miércoles, 18 de febrero de 2009

Franchino y Lima se tiran dardos por los sueldos docentes pero no pinchan ni cortan


El titular del SUTE, Eduardo Franchino, salió a condicionar el inicio de las clases a la concesión de un aumento salarial para los docentes. Y la directora general de escuelas Iris María Lima le contestó que "los docentes no pueden pedir lo que el gobierno no puede darles".

La discusión de Franchino y la Tía Tita es para la tribuna. Ninguno de los dos tiene poder de decisión sobre el salario, a pesar de las chapas que ostentan.

En la mesa de negociación real de los salarios de los maestros y profesores no hay sillas para el secretario general del gremio de los docentes y la directora general de Escuelas. El gremialista dejó de ser miembro paritario por decisión de la orgánica del SUTE y la funcionaria es espectadora sin privilegios de la estrategia gubernamental que conduce el ministro político Mario Adaro.

En la negociación real, la que no sale por los diarios hasta que avanza concretamente, el gobierno y los paritarios del gremio vienen puliendo un reescalafonamiento de la carrera docente que significará una mejora de los ingresos de los maestros de la escuela primaria. Esto es independiente del aumento salarial general para la docencia que está frenado, a la expectativa de que se establezca algún parámetro porcentual de incremento salarial a nivel nacional.

Por eso para el gobierno la virulencia de Franchino no refleja el presente de la relación con el gremio. La semana pasada Adaro consideró que no hay peligro de un paro en el escenario actual.

Un dirigente en desgracia
El poder de Franchino en el sindicato se raquitizó en la puja con Gustavo Maure, ex pope del sindicato provincial y actual secretario general adjunto de la organización nacional CETERA. El titular del SUTE, además de quedar en inferioridad en el núcleo dirigencial, recibió un cachetazo letal de las bases del gremio.

Para fortalecerse frente a Maure, Franchino tejió una alianza con el frente de gremios estatales liderado por Raquel Blas (ATE), Carlos Ordóñez (judiciales)y Víctor Hugo Dagfal (SITEA). Pero un plenario del SUTE votó en contra de la participación de los docentes en el núcleo duro del gremialismo estatal, como operó Maure.

Desde entonces, el secretario general del gremio quedó sumamente debilitado. Se quedó sin el apoyo de quien lo llevó a la conducción y también es resistido por los sectores de izquierda más radicales de la organización.