lunes, 11 de mayo de 2009

Aprovechamiento gubernamental del horror

El ministro Ciurca ordenó mostrar la cara del abusador serial de la cuarta sección a las cámaras de televisión. El diputado jaquista Jorge Tanús volvió a cargar contra la Justicia montado al caso que conmocionó a la provincia.

El padre violador de la CuartaEl padre abusador de la cuarta sección de Mendoza fue desenmascarado más de 25 años después de su primera acción aberrante. En medio de la campaña electoral y con un protagonismo excluyente de la política, ya que el desesperado pedido de ayuda por parte de uno de los hijos del abusador fue canalizado a través de la Comisión de Derechos y Garantías de la Legislatura.

El periodista Vicente Calizalla traicionó su vocación a favor de la resolución de una situación aberrante: en lugar de mediatizar el caso cuando lo escuchó de boca del hijo del abusador, buscó un canal institucional (la comisión legislativa) para ayudar a la resolución del caso.

Los legisladores Ricardo Puga y Alejandra Naman caminaron silenciosamente por la Justicia de Familia durante unos ocho meses, mientras se fueron limando los lazos secretos que aseguraban un histórico pacto de silencio en la interna de la familia del abusador. La historia se hizo pública recién el viernes pasado, cuando la hija, de 35 años, del abusador aceptó concentrar sus padecimientos de más de 20 años en una denuncia penal.

Desde entonces, el caso fue ganando centímetros de difusión en los medios mundiales. Y la primera fuente que habló on the record fue Puga. Al mismo tiempo, se filtró a los medios una foto antigua del violador.

Corrió el tiempo, creció la ansiedad del público por saber todo a cerca del padre que se pasó la vida teniendo hijos con dos "esposas" y una de sus hijas. Entonces, no pasó del domingo para que comenzaran a conocerse detalles escabrosos de una historia asentada en pilares macabros difíciles de digerir por una sociedad empeñada en demostrarse mejor de lo que en su seno cocina.

El lunes, los mendocinos se despertaron con la cara del abusador serial de la cuarta en primer plano, rodeada por el rostro de los policías de civil que tienen a su cargo la intervención en los hechos que amenazan la seguridad pública. En segundo plano de las cámaras televisivas, aparecieron el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, y el comisario Juan Carlos Calleri, jefe de la Policía.

Los funcionarios montaron un show en la entrada a Contraventores, adonde estaba alojado el abusador serial, atestada de periodistas, cámaras y grabadores. Sacaron al acusado a cara descubierta, para que fuera bien mostrado a la opinión pública, entre la que ocupan un espacio muy pequeño pero visible los hijos nietos del abusador serial, quienes deberían ser protegidos por el Estado para no quedar expuestos a la identificación pública.

Desde el viernes pasado, cada actor que apareció alrededor del caso jugó sus propias cartas. El gobierno sabía que la gente horrorizada de Mendoza quiere el linchamiento del abusador serial. Y el ministro Ciurca se aseguró aparecer tan cerca del tipo que en las imágenes televisivas se vio cerrando la puerta del celular policial en el que el múltiple violador iba a ser trasladado.

El ministro salió después a justificar esa actitud. No ess la primera vez que lo hace, en la mayor parte de los casos resonantes que sucedieron en la provincia desde que Ciurca es ministro el funcionario adoptó la actitud que la sociedad sedienta de venganza pedía a gritos, sin tener en cuenta los límites legales ni de procedimientos de la justicia en un Estado de derecho.

Después de la exposición de Ciurca y Calleri, junto al violador serial, ante las cámaras televisivas, la jueza de Familia, Elsa Galera, hizo conocer una intimación a los medios de prensa para que se abstengan de precisar información sobre el caso. Además, pidió que no se entrevisten a los familiares.

Ciurca salió a explicar por qué decidió mostrar el rostro del abusador después de que la jueza Galera desautorizara el show que el gobierno armó en la puerta de Contraventores frente a las cámaras que transmitían en vivo por televisión.

"Nosotros estabamos haciendo el traslado a pedido del fiscal. En principio, no hubo un pedido en particular de esta persona de cubrir su rostro, no hay rueda de reconocimiento, entendemos que no hay impedimento para mostrar la cara", explicó Ciurca a Radio Mitre. "Ya habían trascendido los nombres y el domicilio particular de esta persona en los diarios del sábado. Le explicamos a la Justicia que nosotros lo único que hicimos fue el traslado, afuera estaban los medios y ellos tomaron y pasaron las imágenes", añadió el funcionario.

El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, alfil incondicional del gobernador Jaque, aprovechó el caso para sumar críticas al accionar de la Justicia, uno de los caballitos de batalla del mandatario para desviar la opinión pública de la coyuntura cuando ésta le es adversa.

Conmoción culposa (Opinión)

De ser el amo y señor de su entorno el abusador serial pasó a ser el enemigo público número uno de la sociedad mendocina, el nuevo "monstruo" de los medios del mundo, el objeto de una puesta en escena del Ministerio de Seguridad y un nuevo elemento para la estrategia del gobierno de debilitar la imagen del Poder Judicial.

Como siempre, cuando una miseria de la sociedad se escapa de la marginalidad a la tapa de los diarios la provincia se despertó aterrada. El del abusador serial de la Cuarta es un caso extremo de una patología social más frecuente de lo que se tiene conciencia. Incluso la truculenta historia del perverso abusador descubierto ahora por la sociedad mendocina ya había sido planteada en la Justicia hacía más de cinco años.

Como siempre, cuando una miseria de la sociedad se escapa de la marginalidad a la tapa de los diarios hay intereses que crujen y se despiertan extremos sentimientos sociales colectivos que hacen flamear las banderas de la venganza cruel contra el monstruo. No hay en el fondo de esta historia un bien público en juego ni la seguridad de la comunidad está amenazada.

Es la imagen de la propia sociedad la que ha sido atacada. La aberración sucedió durante más de 20 años entre nosotros. La historia es real y revela una forma aberrante de vida, en la que los abusos sexuales ocuparon un rol central. Involucró a dos familias sostenidas en paralelo durante un montón de tiempo por un tipo de 67 años, que además tomó para sí a una de sus hijas, con la que procreó siete vástagos.

El abusador serial no tiene defensa contra el ejército de personas asqueadas con su accionar. Debe sentir lo que le está pasando como una injusticia, después de tantos años de ostentar el poder de sentenciar vidas ajenas sin defensa.

Como los perversos de las películas policiales, tiene que haber ido fortaleciendo su sentido de la impunidad con el correr de los años sin ser detenido y más aún desde que supo que la Justicia lo investigaba, a partir de 2002, sin encontrarle nada. Y la opresión sobre el círculo familiar seguramente creció.