miércoles, 20 de junio de 2012

La guerra de Moyano con el kirchnerismo agrietó la relación de Paco Pérez y la CGT local

La cúpula de la CGT de Mendoza no romperá su alineamiento con Hugo Moyano, sea cual sea la derivación del conflicto del camionero con el gobierno de Cristina Fernández. Por este motivo, la relación de la mesa del secretariado general expresada en la conducción de la central obrera en la provincia y la administración de Paco Pérez cruje por todos lados.


Un termómetro público de las consecuencias del avance del conflicto con base en la Nación es la posición del subsecretario de Trabajo de Pérez, Ariel Pringles, dirigente de Judiciales Federales y espada local del jefe del gremio nacional, Julio Piumato, uno de los aliados incondicionales del titular de la CGT que busca la reelección contra la apuesta del Gobierno.

El funcionario de Trabajo ya conoció la postura del gobernador frente al escenario nacional planteado con el conflicto de Moyano y el kirchnerismo de boca del propio Pérez. El candidato de Pérez para conducir el movimiento obrero nacional es el albañil Gerardo Martínez, capo de la UOCRA, quien aparece con apoyo de un sector del oficialismo para desbancar a Moyano. El soldador Antonio Caló, de la UOM, es otro que tiene apoyo oficial si consigue posicionarse como alternativa al actual líder.

El corte de la salida de camiones con combustible de la refinería de Luján en respuesta a la convocatoria nacional de Camioneros es una clara demostración de que las órdenes nacionales de la CGT no serán negociadas con el gobierno local ni habrá concesiones especiales. Si bien no hay causas locales de conflicto, los alineamientos nacionales de Pérez y los popes cegetistas trasladaron a Mendoza el escenario bélico nacional.