lunes, 10 de mayo de 2010

Otra promesa imposible de Jaque

El gobernador Celso Jaque apeló a la demagogia para dotar de mayor valor a la refinanciación de las deudas provinciales que anunció la presidenta Cristina Fernández. Dijo que ahora dispondrá de más recursos para la obra pública, cuando su ministro de Hacienda Adrián Cerroni, puntualizó días atrás que una medida de este tipo serviría para contrarrestar el déficit entre los recursos y las erogaciones previstas para el año.

Según la cuenta de Cerroni, Mendoza tenía que destinar este año unos $740 millones para cumplir con las obligaciones surgidas de la totalidad de su deuda pública: $4.300 millones. La refinanciación anunciada por la presidenta -a 20 años con 18 meses de gracia y tasa anual del 6%- solamente alcanzará a $2.900 millones del total de la deuda (que disminuirán a $2.460 millones gracias a una quita de capital incluida en la medida de la Nación), mientras que el resto deberá ser saldado en los plazos y condiciones que ya estaban establecidos.

Según la cuenta de Jaque, Mendoza postergará hasta 2012 el pago de $650 millones correspondientes al costo de la parte de la deuda incluida en el salvataje nacional. Son unos 36 millones por mes si se prorratea la suma total, lo que significa que en lo que queda de este año la provincia dispondrá de entre $200 y $250 millones más de los que había previsto en el presupuesto. Y el año que viene la suma que se evitará pagar se duplicará, pero el gobernador que suceda a Jaque en diciembre de 2011 tendrá que afrontar los pagos 20 días después de asumir.

La parte de la deuda que no está incluida en el plan nacional le demandará este año a Mendoza alrededor de $500 millones, de acuerdo a los números ofrecidos hace 10 días por Cerroni a diario Uno.

La suma que será postergada es equivalente a la diferencia entre los ingresos y el gasto público del ejercicio, según las estimaciones de Hacienda del Gobierno, mucho más conservadoras que las de Alexander Maza, cobista que integra la Comisión de Hacienda y Presupuesto de Diputados, que prevén un déficit superior a los $600 millones, a los que habría que descontarles los $252 millones postergados. En 2009, el déficit fue de $500 millones.

En cualquiera de los dos escenarios la promesa de Jaque de enviar más plata a obras públicas es imposible de cumplir sencillamente porque la suma que no se derivará a pagar deuda ya tiene destino: equilibrar el presupuesto.