jueves, 10 de julio de 2008

El precio de la esperanza de Celso es la vergüenza del gobernador de Mendoza


El incondicional apoyo que Celso Jaque le profesa en Buenos Aires al matrimonio Kirchner, avergüenza al gobernador de Mendoza. Jaque fue infaltable en cada acto o presentación que protagonizó Néstor Kirchner en el camino a quedarse con la presidencia del PJ, como cada vez que lo requirió la presidenta Cristina Fernández en la sorda guerra contra el campo.

Sin embargo, el gobernador de Mendoza trata por todos los medios de que los mendocinos sepan poco de sus participaciones. En la provincia dice que se va a Buenos Aires "a gestionar fondos para Mendoza" pero más tarde aparece en la televisión nacional pegado a Néstor o Cristina en un acto partidario.

Nunca blanqueó que va a los actos para demostrar que es de los más kirchneristas y ver si así consigue alguna diferencia a su favor. La estrategia fracasó por ahora, ya que a la par de que no consiguió casi nada bueno, la peor crisis de su gobierno se la desataron desde la Casa Rosada bombardeándole a su primer ministro de Seguridad, Juan Carlos Aguinaga.

Hoy hizo en Mendoza lo mismo de siempre. Le dijo a los periodistas que iba a Buenos Aires en calidad de gobernador a gestionar fondos pero un rato mas tarde apareció por todos los canales de televisión sentado al lado del camionero Hugo Moyano, reelecto al frente de la CGT, en la conferencia en la que Néstor convocó a una marcha al Congreso para el martes. Al mismo tiempo, en el Monumento de los Españoles, está convocado un acto de las entidades del campo.

"Es con la finalidad de profundizar, apoyar y promover el pleno funcionamiento de la democracia y las instituciones en la Argentina", agitó el presidente del PJ desde un hotel del centro porteño. Volvió a tratar de desestabilizadora a la movida de la dirigencia del campo y la oposición.

Y Jaque miraba, asentía con la cabeza, mientras una idea lo torturaba. Mendoza no tiene soja, las retenciones millonarias que paga son por petróleo pero casi nadie hace bandera. Igual, la presidenta cae en picada en las encuestas y el gobierno provincial tiene pocas acciones en las estadísticas de imagen desde que asumió.

Al gobernador le da vergüenza Jaque. Otra vez cobró relevancia porque estaba en el medio Julio Cobos. Si la victoria en Mendoza de Jaque tuvo alguna trascendencia nacional se la debió casi por completo a que Cobos era el candidato a vicepresidente. Por lo mismo, el peronismo duro, que nunca halló sabroso al sapo de la transversalidad, puso todo a Jaque en Mendoza. Había que esmerilar al futuro vicepresidente antes de que se acomodara en el cargo.

Ahora pasa lo mismo. Jaque aparece con tanta fuerza en el kirchnerismo como la que va ganando el distanciamiento del vicepresidente con Cristina y Néstor. Al principio, la Casa Rosada lo maltrató a Jaque. El jaquismo acusó a Cobos de operar el maltrato, dando crédito al poder del vicepresidente para hacerlo.

La suerte de Jaque con los Kirchner cambió cuando cambió la de Cobos con el matrimonio. Jaque necesita de la presidenta para gobernar. Si no consigue mucha plata, al menos conserva una esperanza.

El precio de la esperanza de Jaque es la vergüenza del gobernador.

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