sábado, 31 de enero de 2009

La "cletización" del Celso


Hacer de Celso Jaque un personaje popular, carismático, extrovertido, simple y de a pie no va a ser un trabajo sencillo. A Julio Cobos le sale solo ser todo eso y le rinde, pero el gobernador de Mendoza no es así.

Por eso, sus publicistas quieren construir una nueva imagen del malargüino que borre a la del candidato recitando una promesa de reducir el delito el 30% en seis meses. Fernando Braga Menéndez, el mismo que lo hizo decir en campaña todo aquello que era imposible de cumplir en materia de seguridad, ahora quiere a un Jaque parecido a Cobos. El estadista que construyó en la campaña fue devorado por la realidad, entonces hay que reinventar a Jaque.

Festivales, Fiestas de la Vendimia de los departamentos, partidos de fútbol y cualquier evento que junte algo de gente pueden ser escenarios propicios. A menos que sea imposible acallar los chiflidos e insultos contra el gobernador o que no haya manera de marcar la cancha para que no compartir cartel con Cobos.

Cobos y Jaque no tienen nada que ver entre si. El gobernador cree en el sometimiento a las estructuras partidarias mientras el vicepresidente toma la decisión más importante de su vida política recluido con su familia, sin importarle qué digan sus partidarios.

Aún cuando sale con pelotudeces sublimes o tirita frente a las cámaras sentado en la Presidencia del Senado de la Nación antes de balbucear un voto "no positivo" contra su propio gobierno, Cobos queda bien parado.

A Jaque le sale al revés. Hasta cuando prepara todo para capitalizar la actuación forzada que sus asesores de imagen le exigen, algo le sale mal. Cuando aparece con alguna pelotudés, queda realmente como un pelotudo. Cada vez que relanza el gobierno le aparece un muerto o le roban las armas de un cuartel policial.

Sin demasiado esfuerzo, Cobos cautivó a Mirtha Legrand. Con plata y una gran preproducción, Jaque padeció todo un programa mientras la señora lo defenestraba a su manera.

Por su naturaleza, Cobos se mueve como pez en el agua entre las multitudes. Ahora que está en la cresta de la ola de la política nacional y cuando era el ignoto candidato a gobernador de Roberto Iglesias también. Hasta en los peores momentos de su gestión como gobernador encaró a la gente y siempre salió airoso.

Jaque en la primera Fiesta de la Vendimia que presenció como gobernador contrató aplaudidores para tapar los silbidos. Fue la culminación a una serie de rechiflas que se comió mientras transitó algunas Vendimias departamentales y festivales.

Braga no la tiene fácil. Cuando construyó al estadista que iba a terminar con la inseguridad en Mendoza, al ex intendente de Malargüe no lo conocía nadie fuera del departamento del Sur. No tenía pasado.

Ahora, el cambio y la vuelta de Braga al entorno del mandatario provincial son para revertir una imagen que llegó a estar prácticamente en el suelo. La carrera tiene postas y termina en octubre.