jueves, 22 de noviembre de 2007
Seguridad, ahí se van a pelear
La madre de las batallas en la guerra entre peronistas puros y radicales K en Mendoza está encaminada a instalarse en el Ministerio de Seguridad. Más allá de quien sea el pope de la cartera que designe Celso Jaque, van a meter la cuchara por lo menos en el inicio del futuro gobierno en materia de seguridad tanto el peronista Félix Pesce como el ganso Juan Carlos Aguinaga, ambos miembros de la Inspeccìón General de Seguridad. A ellos les pidió la renuncia de ese organismo Alfredo Cornejo, que ya empacó sus pertenencias del Ministerio para irse a gobernar Godoy Cruz. Analístas y políticos están convencidos que Jaque ganó las elecciones porque prometió menos inseguridad. Cornejo asegura que en esa materia el peronista miente y, entonces, está empeñado en marcarle la cancha como para que dentro de unos meses tenga espacio su show de declaraciones contra la seguridad de Jaque. Con el peronista, además de Pesce y Aguinaga, volverá Alejandro Cazabán a influir en la política de seguridad, más allá de quien sea el ministro designado. Pesce era el ministro de Lafalla cuando una banda de milicos desenfundó las armas frente a la Legislatura declarando la guerra al gobierno. Cazabán reemplazó a Pesce, impotente ante tremenda situación generada por su propia incapacidad de conducir a la fuerza desde el cargo de ministro. Aguinga fue uno de los pilares de la "política de estado" en seguridad que avalaron los peronistas del gobierno y los radicales y demócratas de la oposición. La Inspección de Seguridad fue creada para investigar las cagadas de los canas, en la teoría, mientras que en la práctica se revelaron los verdaderos motivos de la creación de este organismo: conchabar a uno de cada partido en el triunvirato que lo conduce y ligar algunos cargos para la militancia. El organismo demostró ser una buena herramienta para hacer política, como la Comisíón Bicameral de Seguridad, creada en la Legislatura, desde donde se proyectó otro de los que influirán en la administración Jaque: Daniel Cassia, muchos campos a la derecha de los antes mencionados. Este último, el más enojado cuando Jaque hizo trascender que iría a la presentación del balance de su gestión, desde donde el peronista deberá bajar el 30% los indicadores para no quedar como un mentiroso de campaña. Jaque no fue. Cornejo se lo cobró, informó que él bajó el 80% los homicidios en ocasión de robo. Ahora pidió la renuncia de los de la Inspección, designados por sus propios partidos, no por el ministro. Los dos aprovecharon para castugar a Cornejo y éste aprovechó para no salir del centro de la escena.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada
(
Atom
)
No hay comentarios. :
Publicar un comentario