domingo, 29 de abril de 2007

Miles de asados y hectólitros de alcohol en el autódromo

Las carnicerías del pueblo quedaron vacías de vacío, entraña, costillas, asado ruso y todos los cortes que de una u otra manera se comportan decentemente en la parrilla. Chorizos de cerdo, de vaca, de perro y vaya a saber de qué otros orígenes chirriaron sin cesar todo el fin de semana.

Vino en damajuanas y coca cola, para el fernet, que corría como petróleo por las venas abiertas de Venezuela, poblaban las carpas diseminadas alrededor del circuito del Jorge Ángel Pena. Nada que ver el prócer del automovilismo local con la pena que daban algunos señores embebidos de pasión fierrera y etílica tratando de sacarse fotos con las promotoras, cuando no consultando por la tarifa.

El TC2000 pisó por segundo año consecutivo el autódromo de San Martín. El pueblo ya tiene experiencia y la aprovechó, a juzgar por los resultados. La calidad y comodidad de las carpas, asientos, chulengos para no agacharse a hacer el asado y la más completa gama de comodidades estuvo en las tribunas. Mucho más preparados todos que el año pasado.

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