
A partir de hoy, los rosarinos podrán darse el gusto con el que más de una vez soñaron: sentarse junto a Alberto Olmedo, el inigualable cómico que se convirtió en un ícono de Rosario. Y, como emblema del humor de la ciudad, era tiempo de que tuviera su propio bronce. La estatua tamaño real del Negro Olmedo, creada por la artista plástica y periodista Carmita Batle, fue inaugurada hoy en Rivadavia y Pueyrredón. Ver nota completa en La Capital
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