está matando.
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