El Gobierno y AUTAM se reunirán el martes para acordar la distribución del subsidio nacional con el que se hará frente al aumento salarial de los choferes. Como la transferencia del subsidio demoraría más de 10 días, el Gobierno podría pedirles a los empresarios que financien el pago de los sueldos hasta tanto se reciban esos fondos.
Aunque los choferes de los micros de AUTAM no son empleados públicos, el Gobierno de Mendoza está siempre en el centro de la escena de la discusión salarial. Es que los empresarios del sector aseguraron que con los ingresos actuales no tienen ningún margen para incrementar salarios, más allá de que a último momento aportaron $50 por empleado para levantar el paro.
El Gobierno no renegó de su rol en el pago de haberes y por eso encabezó la negociación salarial con los choferes cada vez que en los últimos tiempos hubo reclamos desde el sector. Al final, sea cual sea el nivel de aumento salarial que se les dé a los conductores deberá ser contemplado en el costo por kilómetro que paga el Estado a los dueños de los micros.
Es así desde que en la administración de Julio Cobos se concesionó el servicio atando los ingresos de los empresarios a los kilómetros que recorren los micros, sin importar cuántos pasajeros transporten. Actualmente cada kilómetro que recorre un colectivo le cuesta al Estado alrededor de $3. Esa cifra no es fija, porque depende de una serie de variables que modifican los costos de operación de cada unidad. El Gobierno estudia cambios en el sistema.
El sindicalismo K metió la cola
“Que lo declaren ilegal, si el sindicato tiene que salir con su patrimonio a pagar los días que nos descuenten, lo haremos”. Al mediodía del jueves, Rodolfo Calcagni, secretario general de Sipemom, desafiaba con estos términos al Gobierno frente a cerca de un centenar de choferes congregados en la sede del gremio, en la calle Bandera de los Andes, de Guaymallén.
“Que se vaya a la mierda el Sipemom, si el Gobierno quiere el sindicato que lo agarre pero que pague a los choferes lo que corresponde”, decía el sindicalista. Calcagni fue reelecto esta semana al frente del gremio, aunque no faltaron los cuestionamientos de quienes lo consideran cercano al empresariado del sector, cosa que rechazó de plano.
Asimismo, Calcagni mantiene un histórico enfrentamiento con la UTA, gremio nacional alineado al kirchnerismo. No fueron pocas las embestidas desde esa entidad para quedarse con la representación de los choferes mendocinos, quienes hasta el momento responden a Sipemom.
Con toda esa carga, desde lo alto de una escalera, ayer, el líder de la rebelión de los choferes gritó la postura del sindicato en un mediodía caliente: “Los delegados votaron no acatar la conciliación obligatoria. Ya fuimos notificados de las reunión a las 5 de la tarde (de ayer), pero no vamos a acatar y seguimos de paro hasta que nos den lo pedido”.
Sin embargo, el sindicato fue a la Subsecretaría de Trabajo puntualmente y destrabó el conflicto casi a la medianoche.
“Si traen los 2.900 pesos que pedimos, levantamos el paro ya. Si no, que venga el Gobierno a manejar los colectivos”, arengaba Calcagni y fue vitoreado por el piquete. Entre los enfervorizados choferes estaba el subsecretario de Trabajo, Mario Adaro, quien llegó a la sede sindical para tratar de provocar el levantamiento del paro pero se retiró sin éxito.
Al compás del paro, hubo algunos incidentes y choferes detenidos por la Policía. Calcagni confirmó que cinco choferes fueron trasladados demorados a la Comisaría Novena, de Guaymallén, y luego dejados en libertad. En la zona hubo troles con las cubiertas desinfladas intencionalmente para evitar que prestaran el servicio.
Fuente: Diario Uno
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