jueves, 23 de diciembre de 2010

Sin candidato ni estrategia, el PJ mendocino arrancó la campaña antes que la UCR

A 11 meses de las elecciones en Mendoza el PJ se mueve, mientras la vida del radicalismo transcurre en el comité y los satélites. La confrontación interna es virulenta en las dos fuerzas políticas que disputarán la Gobernación en 2011.

El oficialismo ya está en campaña, aunque eso implique una mayor exposición de las divisiones intestinas, sin candidato ni estrategia convenida para su selección. El radicalismo estuvo enfrascado en los límites partidarios tratando de ordenar el rompecabezas que se configuró tras el reingreso del cobismo en pleno a la estructura.

La principal fuerza de oposición resolvió que la distribución del poder partidario y el posicionamiento de los dirigentes se defina a través de una elección interna a desarrollarse en mayo. Antes de salir a la calle, la UCR minimizó el margen para las especulaciones respecto a una posible conformación negociada de las listas de candidatos, al mismo tiempo que demarcó la cancha para la disputa del poder partidario.

Con las internas confirmadas y a la vista, es inminente el despliegue territorial de los sectores que pelearán por los votos radicales. No todos los radicales autoproclamados precandidatos a gobernador llegarán a mayo encabezando una lista, algunos ocuparán un casillero menos protagónico en la boleta de alguno de los referentes que ostenten un nivel de intención de voto potencialmente ganador.

Los precandidatos pesados son Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz, y Roberto Iglesias, ex gobernador. Por su relación con el vicepresidente también cuenta con alguna chance Laura Montero. Y la incógnita es la decisión del intendente capitalino Víctor Fayad.

Los peronistas no se tomaron tiempo para ordenar la interna antes de salir a movilizar militantes. Tras la muerte de Néstor Kirchner, con las encuestas que revelaban un notable repunte de Cristina Fernández a la par de una profunda caída de Julio Cobos en la consideración popular, el justicialismo provincial con el gobernador Jaque en el centro de la toma de decisiones coincidió en que era el momento de salir a la calle.

Cada uno por su lado, los cabezones del PJ reorganizaron sus soldados y les ordenaron arrancar la campaña. Jaque multiplicó su presencia en actos y eventos públicos en toda la provincia.

El aparato del PJ armó un acto en cada sección electoral para festejar el día del militante con las bases, mientras la dirigencia se juntó en un salón de Godoy Cruz sin distinción de banderías internas para mostrar una unidad que no se condice con la pelea real por espacios de poder del jaquismo y sus aliados en la Línea Mendoza con los azules, del asesor presidencial Juan Carlos Mazzón.

Ni siquiera hay paz completa en el gabinete de ministros de Jaque: Francisco Pérez, de Infraestructura, no se trata con Guillermo Carmona, secretario de Ambiente. Mario Adaro, ministro de Gobierno, pelea más de lo que concuerda con el influyente Alejandro Cazabán, secretario general de la Gobernación. Las diferencias no van a desaparecer, pero nadie va a sacar los pies del plato.

Aunque no paran de hacer actos y de coincidir en la identificación con el kirchnerismo, los peronistas mendocinos no definieron todavía cómo y cuándo elegirán a sus candidatos. Adolfo Bermejo (azul), Rubén Miranda (intendente de Las Heras y presidente del partido) y Cazabán están a la expectativa del premio mayor: la Gobernación. Y Jaque quiere ser el primero de la lista de diputados nacionales.

Nada está definido. Incluso hay una pelea interna por el calendario electoral. Mientras Jaque, los azules y los intendentes con más peso en el PJ pretenden definir los candidatos en marzo tentativamente, los ultrakirchneristas de Adaro quieren elecciones primarias, abiertas y simultáneas el 14 de agosto y generales el 23 de octubre, como definió el Gobierno Nacional.

Los radicales tienen un panorama mucho menos amable, a priori, que antes de las elecciones legislativas de 2009, en las que el rol protagónico que asumió el vicepresidente Julio Cobos durante la campaña fue determinante de la derrota del oficialismo de Celso Jaque por más de 20 puntos. Las líneas que se aliaron para aquella elección tardaron en declararse la guerra entre sí el mismo tiempo que en convencerse de que el ganador de la interna radical sería sin sobresaltos el sucesor de Jaque.

Cobos se desentendió de la situación partidaria pos electoral, caracterizada principalmente por la ausencia de un conductor (el Comité de la UCR estaba intervenido) y la conformación de varias líneas internas independientes entre sí. Se desdibujó la divisoria entre cobistas y radicales puros, ya que en las nuevas líneas internas se mezclaron dirigentes provenientes de ambos sectores.

La realidad dio un vuelco desde 2009 cuando los radicales se creyeron imbatibles después de analizar las variables de ese momento: la atracción electoral de Cobos se devaluó y la del Gobierno Nacional se revalorizó.