¿Cuántas boludeces tendremos que escuchar de los periodistas deportivos respecto a la Selección hasta que a alguno se le ocurra decir la verdad?.
El fútbol argentino está muy lejos. Salvo Messi, suplente del Fútbol Club Barcelona, y Crespo, suplente del Chelsea, el resto juega en equipitos. De Europa, pero equipitos al fín. Valencia, Villarreal, Inter, Mallorca, Atlético de Madrid y así sigue la lista de equipitos que pagan fortunas para que jueguen los mejores de River, Boca y el resto de los grandes de Argentina.
A los mejores jugadores los suele comprar el Real Madrid, el Barcelona, el Chelsea, la Juventus o el Milan. Entonces, basta de creer que tenemos los mejores jugadores del mundo. Esos están en otro lado. Hasta Costa de Marfil tiene un nueve mejor que el nueve nuestro: Drogba fue titular de Crespo todo el campeonato que ganó el Chelsea. Sergio Agüero, el mejor jugador que entregó el campeonato argentino en los últimos años, fue adquirido por el Atlético de Madrid, en donde probablemente juegue de suplente y si cuando entra no le va bien posiblemente sea cedido a préstamo a un club con menos expectativas que el pobrísimo Atlético de la capital española.
Con esto solamente quiero decir que nuestros jugadores están acostumbrados a hacer "buenas campañas" con sus equipos. Esto es, salir cuarto o quinto para entrar a una copa. Con la Selección Argentina hay que salir campeón. Eso, nada más que eso, es una buena campaña. Como en Boca o en River.
Esto que le pasa al fútbol nacional no tiene nada que ver con Pekerman. Tiene que ver con el negocio. Si Cavenagui cobrá más por hacer goles en Rusia que en River, no es problema de un técnico. Si el Corintihans de Brasil le paga más que Boca a Tévez y que River a Mascherano, no es culpa de Pekerman. Si Independiente tiene al goleador del campeonato y lo deja ir cuando va la mitad del torneo que a la vez está peleando porque desde Belgica entraban unos pesos no es problema de Pekerman.
Hoy increíblemente se escucha que no hay reemplazantes para Crespo, por su altura. Están locos y son mentirosos. En River está Luciano Figueroa, un gran número nueve, de gran tamaño. Y después de todo, cuánto más útil fue el tontón de Cruz de lo que pudo ser Sergio Agüero. Los jugadores se clasifican en buenos y malos, no en chiquititos y grandotes, como los cretinos quieren hacernos creer. Son los mismos que dicen que el fútbol es táctica. Seguro, el fútbol que a ellos les conviene es ese. Si todo se soluciona con táctica, para qué tener buenos jugadores. Mucho mejor es llenar de matungos la cancha para que eviten que juegue el rival. De paso, se resalta la estrategia del técnico y se sustenta la gran mentira: el nivel futbolístico se ha emparejado. Pero digan que lo emparejaron los grandes bajando al nivel de los chicos. Total, si se trata de poner matungos veloces de buena pegada y cabezazo.
El fútbol argentino tiene problemas mucho más graves que Pekerman. Al final de cuentas, Pekerman puso a todos los jugadores que queríamos ver en la Selección. Hasta llevó a Messi y Palacios, dos que con cualquier otro técnico no iban al mundial ni en pedo. Es cierto que se cagó frente a Alemania, pero así y todo el problema del fútbol argentino son los jugadores, no Pekerman.
Maradona ya no juega más. Desde entonces no ganamos nunca más nada. Con el planteo europeo de Bielsa ni siquiera alcanzó para pasar a octavos en Japón-Corea. Antes, uno medio europeo, como Pasarella, llegó a cuartos del mundial de Francia, perdiendo en los 90 minutos con un frágil combinado de Holanda.
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