lunes, 17 de noviembre de 2008

El jaquismo ya padece "encuestitis"

Una encuesta que le adjudica el 38% de imagen positiva entre los mendocinos al gobernador Celso Jaque ilusiona a la tropa hiperoficialista incrustada en la Casa de Gobierno. "No estamos tan mal, a pesar de todo", respiran algunos que hasta no hace mucho eran muy críticos de la gestión pero al ingresar al círculo íntimo del Poder creen haber mejorado las expectativas populares respecto a la administración del malargüino.

"Yo no tengo 'encuestitis'", respondió el gobernador al ser consultado sobre los pronósticos venturosos que empiezan a conjeturar algunos en su entorno. "Yo no gobierno para mejorar mi imagen, gobierno para cambiar la vida de la gente", completó. En su entorno, en cambio, la "encuestitis" se propaga sin que haya una cura visible.

En otro sector del peronismo siempre respetuoso y obrero del gobernador, como es el Azul, liderado por el superoperador Juan Carlos Chueco Mazzón, no se creen el 38%. Tienen sondeos que son mucho peores: una encuesta en la que nada tuvo que ver la oposición le da sólo 23% de imagen positiva a Jaque.

Los intendentes azules Adolfo Bermejo (Maipú) y Jorge Giménez (San Martín) hace rato que están furiosos porque Alejandro Cazabán, secretario general de la Gobernación y hombre fuerte del gobierno, está empecinado en armar el jaquismo provincial, un grupo que responda directamente al mandatario, sin intermediarios, como los azules, ni proyectos personales, como los de los intendentes que no responden a Mazzón. "De qué jaquismo hablan si Jaque no tiene reelección", trinan los azules.

Mientras tanto el gobernador trata de estrechar filas con el novato Alejandro Abraham, cacique de Guaymallén, y el fogueado Rubén Miranda, de Las Heras, dos líberos que no tienen empacho en resaltar porciones del menú de acción con el mismo énfasis que cuestionan otras decisiones.

Con Omar Chafí Felix, en San Rafael, la cosa es diferente. El gobernador y su banda saben que son incapaces de disputar honrosamente una elección interna y que el intendente elegirá su destino electoral según su conveniencia. A pesar de las estocadas del sanrafaelino Cazabán, como la creación de una capital alterna con un hombre de su palo, ajeno al grupo de Félix, el mandatario municipal tiene todo controlado y difícilmente entregue espacios importantes al jaquismo en las boletas de las legislativas del año que viene.

El gobernador elude analizar encuestas con la prensa de testigo, pero sabe que si al momento de definir las candidaturas no mide decentemente no tendrá poder para instalar a sus hombres en las listas y como consecuencia se quedará sin poder para gobernar.