miércoles, 9 de marzo de 2011

Jaque oculta la causa del papelón vendimial: alguien vendió las entradas de los artistas

La Vendimia 2011 tenía todo para brillar pero resultó un papelón histórico. Todos los condimentos que puso el Gobierno de Celso Jaque para que su última fiesta fuera inolvidable fueron neutralizados por una insólita torpeza de la Secretaría de Cultura: omitió reservar las dos entradas que había comprometido entregar a cada artista para la segunda repetición del espectáculo del Frank Romero Day.

Aunque no está especificada en los contratos, la cesión de tickets a los protagonistas del Acto Central es una tradición que nunca se rompió en los últimos años y se iba a repetir en la 75º edición de la fiesta, según admitió el secretario de Cultura Ricardo Scollo.

Sin embargo, cuando los artistas que por concurso conformaron el staff vendimial reclamaron las entradas acordadas para la segunda repetición de la fiesta se develó que no existían. Scollo no pudo explicar por qué nadie de su Secretaría reservó las localidades comprometidas y los artistas explotaron de bronca.

Scollo y los protagonistas discutían en la zona de los vestuarios, debajo del escenario. Cuando empezaron eran las 20 del domingo, faltaban dos horas para el inicio de la primera repetición y el público desbordaba las gradas del teatro griego.

Desde ese momento hasta que se canceló definitivamente el show, la razón abandonó el reducto de la discusión.

Scollo y los funcionarios de su área hilvanaron una serie de propuestas de dudoso cumplimiento para salvar la situación generada por la inexistencia de las entradas que supuestamente estaban reservadas para los actores y bailarines. Desde promesas en el aire hasta ofrecimientos concretos transitó el discurso del secretario de Cultura hasta que por fin los protagonistas aceptaron hacer la función con la condición de que Scollo le dijera al público que la demora fue responsabilidad de la organización (mirá un documento audiovisual).

Tras aceptar la exigencia, el funcionario abandonó la zona de los vestuarios y se dirigió al escenario. No bien se presentó ante el público recibió una rechifla tremenda, bajo la cual anunció la cancelación definitiva del show para sorpresa de los artistas.

Al día siguiente, Jaque tomó una decisión política: cargó todas las culpas en los artistas y anunció la cancelación de la segunda repetición. Pasados dos días del escándalo, no hubo ninguna autocrítica del gobernador ni fue removido ningún funcionario relacionado con la organización de la fiesta.

Lejos de asumir errores propios, Jaque deslizó que el papelón vendimial fue consecuencia de una conspiración política contra el gobierno.