Tres presos internados mataron a un guardia, hirieron a otros dos, y se fugaron con las armas de los tres, en la madrugada del miércoles. El hecho sirvió para que el debutante ministro de Seguridad Carlos Ciurca revelera su impronta al público en general. Fue de los primeros funcionarios (políticos y judiciales) en llegar al lugar, minutos después de las 2,20, cuando se produjo la fuga, y no mucho más tarde ya estaba al aire en vivo por radio Nihuil confirmando oficialmente lo ocurrido. Y volvió más tarde al éter para contar detalles que iban nuetriendo la investigación.
A primera hora de la mañana, desde el Ministerio de Seguridad difundieron las fotos de los tres presos. Y no tardó en correr entre los periodistas un resumen del prontuario de cada uno, junto al parte médico de cada uno. Ciurca mantuvo alto su perfil mediático atendiendo cuantas entrevistas le propusieron, que fueron muchas.
Atendìó periodistas hasta pocos minutos antes de que le confirmaran que los evadidos estaban esposados, boca abajo, en una casa del Barrio San Martín. Eran las 14,30, cuando llegó al lugar se encontró con muchos policías y unos pocos periodistas. "Ya vamos a hacer una conferencia de prensa", advirtió a la pasada y se introdujo entre los policías que mandaban en el operativo.
Antes de que sacaran a los presos con la cara descubierta para subirlos al furgón de traslado, Ciurca organizó una rueda de prensa, junto a los jefes policiales. El ministro fue el más locuaz y el que más avanzó en la comunicación de las acciones y los resultados. Dijo que la exposición mediática "ayudó" a resolver el caso. "Desde que salieron las fotos se les terminaron las posibilidades de escaparse muy lejos", consideró.
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