jueves, 23 de octubre de 2008

Inexplicable: gran movida en el Senado para tapar un aparente tráfico de influencias

El pedido de expulsión del senador radical Miguel Manzano por evitar con su voto que la jueza Susana Barrigón vaya a Jury de Enjuiciamiento por su participación en el caso Calisaya-Fader, tiene nuevas vinculaciones. María Cristina Barrigón, hermana de la jueza, es empleada del bloque de la UCR. Según información oficial del Senado, la hermana de la jueza es auxiliar administrativa clase 9, cobra un sueldo de bolsillo de aproximadamente $1.400 y está en ese cargo desde enero de 2007. Este caso se suma el esposo de la jueza, Roberto Bertone de quien también se confirmó por las autoridades de bloque es que empleado. Leé más en Diario Uno

Una comisión que enfría
Los senadores que conforman la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento se reunieron ayer con un solo objetivo: analizar si era pertinente proseguir con el expediente de expulsión a Manzano. Pero le bajaron el tono a la discusión y se inclinaron por seguir con la vía formal. Por eso, pidieron un informe por escrito al radical para que explicara su conducta. Al presidente del bloque, Mauricio Suárez, le solicitaron que informe qué cargo tiene el esposo de la jueza.

En la reunión se juntaron: el presidente de la comisión, el cobista Raúl Muñoz (Confe); Aníbal Rodríguez (Confe), Ricardo Pettignano (PJ en la Concertación), Elizabeth Fernández de Merino (PJ), Miguel Serralta (PJ), Carlos Aguinaga (PD) y el radical José Martínez. Leé más en Los Andes

Aclaran y oscurece
La jueza Barrigón usó su investidura para influir en el homicidio de Teodoro Calizaya, provocado por Ezequiel Fadel, quien fue condenado a dos años de prisión en suspenso por homicidio culposo. El condenado es sobrino de la diputada nacional hiperkirchnerista Patricia Fadel y, en el momento del hecho, era novio de la hija de la magistrada Barrigón -de licencia en la Justicia cuando se metió a tratar de mejorar las cosas para Fadel- y del empleado del bloque radical Bertone.

Abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falso testimonio. Los tres delitos habría cometido la magistrada, según el Segundo Juzgado Civil de Tunuyán. Sin embargo, ni siquiera fue juzgada porque la confluencia de senadores de procedencias partidarias diferentes votaron contra el inicio del Jury de Enjuiciamiento, al mismo tiempo que los jueces del organismo consideraron que debía ser juzgada por los delitos mencionados.

A Barrigón la salvó lo que se conoce como la clase política. Total, qué le hace una mancha más al tigre.