viernes, 15 de febrero de 2008

El Estado tortura diariamente a los pasajeros del Este

A casi dos años de que se venciera la concesión al monopolio Corsino-Campos, sigue siendo incierto el futuro del sistema de transporte. Hasta ahora, para salir del paso se le prorrogó el contrato a las empresas cuestionadas que operan desde 2001

“La puta que lo parió se va a romper esta cagada”, murmuró un joven sentado frente a la puerta trasera de un micro de la línea 260, que salió 20 minutos antes desde La Colonia, Junín, con destino directo a Mendoza. Desde que el pasajero se dio cuenta, el coche no tardó más de un minuto en retobarse y quedarse tieso, mientras el sufrido chofer intentaba llevarlo lo más cerca posible del cordón.

Escenas de este tipo se repiten asiduamente en las calles y rutas del Este provincial, como en el acceso desde esa zona a la capital. Los usuarios del transporte público del Este provincial conciente o inconcientemente son víctimas silenciosas de la desidia estatal. Viajan mal, en micros destartalados que se viven rompiendo, llenos de mugre, inseguros por donde se los mire y muchas otras cosas más.

Algunos lo saben, aunque no debe ser la mayoría, las empresas que los trasladan hace más de un año y medio deberían haber dejado lugar a otras o bien competir por la prestación. Desde junio de 1991, cuando el estado provincial entregó en concesión tres líneas de colectivo para cubrir todos los recorridos del Este, se sabía que en junio de 2006 había que licitar nuevamente el servicio. La concesión del 91’ fue por 15 años, pero las empresas ya superaron los 16 años y medio controlando el negocio porque los gerentes del Estado no hicieron lo que debían.

La finalización del contrato del 99’ estuvo precedida por dos años de fuerte debate social y político sobre cómo evitar que la nueva concesión terminara en el mismo desastre para los usuarios que la anterior. Sin embargo, pasó junio de 2006 sin que el gobierno de Julio Cobos acusara recibo de la finalización del contrato, el cual fue prorrogado sucesivamente hasta ahora, cuando sigue sin definirse la licitación de concesionarios. Recién a mediados de 2007 se decidió avanzar en el proceso de reconcesión pero la licitación se cayó una y otra vez, hasta que cambió el Gobierno.

Francisco Pérez, el ministro de Infraestructura del Gobierno de Celso Jaque, aún no sabe qué hacer con la situación. Así lo reconoció en la reciente reunión de Gabinete realizada en San Martín. “Evaluamos distintas alternativas, en los próximos días nos decidiremos y lo comunicaremos”, dijo el funcionario en esa oportunidad pero hasta ahora no comunicó nada.

“Son unos hijos de puta, seguro ahora nos hacen esperar media hora hasta que venga el próximo micro lleno de gente y nos tenemos que comer todo el viaje parados”, volvió a murmurar el joven que predijo la salida de servicio del directo a Mendoza, mientras esperaba entre cerca de medio centenar de personas que algún micro viniera a rescatarlo lo más rápido posible, antes de que se le hiciera demasiado tarde para llegar al trabajo.

Y los murmuros del muchacho son premonitorios, al menos en materia de transporte. “Los que quieran pueden irse en el expreso (un servicio que recorre más kilómetros, para más veces, recambia más gente y se demora hasta 20 minutos que el directo en llegar a Mendoza)”, invitó tímidamente el chofer del micro averiado, a esa altura engrasado de pies a cabeza en el intento de reparar la máquina. “Los que prefieran esperar, ya viene otro directo”, aclaró. Como dijo el pasajero premonitor, todos se fueron parados, masticando bronca, pero sabiendo que mañana o pasado volverá a pasar.

La licitación
Las líneas 240, 250 y 260 serán reordenadas en dos: 700 y 750.

Para la primera ofertaron tres empresas: El Rápido SRL (64 colectivos), El Cacique SA (70) y Prestaciones SA (63). Para la línea 750 se presentaron Dice Tours SRL (77 colectivos) y Nueva Generación SA (77). Todas las ofertas incluyen sistema GPS y unidades cero kilómetro.

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