viernes, 26 de septiembre de 2008

Las coimas del Senado lo sacaron de la política y con el suicidio evitó la Justicia



José Genoud se suicidó a los 61 años. Tuvo tres hijos con su esposa Rosa Latino. Hizo política desde que cumplió 18 años, afiliándose al radicalismo. Era abogado pero no dejó de cobrar sueldos gordos por cargos públicos entre 1983 y 2001. Fue vicegobernador de Felipe Llaver, desde 1983 hasta 1986, cuando renunció para ir al Senado de la Nación.

Y ahí se quedó, aumentando progresivamente los espacios de poder que iba tapando hasta que quedó todo salpicado cuando explotó la tapa de la olla a presión en la que se cocinó la denominada flexibilización laboral.

Genoud presidió el bloque de senadores de la UCR entre 1992 y 1999, y en diciembre de ese año, tras el triunfo de la Alianza en la elección presidencial, asumió como presidente provisional del Senado. El tercero en la sucesión presidencial, un sólo paso mas atrás de la posición actual de Julio Cobos, a quien enfrentó desde la sombra cuando se alistó en las filas del kirchnerismo. Mientras tanto, Genoud afrontó un extenso tratamiento por un cáncer que lo tuvo a maltraer hasta que los médicos lograron controlarlo.

Los presuntos coimeros



Los ex senadores José Genoud, Emilio Cantarero, Augusto Alasino, Alberto Tell, Remo Costanzo y Ricardo Branda, el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, el ex jefe de la SIDE Fernando de Santibañes y el ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto, fueron acusados por el juez Daniel Rafecas en febrero del año pasado por cohecho activo agravado. Un año después, el magistrado incluyó al ex presidente Fernando De La Rúa en el banquillo de los acusados durante el juicio oral que debe realizarse en breve considerándolo coautor del delito.

Hipocresía
“La investigación sobre las coimas en el Senado permitió retratar una lógica de construcción de poder que pretende amalgamar dos planos: uno real o material y otro simbólico o meramente discursivo. Una lógica que aspira a condensar una forma de hablar y otra, diferente, de actuar. Podríamos resumirlo como la institucionalización de la hipocresía”, afirmó, el viernes 25 de agosto de 2006, el fiscal Federico Delgado, investigador del caso.