viernes, 2 de junio de 2006

Bondino soy yo

El gobernador Julio Cobos salió a poner su cabeza por el ministro de Seguridad, Miguel Bondino.

Una vez, cuando su gobierno entraba en la recta final, Arturo Lafalla patentó la frase "Cazaban soy yo", cuando Alejandro Cabazán, el ministro que aplicó cirugía mayor en la policía ante un generalizado desbande de la tropa, fue cascoteado desde algunos sectores, la mayoría reaccionarios. Julio Cobos ayer dijo lo mismo para apuntalar al golpeado ministro Bondino, aunque cambiando la marketinera frase de Lafalla por una oración que dificilmente algún mortal de a pie recuerde un minuto después de leerlas.

“Si por cada hecho aberrante vamos a atribuir la responsabilidad al ministro Bondino, yo también tendría que renunciar porque en definitiva soy el responsable”, afirmó el Gobernador. Palabras más, de parte de Cobos, palabras menos, de Arturo Lafalla, prácticamente dijeron lo mismo.

La diferencia es el contexto y los destinatarios del aguante. Cazaban asumió la Cartera tras una declaración de guerra de los miembros de la policía que desafiaron la línea de mando protagonizando una manifestación masiva frente a la Legislatura. "Los policías tenemos el poder", demostraban cientos de uniformados ante las cámaras de la televisión y el estupor de la clase política. Por convicción o por julepe, el PJ, la UCR y el PD sino apoyaron al menos avalaron una purga profunda de la fuerza comandada eficientemente por el abogado sanrafaelino. Más de 200 uniformados fueron separados de la policía. El concepto fue echar a todo el que no generaba confianza, como se hace en las fuerzas de seguridad. Cazaban asumió en una crisis, no fue el ministro de la crisis. Mientras tanto, Lafalla era un gobernador sumamente debilitado, condenado a arrastrar al PJ al llano tras 12 en el poder.

En cambio, Bondino recibe el espaldarazo de Cobos horas después de una de las más aberrantes actuaciones policiales en la etapa demócratica que sucedió al genocidio de los militares. Un policía bajo el mando de Bondino ejecutó a un joven de 20 años al que tenía aprisionado con un pie de boca contra el piso. Un balazo en la nuca fue la sentencia sumaria. Después, los compañeros del asesino crearon un escenario de enfrentamiento y le dijeron al fiscal que el pibe cayó en un tiroteo cruzado. Era un ladrón, aseguraron, e hicieron meter presos a los testigos, los acompanantes del Jhonatan Chandía. Después, las pericias confirmaron que Chandía fue fusilado a quemaropa a centímetros de distancia. Mientras que las denunciantes del robo que les atribuían dijeron que ni se parecían estos pibes a los ladrones. Una causa burdamente armada por la policía. A diferencia de Lafalla, Cobos está en un momento decisivo para su carrera política. Tiene proyección nacional, buena imagen en la provincia y poco a poco va juntando a su alrededor a todo el partido radical mendocino. Sin embargo, con la policía descontrolada, anotándose dos homicidios en pocos días, no recurrió a un Cazabán. No está dispuesto a resolver el problema a costa de futuro político. Entonces, lo mejor es mover algunas piezas, anunciar dos o tres medidas que nunca se aplicarán, al menos en los términos que se anuncian, y rezarle a Dios para que no pase nada más hasta que pasen las elecciones del año que viene. Además de confirmar a Bondino, repitió la fórmula reinaugurada con Quiroga: puso a un policía de jefe de los policías. Y no sólo eso, el comisario Oscar Pérez, nombrado en el cargo, habló -cuando Roberto Iglesias era gobernador y Leopoldo Orquín ministro de Justicia y Seguridad- de un proyecto de la Policía y otro del gobierno, como cosas diferentes. Y sostuvo suelto de cuerpo que tenía "la convicción de que todos quienes vestimos de azul aceptaremos la reforma de nuestra policía, que no es más ni menos que aquella pensada hace tiempo por muchos compañeros y que hoy es aceptada por el Gobierno. Esto complementado con las nuevas legislaciones nos hace sentir que no estamos tan solos".

Por Quiroga, Cobos no se jugó

El gobernador Cobos, tras defender a Bondino, no se animó a hacer lo mismo con el comisario general Héctor Quiroga, jefe de la policía echado luego de conocerse que estuvo en el lugar del crimen de Chandía. Dijo que no puede precisar si Quiroga participó del encubrimiento del crimen de Chandía. Agregó que el ex funcionario aportó datos para la investigación, pero que el caso está en manos de la Justicia. “Nosotros vamos a aportar todo para ver hasta donde llega la cadena de encubrimiento que tuvo este hecho lamentable”, remató. El fiscal investiga la evidente red de encubrimiento que armó el personal policial.

Sobre el asesinato de Chandía, ocurrido el sábado en la noche, Cobos se pronunció ayer por primera vez: “Fue un homicidio de alguien que actuó mal”. El oficial ayudante Juan Carlos Oruza está preso por ser el autor del disparo, por lo que a él fue dirigida la afirmación del mandatario.

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