martes, 13 de enero de 2009

Yo no sería el mismo sin Alejandro Sokol

En 2005, Matías Soria (periodista del suplemento Ovación,
de Diario Uno) entrevistó a Alejandro Sokol tras regalarle
la camiseta de Independiente de Avellaneda,
club del que era hincha el músico


No van a encontrar muchos más post (notas, artículos, o como quieran ponerle) en este blog contados en primera persona. Pero pocas cosas de las que escribí en las más de mil entregas desde que inventé este espacio me provocaron tanta tristeza. Así que sin pedir permiso le doy licencia a la objetividad a favor de la sensación personal de pena y dolor que me causó la muerte de Alejandro Sokol.

Solito va. LAS PELOTAS

Yo nací en 1972, en San Martín, de Mendoza.


Como muchos otros de mi generación en ese pueblo soy culturalmente un producto del rock. Los vendavales de la dictadura, del menemismo y demás no pudieron torcer mis orígenes (ni los de muchos que se criaron a mi alrededor, creo).

Para mí (y para muchos de los que crecimos en esos años en San Martín, de Mendoza) el rock trasciende a la música. Es el conducto que más cerca me puso del arte. Es el elemento cultural que me identificó con mi generación, el lazo más fuerte entre la vida real y el arte. Sin el rock no hubiese sabido de la poesía.

Tampoco hubiese comprendido jamás que no todo lo que uno considera verdadero es entendido de la misma manera por el mundo que lo rodea. Que aggiornando una verdad para uno revelada es más fácil que los demás la comprendan que si se dice a secas. El rock me demostró que los viejos siempre cuestionan las elecciones de sus hijos. No fue fácil cambiar la rutina de años que reproducía el estéreo del Fiat de mi viejo.

Por el rock descubrí el amor y por el rock conocí la decepción. No me imagino la pasión sin el rock, ni el desencanto, ni el dolor del corazón y mucho menos la curación. Las largas charlas con los vagos en el barrio y en los recreos de la secundaria no hubiesen sido lo mismo sin el rock. Mi primer beso mojado, mi papelón más doloroso, mi primera argumentación sentida, mi primera convicción y muchas otras cosas más no serían las mismas sin el rock. Así podría seguir infinitamente porque el rock es parte de mi formación.

En conclusión, no sería lo mismo para mí el rock sin Alejandro Sokol.

Información:
*Diario Uno
*Los Andes
*Clarín
*La Nación