
Murieron 635 argentinos en la guerra, mientras que otros 454 combatientes se fueron muriendo después. De estos, sólo los civiles reclutados no tuvieron la culpa de integrar las Fuerzas Armadas que por esos años ya llevaba decenas de miles de argentinos secuestrados, torturados y asesinados. Los militares de carrera fueron a Malvinas embriagados por la derrota propinada a la subversión en lo que ellos calificaron como una guerra. La primera, antes de ir a Malvinas. Una diferencia, a los argentinos los torturaban los jefes de las Fuerzas Armadas, los mismos que tomaban wiski con los ricos mientras mandaban a las islas a morir a los chicos de la colimba.
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