viernes, 2 de mayo de 2008

Con un burdo robo de armas a la policía tropezó el relanzamiento de Jaque


El jueves en la mañana, Celso Jaque hizo borrón y cuenta nueva con su mensaje en la Asamblea Legislativa. Le echó la culpa a la herencia de Julio Cobos por la mala gestión que hizo hasta el momento, dijo que ya la había encaminado y que ahora comenzaba a ejecutar su proyecto. Terminado el mensaje, cada uno se fue a su casa y la política quedó para el viernes. Pero antes de que todos los que estaban en la Legislatura se despertaran, incluso antes de que algunos se acostaran, un inexplicable robo a la policía se coló en el primer espacio de la agenda del relanzamiento.

Una banda, en la que podrían haber policías implicados, golpeó al corazón de la gestión de Seguridad del gobierno de Celso Jaque. Dio un golpe perfecto en la base de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR) consiguiendo más de 20 armas de alto poder de fuego y balas para cargarlas sin encontrar resistencia del único uniformado que custodiaba el lugar.

"Si no pueden cuidar sus dependencias no se puede esperar que cuiden a la gente", fue una frase escuchada hasta el hartazgo por los editores de los mensajes de los oyentes que se graban en los contestadores de las radios. A los oyentes también les repiqueteó la reflexión.

Inseguridad custodiada

Los policías de una dependencia de las inmediaciones del barrio Sol y Esperanza, en Godoy Cruz, adonde está la UMAR, revelan sin tapujos una situación que pinta el contexto de la base de los motoristas de la policía: "Ahí no te vas a bajar con la cámara, es un raterío impresionante", le advierten a una fotógrafa que les consulta cómo llegar hasta el sitio siniestrado.

Policía vulnerable

El ministro de Seguridad Carlos Ciurca acepta con resignación que hay otras dependencias policiales -en todas hay armas guardadas, sobre todo en las noches- que ofrecen las mismas facilidades ante bandas de la talla de la que asaltó el cuartel de los motoristas. Afirma Ciurca que se trata de superprofesionales del hampa y arriesga que el destino del botín es el mercado negro de armas. Esa es la hipótesis policial, que no descarta la intervención de camaradas en el comando delictivo.

La conspiración

Ciurca la acepta y la difunde como línea principal de la pesquisa. Sin embargo, no deja de pensar -y de escuchar susurros desde sus cercanos y no tanto colaboradores- en que el asalto a la UMAR no es otra cosa que una conspiración en su contra. No tiene pruebas pero lo olfatea. Desconfía del diputado Daniel Cassia, quien quería ser ministro y como no lo convocaron pateó el tablero: salió a criticar la designación de Ciurca y la política de Seguridad de Jaque. Renunció a la Comisión Bicameral de Seguridad. En este organismo empezó el problema de Cassia con Ciurca. El primero cobró notoriedad pública desde la presidencia de la Bicameral de Seguridad, cargo que le birló el actual ministro en 2007. Primero la Bicameral y ahora el Ministerio, Cassia no se la bancó.

El primer soldado caído de Jaque tiene muy buena llegada en las filas policiales, lo cual ronda en la cabeza de Ciurca como una pesadilla, aunque no esté durmiendo.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario