lunes, 1 de junio de 2009

Jaque se siente víctima de la campaña sucia que él y su gente empezaron en la provincia

Una vuelta a la estrategia electoral le dio hoy el gobernador Celso Jaque. Primero salió a cuestionar a Julio Cobos, le pegó a su gestión y mandó a sus funcionarios a sembrar sospechas de corrupción. No obstante, ahora dijo que se siente "agraviado" por las respuestas del vicepresidente y lanzó una acusación hacia todos los mendocinos que lo critican, silban y tocan bocina por considerarlo mentiroso.

“Lamento profundamente los agravios de Cobos, en lo personal me fortalece y además tengo para mi el afecto y acompañamiento que cotidianamente me brinda el mendocino que trabaja y lucha por Mendoza y su familia”, dijo Jaque durante un acto de campaña encubierto, según informó la Coordinación de Prensa del Gobierno de Mendoza.

“Es lamentable que Cobos haya instalado como estilo político el agravio, la falta de respeto y la intolerancia. Eso sólo genera violencia”, sostuvo Jaque en referencia a las críticas que hizo el exmandatario provincial sobre su gestión después de que desde el Ejecutivo mendocino hicieran cola para pegarle al vicepresidente y su candidato a senador Ernesto Sanz.

“Convoco a todos los mendocinos de bien a que rechacemos la intolerancia y la violencia como método político y cuidemos la Mendoza que nuestros padres supieron construir. Es el mejor legado que le podemos dar a nuestros hijos”, agregó Jaque.

“Con esto pongo punto final a esta catarata de agravios que he recibido y sólo me verán trabajar por el bienestar de los mendocinos. Esta es mi responsabilidad y el mandato con el que me han honrado mis comprovincianos”, concluyó el mandatario que está siendo fuertemente presionado por su propio partido para alejarse de la lucha electoral.

Desde que Jaque y sus funcionarios se subieron al escenario proselitista, corrió preocupación en el comando de campaña peronista ante la posibilidad de que la mala imagen que los mendocinos tienen de la gestión del mandatario arruine las chances de los candidatos oficialistas.

Los peronistas pensaron una campaña sin intervención de Jaque pero éste decidió con su gabinete meterse para seguir vivo.

La campaña sucia en Mendoza la arrancó el propio gobierno de Celso Jaque, el 3 de mayo,de la mano del poderoso secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Hasta entonces no habían existido acusaciones, ni el cobismo había cargado contra la cuestionada, según todas las encuestas, gestión jaquista.

La ratificación de la campaña sucia desde el oficialismo apuntada particularmente a la figura del radical Ernesto Sanz fue revelada por el diario UNO el 29 de mayo, un día después del paso de la presidenta Cristina Fernández por San Rafael, adonde participó de la firma de un contrato con Jaque, el gabinete provincial y los candidatos del PJ.