Roberto Iglesias despotrica contra el gobierno de Kirchner desde el sillón de jefe de la UCR nacional, mientras su socio en Mendoza no puede salir del portafolio con billetes sucios de Pontaquarto. Cobos descorcha.
El José, mote de guerra del ex presidente provisional del Senado de la Nación, José Genoud, tiene que volver a declarar ante el juez Rafecas por las coimas que permitieron la modificación de la Ley laboral durante el brillante gobierno radical interrumpido por infames golpistas incapaces de esperar a que roben cuatro años los que ganaron las elecciones para después volver a robar. El Roberto y El José siempre estuvieron enfrentados pero ahora son socios contra el gobernador mendocino Julio Cobos, también radical pero filo kirchnerista.
El José está acusado de cobrar y repartir parte de los cinco millones de dólares que el ex secretario legislativo del Senado, mano derecha del ex senador mendocino, dice que el gabierno le mandó a pagar por la aprobación de la polémica ley requerida por el empresariado y perjudicial para los trabajadores. Cuando todo parecía terminado -las coimas del Senado existieron pero la Justicia no está segura, en síntesis-, parió el excalibur: entre el 18 y el 26 de abril de 2000, día en que se aprobó la ley hubo “intensos llamados entre cohechadores y cohechados”, consideró Rafecas.
Para exhibirles los resultados del nuevo peritaje telefónico, el juez dispuso ampliar los interrogatorios de varios de los procesados. Cantarero tiene turno el lunes 22 de mayo; Alasino, el miércoles 24; Alberto Tell, el lunes 29; Ricardo Branda, el martes 30; el ex ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, el miércoles 31, y Genoud, el 1 de junio. El noveno procesado es Remo Costanzo.
En la Casa de Gobierno de Mendoza se brinda con champán caro por la vuelta de las coimas del Senado a la tapa de los diarios. "Esa mierda es iglesista", festejan.
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