jueves, 29 de noviembre de 2012

A los dirigentes no les da lo mismo perder porque los hinchas no entienden de lógica


OPINIÓN. Cada vez es más numeroso el ejército de tipos con las vestiduras rasgadas por la mediocridad del fútbol argentino. La única condición a cumplir sin excepción para enrolarse en esas filas es divorciar los males del fútbol de la lógica que los genera.

Quejarse por los pésimos espectáculos que ofrecen los equipos nacionales después de aceptar con naturalidad que el fútbol local es inviable sin la venta de sus mejores jugadores y la competitividad es imposible sin la compra de reemplazantes para los vendidos, no es lógico. Si la respiración de los clubes depende de las transferencias de sus futbolistas independientemente del desempeño que demuestre el equipo en la cancha, no es lógico supeditar las ventas a las necesidades futbolísticas.

Pretender que la calidad del juego mejore o se mantenga sin exigir que no se venden los mejores jugadores de cada equipo entre campeonato y campeonato, no es lógico. Como no es lógico entusiasmarse con la mejora de un equipo que gasta la plata de las transferencias en los sueldos de los jugadores que no se vendieron y en la contratación de otros, de menos categoría, para reemplazar a los profesionales que se comercializaron.

Para subsistir, los clubes tienen que vender sus joyas, si o si, más temprano cuanto más jóvenes y talentosas son, una exigencia que deja sin lógica a cualquier pretensión de un futuro mejor. Vender a los buenos es indispensable para la vida de los clubes, aunque no sea lógico.

Para que un jugador se convierta en mercancía, hay que formarlo. Para eso es necesaria una fuerte inversión en infraestructura, recursos humanos y demás necesidades de las divisiones inferiores. Esos costos están íntegramente a cargo de los clubes, pero, para fortalecer la falta de lógica en el fútbol argentino, la plata de los pases se comparte con comisionistas, representantes y otros actores.

Si la principal fuente de ingreso de los clubes es la parte que les queda de los pases de sus mejores jugadores, no es lógico pretender que las inferiores prioricen la fijación de una forma de juego que le de identidad a los equipos del club por sobre el perfeccionamiento de algunas individualidades potencialmente vendibles en el futuro.

Tampoco es lógico esperar que salgan buenos partidos entre equipos de clubes desesperados por cotizar a uno o dos jugadores independientemente del funcionamiento general del equipo. Si irse a la B no impide vender jugadores a millones de dólares ni aumentar la venta de camisetas y hasta de entradas en los partidos, no es lógico pedirle a los capitales interesados en River o en Independiente o en San Lorenzo o en cualquiera que no presionen hacia la B. A los dirigentes todavía no les da lo mismo ganar o perder porque los hinchas no entienden de lógica.