jueves, 22 de marzo de 2007

Macri se cree que somos pelotudos


El presidente de Boca, Mauricio Macri, reveló hoy que el prófugo barrabrava Rafael Di Zeo sigue siendo socio de la entidad y que ahora deberá resolver su expulsión en una Asamblea.

Los hechos por los que el jefe de la Doce ocurrieron en 1999, fueron grabados y pasados por la televisión hasta el cansancio. La Justicia lo condenó en primera instancia a más de cuatro años en prisión y siguió el proceso hasta que la sentencia quedó firme.

Mientras tanto, Macri dice que no pudo echarlo del club porque la Asamblea que él controla siempre en este tema se cortó sola y protegió al barrabrava más famoso del país. Nos quiere hacer creer que él no sabe nada de cómo Di Zeo maneja a la barra del club, cómo consigue viajar con la banda a todas partes del mundo, cómo consigue entradas para todos cuando a un hincha normal de Boca no le quieren vender porque se las venden a las peñas, según nos quiere hacer creer el ingeniero.

"Yo no negocio con los barrabravas bajo ningún concepto", aseguró Macri ante una consulta, y explicó que en 1999 él ya había solicitado la expulsión de Di Zeo, pero la Asamblea del club rechazó su pedido porque el barrabrava no cargaba con una "condena firme".

Le faltó decir a Macri que los barrabravas de Boca son extraterrestres que bajan de naves espaciales y sin pasar por ningún control se meten en la tribuna los días que hay partido. Y cantan sin que nadie sepa quienes son. Desde las plateas y palcos los aplauden porque son raros, extraterrestres. "El otro día bajaron del ovni y se comieron un asado en las churrasqueras del club", dice una señora paqueta en el palco que una multinacional le compró a Macri.

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