domingo, 30 de agosto de 2009

Jaque frenó la inversión en Seguridad y ahora tiene una caja de ahorro en la cartera

El resultado negativo de la resta de los gastos a los ingresos de la provincia y la resignación al rechazo popular cambiaron radicalmente la fuente principal de las preocupaciones que demuestra el gobernador Celso Jaque. Ya no habla de seguridad, su obsesión desde que perdió las elecciones es el rojo de las cuentas públicas.

Aunque el mandatario decidió encerrarse y evitar a la prensa tras la derrota electoral, es evidente que la seguridad fue desplazada del pedestal de las urgencias, Y no sólo eso, el Ministerio de Seguridad dejó de ser el destino de todos los privilegios presupuestarios para ser ahora una muleta de las carteras que ya liquidaron las partidas antes de lo previsto.

Desde hoy el Ministerio de Seguridad no tiene más la ley que le permitía gastar rápido sin licitación por decisión del gobernador. Así el millonario presupuesto que le asignaron a Ciurca es la caja de ahorro más accesible que tiene Jaque para apagar incendios.

Después de la trompada que le asestó el electorado el 28 de junio, el mandatario desterró la seguridad de su discurso y de su agenda. Las reuniones que antes organizaba para demostrar su interés en la seguridad ahora se centran en la falta de plata. Jaque dejó caer la Ley de Emergencia en Seguridad (lo autorizaba a comprar y contratar sin licitación), sin la cual era inviable la implementación de su política en la materia, según la amenaza que el mandatario sembró en febrero en la Legislatura para conseguir la aprobación de la norma.

La Seguridad sigue igual pero el gobierno ya no tiene plata
¿En seis meses mejoró la seguridad? No, al menos no como para provocar que los mendocinos se sientan menos inseguros.

¿En seis meses se resolvieron todos los problemas de infraestructura, equipamiento y los reclamos de una deuda millonaria que el gobierno reconoció con los policías (algunas de las principales causas objetivas que se tenían que resolver en la emergencia)?. No.

¿La coyuntura política de la Legislatura mostraba un escenario en el que una extensión temporal de la emergencia no tenía chances de ser aprobada? Definitivamente no, todo lo contrario: si se votaba una prórroga, se iban a levantar muchas más manos de las necesarias para convalidar un proyecto.

¿Por qué Jaque dejó caer la emergencia en Seguridad entonces? Una razón objetiva es que la plata no alcanza para los gastos corrientes de la Administración, hay ministerios que ya se gastaron el presupuesto anual, como el de Salud. Y Seguridad que tiene una partida abultadísima, de más de $600 millones para el año, o $1,7 millones por día para una tropa de alrededor de 7.000 hombres, puede ser una reserva la reserva financiera para tapar agujeros.

Jaque ya le sacó $20 millones a la cartera de Carlos Ciurca para salvar a Sergio Saracco, quien le echa la culpa del agotamiento de su presupuesto anual en menos de siete meses al dengue y a la gripe H1N1.

Si Seguridad tiene emergencia puede gastar su partida de bienes de capital sin burocracia, es decir más rápido. En cambio, sin Ley de Emergencia los fondos quedan estacionados mientras se hacen los concursos, que suelen demorar tanto tiempo como el que falta para que empiece el año del mundial y se disponga de un nuevo presupuesto. Mientras tanto, los fondos de la cartera de Ciurca pueden disponerse para socorrer a a otras caídas en desgracia financiera. En el Ministerio de Desarrollo Social, por ejemplo, gastó a esta altura del año más de lo presupuestado y la perspectiva es oscura porque la desocupación y pobreza van en aumento.

Jaque encarceló la demagogia que tan cara le costó a su relación con la gente y a las cuentas de la provincia. Si mira para atrás lamentará haber gastado plata sólo para complacer algunos reclamos, casi siempre expresados con el cuerpo aún caliente de una víctima fatal del delito. Ahora la emergencia es real, no alcanza la plata y no hay margen para gastar en pactos sociales que maquillan las heridas que la realidad abrió en el gobierno aprovechándose de la impericia y los continuos desatinos del Ejecutivo, pero no eliminan el problema de fondo.

Sobreactuar y apelar a la demagogia, la estrategia antidelito
Para aliviar la impotencia que provoca la inseguridad se puede sobreactuar, montar escenarios ficticios que mechen algo de calma y esperanza entre la angustia vecinal y convocar a sectores desesperados por ocupar algún espacio a sacarse fotos y plantear soluciones sin ningún fundamento técnico o científico. Hasta se puede mirar a las cámaras de tele vestido de gobernador y ensayar maldiciones endiabladas contra los delincuentes, una plaga a erradicar, según el viejo discurso de Jaque, quien nunca dudó en ir a felicitar a los policías que mataron a algún ladrón, incluso antes de que se aclaren las circunstancias en las que sobrevino la "justa" muerte.

La Seguridad, en apariencia se puede controlar con golpes de efecto y sino miren a Ciurca correr todo el día para sostenerse medianamente bien considerado por la gente. De un robo a un homicidio, de una violación al sepelio de un policía, de una búsqueda de un niño perdido en un cauce al estudio a grabar su propio programa de radio y así día y noche atrás de demostrar que se merece el cargo que tiene.

Siempre son menos las víctimas que los que se conmueven sin que nadie los ataque, entonces un golpe de efecto bien lanzado alcanza para mejorar la sensación de la gente, aunque la realidad no se modifique ni un poquito. Un crimen conmocionante logra el efecto contrario.

Cuidar o generar plata para el fisco no atrae a nadie
Con la plata es diferente. Ninguna empresa ni entidad clasificada sin fines de lucro iría a firmar un pacto por los recursos de los mendocinos, los invitados de Jaque que aceptaron pactar por la seguridad ante una crisis económica harían lo de siempre: lobby para conseguir partidas públicas que compensen la rentabilidad que sus actividades resignaron.

La única salida sin agitación social ni golpes empresariales para un gobierno que es incapaz de equilibrar los gastos con los recursos, es minar las gestiones de los próximos gobernadores endeudándose para cubrir baches del presente.

Ese camino ha elegido Jaque, está estudiando si le pide efectivo a un banco o se inventa un bono que se venda rápido al precio que se pueda. Los gobernantes que vendrán y los contribuyentes se verán obligados a ahorrar para devolver la suma que el gobierno actual usó por encima de la que recaudó, más los intereses que implica saldar gastos propios con plata ajena.