domingo, 18 de abril de 2010

Un juicio que sólo le conviene a Cobos

En el peor momento para la popularidad del vicepresidente Julio Cobos, el kirchnerismo puede actuar de resorte para devolverlo a la pole position que alcanzó con el "voto no positivo". El mendocino está ansioso por conocer el resultado de las encuestas que reflejen su postura en el Congreso durante las últimas semanas, en las que claramente representó a la oposición, mientras se prepara para explotar a su favor un posible pedido de juicio político del oficialismo.

"Si quieren mi juicio político, que dejen de salir a coro y lo pidan", desafió el vicepresidente en una entrevista publicada hoy en el diario Uno frente a la multitud de voces que lo acusaron de violar la Constitución al convalidar la media sanción a la modificación de la coparticipación del impuesto al cheque tras una votación en el Senado que resultó 35 a 33 a favor de la iniciativa resistida por el kirchnerismo. El oficialismo, en línea con varios constitucionalistas, acusa a Cobos de haber violado el inciso 3 del artículo 75 de la Constitución Nacional.

Difícilmente las bravuconadas de algunos kirchneristas desemboquen en un proceso formal de juicio político. A menos que el gobierno decida adelantar la pelea de 2011 y elija a Cobos como enemigo. Concretamente, al kirchnerismo no le alcanzan los votos para definir la destitución del vicepresidente por lo que activando ese mecanismo sólo provocaría la consolidación de Cobos, ya sea por el abroquelamiento de la oposición en defensa del enjuiciado o por la condena de los votantes anti K a los políticos opositores que avalaran la envestida del gobierno, algo que no parece posible de antemano.

"Yo no quiero que me hagan un juicio político. ¿Quién quiere someterse a un desgaste de esa naturaleza? Pero es lo establecido y si me tengo que someter, me someteré... Pero cada vez me preocupa menos", consideró Cobos en la nota citada al mismo tiempo que desnudó su convencimiento de que el escenario de juicio político lo beneficiaría. "Lo que no mata, fortalece", definió el presidente del Senado.

Según las encuestas nacionales que difunden los medios, en los últimos meses la imagen positiva de Cobos se precipitó violentamente hasta ubicarse entre 7 y 10 puntos por debajo de las adhesiones que reúne Ricardo Alfonsín, fuertemente alimentadas por la repercusión del primer aniversario de la muerte de su padre, el ex presidente Raúl Alfonsín. Un año antes, Cobos fue quien mejor capitalizó la reacción pública que provocó el deceso del líder radical.

Desde que votó en contra de las retenciones a los granos de exportación, los ataques del kirchnerismo hacia su figura actuaron siempre a favor de la consolidación de la buena imagen de Cobos, la cual se empezó a debilitar como consecuencia de acciones y decisiones que éste adoptó ya ubicado en el centro del escenario político.

Ahora, con su postura ante la modificación del impuesto al cheque el mendocino volvió a convertirse en el peor de los demonios para el kirchnerismo, al mismo tiempo que ganó peso como líder de la oposición. Una demostración: este domingo, los dos diarios más consumidos del país llevaron de título principal en sus portadas declaraciones textuales de Cobos extractadas de amplias entrevistas reflejadas en la edición con más tirada semanal.

"Nadie más se va a dejar intimidar por la Presidenta", resaltó Clarín en el título principal. Y La Nación prefirió: "Hay que ocuparse de la corrupción y la inflación".

Parado otra vez con firmeza en el centro de la escena, habiendo recuperado el protagonismo en el atomizado espacio anti K, aunque acotado por su posición institucional, nada sería más efectivo para la carrera presidencial de Cobos que un juicio político propiciado por el kirchnerismo. El mendocino y sus principales asesores no tienen ninguna estrategia propia con la potencialidad para generar el show mediático que acompañaría a un proceso de juicio político en el que, se ilusionan los cobistas, quienes no estén con Kirchner estarán obligados a defender a Cobos.

Sin hacer nada más que victimizarse frente al avance del oficialismo -analizan en su entorno-, el vicepresidente se convertiría en la bandera más cara de los opositores al kirchnerismo en el tramo previo a la definición de las candidaturas para la sucesión de Cristina Fernández. Un juicio político promovido por el gobierno, anularía los frentes internos de la UCR que se mueven para evitar la candidatura de Cobos y dejaría sólo al vicepresidente como postulante natural de la oposición en general, se entusiasma el reducido núcleo dirigencial del cobismo entendiendo que sólo a Cobos beneficiaría una acción como esa.