A través de intendentes y gobernadores se convertirán en obras públicas para los pobres los pesos que se recauden por encima del 35% de retenciones a la soja. Se harán 30 hospitales de alta complejidad nuevos, 300 centros de asistencia primaria y caminos rurales, anunció la presidenta Cristina Fernández desde la Casa Rosada.
Según lo anunciado, el 60% del exedente va a ir a la construcción de hospitales y centros de salud. El 20% irá a la construcción de viviendas populares rurales y urbanas y el 20% irá a la construcción de caminos rurales.
El fondo será manejado por los ministros Graciela Ocaña, de Salud; Carlos Fernández, de Economía; y Julio De Vido, de Planificación Federal. Alberto Fernández, Jefe de Gabinete, se encargará de modificar las partidas presupuestarias para concretar las obras.
Los hospitales, centros de salud, casas y caminos se construirán de forma desentralizada a través de convenios entre la Nación por un lado y las provincias y municipios por otro.
La presidenta tomó una salida peronista: repartirá parte de los ingresos por retenciones por la vía de la rosca con los gobernadores e intendentes. Los mandatarios provinciales y comunales que sigan apoyando a los dirigentes del campo verán cómo a sus alrededores se levantan hospitales y centros de salud, nuevas casas para pobres y caminos rurales, mientras dentro de sus dominios seguirán teniendo la misma infraestructura deteriorándose.
Tres meses después del levantamiento de las entidades del campo, el Gobierno nacional ejerció el poder a lo peronista.
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