jueves, 17 de abril de 2008

Fuera "gansos"; pasen compañeros


Renunció el ministro de Seguridad Juan Carlos Aguinaga y el gobernador Celso Jaque lo reemplazó por Carlos Ciurca. Un demócrata fagocitado por el pejotismo será reemplazado por uno de los más ortodoxos pejotistas.

Cuatro meses duró la aventura.

Jaque lo llamó a Aguinaga, éste llamó a Omar De Marchi, presidente del PD, y éste llamó a sus acólitos dentro del partido. Entre todos arreglaron que el Ministerio de Seguridad lo manejaran los "gansos". El PD puso el aparato del oficialismo partidario en la espalda de Aguinaga creyendo que demostrarían desde ahí capacidad para gestionar. Jaque pensó que se sacaba un problema de encima. Los pejotistas del peronismo se agazaparon a la espera del momento indicado para dar el zarpazo. Y se fregaron las manos cuando el escándalo por el nombramiento del comisario retirado Carlos Rico, militado por los organismos de derechos humanos y multiplicado por el abierto enfrentamiento con los funcionarios de Justicia y Derechos Humanos, Diego Lavado y Pablo Salinas, empezó a consumirle más tiempo y trabajo que la propia gestión.

"Echemos a Rico y pongámonos a gestionar", le sugirieron algunos gansos al ex ministro cuando se dieron cuenta que sino se resignaba al subsecretario de Seguridad se perdía todo el Ministerio. Los despachos del edificio de Salta y Huergo, de Godoy Cruz, cuartel central del Ministerio de Seguridad, se repartieron entre demócratas y policías retirados. El caso de Rico fue el más polémico, pero entre el panel policíal del gabinete de Seguridad varios integrantes tuvieron diversas intervenciones en procedimientos de la dictadura, puesto que son de la camada que se formó en esa época con el perfil de soldado entrenado para una guerra interna. Ahora están todos desocupados.

Los bombos del PJ al Ministerio de Seguridad

Un peronista de bombos tocar va a ser el ministro. Carlos Ciurca es de Las Heras, creció con Amstutz pero después se mudó con el intendente Miranda. Su hermano fue secretario de Gobierno en Santa Cruz cuando Néstor Kirchner era gobernador. En abril de 2002 asumió en Diputados acompañado de una banda peronista que copó la Legislatura en épocas que sonaba fuerte: "Que se vayan todos".

En 2004 quedó pegado en un escándalo por supuesto pedido de coimas o favores con cargos en el Estado en el tratamiento de la compra de los micros que la provincia puso para el sistema tercerizado. No hubo condena judicial pero quedó la mancha. Después fue reelecto y se puso a hablar de seguridad, incorporándose a la Bicameral, que llegó a presidir durante un breve periodo.

La factura de los caciques

Cuatro meses duró el PD en el gobierno y el PJ en la oposición, con Jaque como gobernador. Y ya se habla del nuevo reparto de la cartera entre los intendentes con más peso del PJ. Menos críticos de la designación de Aguinaga que muchos legisladores, a los intendentes del PJ no les cae nada mal que les conviden un poco de poder. Ya se ganaron algo en la discusión por el aumento salarial a los municipales. Lograron que Jaque los atienda, al menos. Ahora los fue a buscar para enfrentar la crisis que le genera la salida de Aguinaga, el tiempo aclarará si es mayor o menor que la que generaba la presencia. Son peronistas que se vuelven a sentir importantes.

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