viernes, 18 de junio de 2010

Despojado del bronce, Diego va por la gloria

Diego Armando Maradona demostró en el Mundial que todos los que descalificaron sus aptitudes y conocimientos para ser director técnico de la Selección no sabían de qué estaban hablando o plantearon las objeciones desde la más impune mala leche.

"Como jugador fue el mejor del mundo, pero como técnico no sirve", es un concepto que se multiplicó en los comentarios de las noticias online, en los llamados a las radios y en las calles, desde que Diego tomó el equipo. Un buen porcentaje de los críticos no ahorró insultos y palabras cargadas de odio para expresarse contra el conductor del equipo nacional.

Terminado el segundo partido de la primera ronda de Sudáfrica 2010, el autor del gol de todos los tiempos no dejó dudas de que sabe de fútbol, que lee acertadamente el trámite de los partidos, que tiene muy buen ojo para decidir los cambios según demande el juego. Quedó evidenciado que el culpable del título del '86 desde el banco domina los momentos justos para gritarle al árbitro o apurar al técnico del rival para que el juego brusco no pase desapercibido. Y se notó también que practica jugadas con pelota parada el tiempo suficiente como para que en los partidos terminen en gol, desacreditando a los que lo difaman endilgándole ser vago.

En adelante, se podrá discrepar con los jugadores elegidos, con el sistema táctico y hasta con la vestimenta que se ponga el entrenador, pero ya no se podrá acusar más a Maradona de no saber armar y modificar un equipo en función de un planteo ensayado en las prácticas. Más allá del resultado en el Mundial, con dos partidos fue suficiente para que el técnico demostrara que no hay nadie mejor que él para estar ahí.

Nadie está obligado a querer a Maradona, cualquiera tiene derecho a opinar lo que se le ocurra de él, algunos pueden indignarse con declaraciones públicas del astro del fútbol, muchos o pocos pueden querer a otro técnico en la Selección. ¿Alguien puede olvidarse del talento inmenso que desplegó en las canchas para poner a la Selección en lo más alto del mundo y al país apretado en puño gritando por Argentina? Y si, también se puede. Pero no es lícito alegar una opinión personal sobre Maradona para justificar que no puede ser técnico.

Los enemigos por razones más poderosas que la pelota

También están los detractores políticos del técnico, consolidados como tales desde que Maradona compartió con la presidenta Cristina Fernández el acto en el que se anunció el traspaso de las transmisiones del fútbol de Torneos y Competencias a la Televisión Pública. Desde entonces, muchos argentinos que odian a la mandataria le hicieron la cruz al entrenador y los poderosos grupos empresarios que perdieron el multimillonario negocio del fútbol (Clarín y Torneos y Competencias) lo pusieron en la lista de enemigos.

No hacía falta más nada para que la reconciliación de Maradona con los que le facturan el acercamiento a los K fuera imposible. Sin embargo el técnico de la selección les dio un motivo más desde la concentración en Pretoria: se sacó una foto que luego recorrería el mundo con Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, organización que ha sido propuesta para recibir el premio Novel de la Paz.

Así es Maradona, se despojó del bronce ganado a puro talento para volver a correr desnudo en busca de la gloria.