sábado, 2 de enero de 2010

Operación contra chifladores de Jaque

Los aplaudidores debutaron en el 2008

El gobierno está en plena ejecución de una compleja operación para reducir al máximo las posibilidades de acceso al teatro griego Frank Romero Day a quienes tengan intenciones de chiflar a Celso Jaque cuando ingrese a ver la fiesta. La selección de aplaudidores, la manipulación de las entradas en venta y evitar que paquetes de tickets caigan en manos de intendentes opositores ocupan a los estrategas del jaquismo por estas horas.



El malargüino, que asistirá por tercera vez como gobernador a la fiesta central, sueña con la impresionante rechifla que el teatro griego le obsequió en la Vendimia 2009, cuando la táctica de tapar a los descontentos con aplaudidores pagos como en la primera incursión, en 2008, fracasó rotundamente.Los estrategas del jaquismo quieren que la tercera Vendimia del mandatario sea su reivindicación: "Esta vez no lo van a silbar", repiten los dirigentes encaramados en la la misión de evitar gestos de repudio del público vendimial hacia Jaque.



Para lograr ese difícil objetivo, este año se agigantó la logística y los alcances de la operación. El gobierno ha decidido complicarle a todos la adquisición de las entradas con tal de poder controlar que accedan a las mismas los bolsones de críticos que, además de ir a ver la fiesta, se entusiasman con ser parte de la silbatina que acompañe el ingreso de Jaque al Frank Romero Day. Para la próxima vendimia no se podrán comprar entradas por internet y las agencias de turismo negociarán sus paquetes directamente con la Secretaría de Turismo.



El año pasado, el gobernador entró a la fiesta recién cuando se apagaron las luces y comenzó el espectáculo. Con eso no pudo evitar que el estruendoso repudio del público sonara hasta el último rincón de la provincia, anticipando la durísima derrota que sufrió el gobernador y su partido en las elecciones del 28 de junio.



Con el control de las entradas el jaquismo se entusiasma con matar dos pájaros de un tiro: que no silben al malargüino y que se escuchen, aunque no sea estruendosa, una silbatina al vicepresidente Julio Cobos, quien fue premiado con una ovación en la Vendimia 2009.



Por otra parte, el equipo oficial de aplaudidores del gobernador sufrió una baja en la cúspide de su organización: el director técnico histórico, Ariel Guirín, ex director de la Juventud y actual funcionario de OSEP, está momentáneamente retirado tras sufrir un infarto a finales del año pasado. Los intendentes peronistas, como los sindicalistas cercanos al gobierno y los ministros con rodaje político del gabinete tienen que aportar portadores de manos que choquen ruidosamente a la entrada de Jaque al acto central.



Un desvelo de los estrategas del mandatario es que no caiga en manos enemigas, principalmente de los caciques cobistas, ningún paquete de entradas. Tras el estruendoso repudio de la última Vendimia, el jaquismo culpó al intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, de organizar la rechifla. El radical respondió que "si tuviera capacidad para armar una manifestación como esa, sería gobernador".