miércoles, 23 de agosto de 2006

El aborto es un negocio

La práctica pedida por la madre de una discapacitada mendocina que fue violada está poniendo en la superficie los diversos quioscos de la medicina. "Escucho hablar de conciencia en este caso pero nunca escuché a un médico plantear problemas de conciencia para hacer cesáreas innecesarias. La mitad de los nacimientos se producen por cesárea en Mendoza", enfatizó el doctor Carlos Cardello, director de Maternidad e Infancia de Mendoza.

Las cesáreas son un negocio, como lo son los abortos. Esta última práctica genera millones para los médicos que sin plantearse problemas de conciencia ni de nada la realizan de forma clandestina. Mientras tanto, la principal causa de muerte de embarazadas es la práctica erronea de un aborto. También, mientras tanto, una orda de ONGs de un lado y de otro hacen su negocio. Las madres se siguen muriendo. Y al mismo tiempo, un montón de legisladores y funcionarios hacen su negocio. Y más madres se mueren.

Inmoral

Aducir cuestiones de conciencia para no practicarle el aborto terapeutico a Claudia, discapacitada, de 25 años, es una inmoralidad en una provincia en donde es práctica cómun el aborto. Los raspados clandestinos los hacen médicos, no vienen marcianos con bisturí a quebrantar la ley por muchos billetes.

También es inmoral la movida extorsiva de los grupos católicos que intervinieron sin que nadie se los pida interponiendo recursos judiciales ante magistrados de su palo. Ahora están amenazando telefónicamente a los médicos de los hospitales públicos -la estructura fue puesta a disposición de la intervenvención por el gobernador Julio Cobos- con una persecusión judicial si hacen su trabajo, a conciencia.

Descarados, en el nombre de Dios

Es tan burdo el accionar de los radicales católicos mendocinos que hasta la Iglesia salió a diferenciarse. El cura Sergio Villanueva, vocero del Arzobispado, aclaró que "institucionalmente nada tiene que ver la Iglesia con estos grupos". Militantes de las asociación que fueron a pedirle a la Justicia que se desconociera el Código Penal en nombre de Dios no se contentaron con eso (La Corte local rechazó en duros términos la presentación) y fueron contra la madre desesperada. Ana Rosa Gazzoli fue increpada por un grupo de católicos cuando esperaba un vuelo a Buenos Aires, adonde iba a la televisión para contrarrestar la acción de esos extremistas. Unos reverendos desacarados, aunque actúe en nombre de Dios.

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