domingo, 18 de junio de 2006

Terror en la Cárcel de Mendoza

Otra zaga horripilante de muertes, intrigas y de investigaciones que no van a llegar a ninguna parte envuelve a la Cárcel de Mendoza. Tres asesinatos intramuros en dos días volvieron a poner en los medios el terror instaurado en la dependencia del Gobierno mendocino. El Estado manda a la Policía a buscar personas, mientras más mejor así el ministro de turno sale diciendo lo efectivo de su accionar, pero después no puede garantizar la vida de estos, sean condenados o sospechosos.

Dos homicidios ocurridos hoy son inexplicables. Diego Antonio Ferranti Lucero, de 32 años, y Gerardo Antonio Gómez González, de 39, participaron de un motín en el Penal del Parque General San Martín que tuvo lugar para la Fiesta de la Vendimia del 2000, en marzo de ese año. Por seguridad, los trasladaron a la cárcel de Córdoba, pero ayer fueron destinados a una celda del pabellón 16, de máxima seguridad, de la cárcel mendocina. Lo ordenó un juez de Instrucción que el martes próximo iba a interrogarlos en el marco de la causa por el motín.

Nunca se sabrá fehacientemente si fue un error o los mandaron a la muerte para conseguir silencio eterno. Nunca se sabrá judicialmente a quién le importaba que estos dos presos no hablaran. Por eso, no es cuestionable conjeturar. Y en ese terreno lo primero que se me ocurre es que si antes los trasladaron a Córdoba por seguridad, ahora nadie más que los guardiacárceles debieron tener acceso al sector de detención. Y en ese caso, el universo a investigar se acotaría.

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