domingo, 7 de junio de 2009

Los jerarcas de la vitivinicultura del Este provincial defenestraron a Jaque

En territorio del peronista Jorge Giménez, intendente de San Martín y soldado de fidelidad probada al asesor presidencial y estratega del peronismo del interior del país, Juan Carlos Mazzón, el primer mandatario provincial recibió una de las mas duras y sorpresivas cachetadas originadas en el sector más marginal de la industria madre de Mendoza. “Señor gobernador, de estos errores no se vuelve”, disparó Javier Palau directo a la cabeza del gobierno.

En el evento que constituye el hecho político más operado por el Centro de Bodegueros y Viñateros del Este se dispararon balas dañinas contra Celso Jaque, con la puntería y capacidad destructiva que nunca antes se ejecutó frente a otros mandatarios provinciales a los que también se cuestionaron desde la entidad gremial empresaria con más peso en la región Este.

El almuerzo de fin de cosecha del Centro de Bodegueros del Este fue la tribuna desde donde los jerarcas más poderosos de la industria del vino más atacada por las administraciones estatales desde hace más de 25 años le clavaron un filoso puñal al gobernador Celso Jaque.

Con el vicepresidente Julio Cobos, el enemigo más poderoso que el gobernador tiene en la arena política, sentado en la misma mesa que Jaque el sector más ninguneado por las políticas públicas de la oligarquía vitivinícola provincial acusó que la Administración del malargüino cometió errores que provocó lesiones irreparables para la industria del vino de la zona Este. El Centro de Bodegueros acusó al gobierno de practicar una política que despertó una enfermedad crónica para la tajada más importante de la economía de la región.

El valor testimonial no tiene parámetros de medida cuantitativos pero reveló sin medias tintas la postura contraria a la gestión peronista de la provincia de un grupo de poder con fuerte influencia en el distrito electoral de origen del primer candidato a senador nacional por el justicialismo, Adolfo Bermejo. El intendente es invencible electoralmente en Maipú, la comuna con más votantes del segundo distrito, que también encierra a los cinco departamentos de la zona Este: San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz, ordenados por peso electoral.

La primera zona vitivinícola (Luján y Maipú, según la verdad instalada por el marketing) y los industriales más poderosos del sector del Valle de Uco y el Sur no sólo no criticaron aún al mandatario. En el tradicional Almuerzo de las fuerzas vivas, la tribuna política de los capos de la producción de vinos mendocinos, los más importantes del país, Jaque fue bendecido.

Los popes del vino, además, le facilitaron un gran regalo a la presidenta Cristina Fernández, a quien recibieron con honores y sin críticas significativas en la puesta en escena más difundida en el año de la hegemonía dominante de la corporación que impone las reglas de la actividad económica más relevante de Mendoza.

Mientras el empresariado rural más poderoso del país estaba en guerra declarada con el gobierno nacional y las administraciones adictas, los zares de la vitivinicultura argentina le ofrecieron un tubo recargado de oxígeno y un testimonio válido para contraponer al sector agrícola más poderoso de Argentina.

Pero no todo el vino tiene color de rosa para Jaque. En San Martín ni la presencia del intendente Giménez lo salvo al gobernador. Se comió una trompada grande directa al mentón.