miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Te acordás cómo ahuyentó Celso Jaque a Julio Cobos de la Vendimia del año pasado?

El oficialismo trajo militantes kirchneristas bonaerenses en un tren "charter" que la Nación aportó a la logística del plan destinado a minimizar el costo político de la tercera presentación de Celso Jaque en el Frank Romero Day. Cobos acusó una operación en su contra y miró por televisión como los "aplaudidores" del gobernador eran incapaces de tapar los silbidos que una parte del público le dedicó cuando entró al teatro griego.

Lo que sigue lo escribí para el diario el 6 de marzo del año pasado, en la tribuna del Frak Romero Day, a los gritos con fuentes on y off the record por el teléfono mientras los bailarines le sacaban brillo al escenario antes de la elección de la Reina Nacional.

Convencido de que el gobierno de Celso Jaque con apoyo logístico de la Nación le armó un escenario hostil en el teatro griego Frank Romero Day, Julio Cobos prefirió ver el acto central de la Fiesta Nacional de la Vendimia por la televisión.

Esas sospechas fueron abonadas por los dirigentes afines al vicepresidente en Mendoza, para quienes la invitación protocolar del oficialismo a Cobos para que entrara al reducto vendimial acompañando al gobernador fue otra movida con intencionalidad política inscripta en una estrategia general destinada, según entiende el cobismo incluido el jefe del sector, a controlar la respuesta del público ante el ingreso del mandatario provincial.

Sin estridencias, desde el cobismo dejaron claro que la politización que evitó Cobos fue producto de una estrategia oficial. Mientras desde el gobierno apuntaron que la presencia del vicepresidente en la fiesta es parte de la responsabilidad institucional del mendocino que preside el Senado.

“Fue una decisión personal que tomó Cobos porque consideró que estaba muy politizada la fiesta”, fue la justificación formal del faltazo que difundieron los voceros del vicepresidente. Sabiendo que éste será uno de los temas más picantes de la agenda política de los próximos días, el cobismo en pleno cuidó el tenor de los cuestionamientos frente a los grabadores de los periodistas al referirse a la ausencia de su líder en el teatro griego por primera vez después de asistir consecutivamente a cuatro fiestas como gobernador y a las dos últimas como vicepresidente.

La reacción mediática del Gobierno contra el desaire de Cobos a la invitación también fue de bajo voltaje, mucho más condicionada por las réplicas que producirá el hecho que interesada en obtener réditos inmediatos con una crítica altisonante. “Hubiese sido bueno para la democracia que en la fiesta del Bicentenario estuviera el vicepresidente, el tiene una responsabilidad institucional que hacen que su presencia sea importante en este acontencimiento”, consideró el ministro de Gobierno, Mario Adaro, ante la prensa.

El presidente del PJ, Rubén Miranda, por su parte salió a desmentir que el partido hubiese armado un escenario contrario a Cobos. “Si fuera por pensar mal, nosotros tendríamos que pensar que el año pasado ellos estuvieron atrás de lo que pasó el año pasado (la ovación a Cobos cuando entró a la fiesta y la rechifla ensordecedora a Jaque)”.

El intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, una de las espadas cobistas más afiladas y dispuestas frente a escenarios confrontativos, se limitó a decir que “esta fiesta se politizó más que ninguna de la historia”, en tono de crítica a la estrategia gubernamental que definió la distribución de las entradas al teatro griego. Y el intendente de Junín, Mario Abed, referente del Confe, dijo irónicamente que “Cobos prefiere ver la fiesta por televisión este año”. El cacique esteño protagonizó un duro cruce con el Gobierno provincial por la distribución de las entradas.

El ex gobernador Roberto Iglesias, radical ultraortodoxo, opinó que Cobos debió ir a la fiesta “a pesar del armado del gobierno que es evidente, los trenes no vinieron porque sí”.

Así salió publicada la nota en la edición del diario Uno del domingo 7 de marzo, de 2010