El cantante Juanes está en todos los medios del mundo desde que organizó un megaconcierto en la frontera de Colombia y Venezuela para pedir por la paz en la región. La convocatoria del artista sobrevino en medio de la tensión generada por la invasión de territorio ecuatoriano por parte de las fuerzas armadas colombianas que tenían como objetivo eliminar al canciller de las FARC, Raúl Reyes.
Se pidió por la paz sin más, lo cual es como pedir por la abolición del hambre en el mundo sin meterse con la distribución de la riqueza. La paz no se pide porque no es algo que pueda venir solamente porque a algunos se les ocurra. Si no hay paz es porque al establishmen de turno le conviene que no haya paz. Y si al establishmen algo le conviene no lo deja ir solamente porque se lo pidan, por más millones que sean los peticionantes.
Los sucesos hablan
El escenario político en el que se produjo la invasión militar de Colombia a Ecuador es muy complejo, está lejos del alcance de la cabeza que mueve a esta pluma. Craneando a todo vapor, sólo podría recopilar algunos hechos objetivos.
Reyes era el diplomático internacional del grupo armado que tiene más de 50 años en la pelea por hacer la revolución en Colombia. El canciller negociaba en la clandestinidad con algunos países una salida para los rehenes, al menos para algunos de estos. Entre estos, lo hacía con el gobierno de Francia. Reyes tenía vínculos políticos con los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Rafael Correa, de Ecuador, quienes promueven la salida de las FARC de la lista de organizaciones terroristas que digita Estados Unidos.
Álvaro Uribe, presidente de Colombia, se hizo cargo de la orden de atacar el campamento de Reyes en la selva ecuatoriana, cerca de la frontera con Colombia. Las fuerzas armadas regulares de Colombia, por su parte, se adjudicaron la ejecución del ataque aéreo del campamento. Está probado que el operativo contó con apoyo de la inteligencia norteamericana en la planificación. Mientras tanto, la ejecución hubo armamento estadounidense del tipo del que se usa en Irak, lo cual revela que Colombia mintió sobre los aviones que utilizó para la operación porque los que acusó haber usado no tienen capacidad para activar las bombas que se dirigieron al campamento de las FARC.
La Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó la invasión militar, con el único reparo interpretado por Estados Unidos. El resto de los Estados de América –sin Colombia, claro- no acepta la doctrina Bush: Estados Unidos tiene el derecho de invadir cualquier país si esgrime que eso alivia su seguridad nacional. Para esta doctrina, la paz estadounidense está por delante de la paz mundial. Para todos los demás países de la OEA la soberanía es inviolable.
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