lunes, 22 de febrero de 2010

Jaque le pone un corralito a la gente

A las patadas, los mendocinos a los que Jaque dejó sin entradas

Para evitar que silben al gobernador Celso Jaque, el gobierno decidió alejar a los mendocinos del acto central de la Fiesta de la Vendimia. El Gabinete estudió todas las trampas posibles para lograr este cometido, hasta que finalmente decidió inhabilitar el sector vip (Malbec) para los mendocinos comunes, a quienes, además, prácticamente excluyó de las gradas del teatro griego Frank Romero Day poniendo a la venta menos de un cuarto de las localidades.



La decisión oficial le costó a cientos de mendocinos perder tiempo haciendo colas en vano, en la puerta de bancos elegidos por el Gobierno para vender unas poquitas entradas. El costo político de la estrategia fue el enojo de quienes perdieron horas esperando para chocar con carteles de localidades agotadas. Para el Gobierno, este precio es menor que el de soportar por tercer año consecutivo una rechifla inocultable hacia el mandatario provincial en su entrada al palco del acto vendimial.



En la tercera Vendimia de Jaque como gobernador el oficialismo exhibió a la vista brutalmente que tiene intereses diferentes a los de los mendocinos. Y que no tiene pluritos en esconderse para seguir con el plan de beneficiar los intereses que lo sostienen, más allá de lo que la gente pida. El divorcio entre Jaque y el pueblo es evidente. Sólo faltaba el blanqueo de la prohibición a la gente de acercarse al mandatario, como les hace la Justicia a los padres que se portan mal con sus hijos que están a cargo de sus ex esposas.

viernes, 19 de febrero de 2010

Vendimia: Jaque va a regalar dos mil entradas vip a obsecuentes para tapar los silbidos


La Vendimia es mí, mía, mía... Celso Jaque y su gobierno se pasaron el verano planificando cómo hacer para no escuchar silbidos de repudio en acto central de la Fiesta Nacional de la Vendimia de este año.



Después de meses de cranear todo tipo de estrategias, concluyeron que la única manera para no escuchar un abucheo ensordecedor era evitar que vaya público. Y tras comerse las chifladeras de su vida en las dos primeras Vendimias como gobernador, el peronista decidió clausurar el sector Malbec (el vip del Frank Romero Day) al público y regalarle las más de 2.000 localidades a gente amiga.



La estrategia antichifladores de Jaque es tan insólita como el tamaño de la movida para pensarla: el público no podrá comprar entradas del sector Malbec para el acto central de la Vendimia 2010. Esas entradas serán regaladas por el gobernador a personas que le garantizarán que al rededor del palco oficial sólo se escuchen aplausos. El público común que paga la entrada y en los años anteriores le hizo saber a Jaque que está harto de su gobierno esta vez podrá silbar, pero lejos del mandatario y separado por una turba de "invitados especiales".

jueves, 11 de febrero de 2010

El conflicto de un Gobierno insensato


El conflicto por el cachet de los artistas seleccionados para la Fiesta de la Vendimia desnuda la insensatez del Gobierno para administrar la provincia. Las 760 personas que requiere el guión arriba del escenario, seleccionadas a través de un concurso que convocó a más de 2.000 aspirantes, quieren cobrar $4.100 cada uno pero el Gobierno dice que sólo puede pagar $3.400.



La controversia generó un paro de los artistas, ocupó el tiempo de altos funcionarios, incluido el ministro de Gobierno, Mario Adaro, y se transformó en un gran título mediático provocando una inútil polémica entre la gente. Los artistas seleccionados pararon los ensayos, el Gobierno los amenazó con reemplazarlos con los que quedaron afuera en el concurso y la calle se dividió entre los que justificaron el reclamo y los que maltrataron a los huelguistas por el monto que exigen.



El culebrón se hubiese evitado si el Gobierno hubiese previsto cuánto podía gastar en el cachet de los artistas antes de llamar al concurso. Si al publicar la convocatoria se advertía claramente cuánto iba a cobrar cada participante por una cantidad determinada de horas de ensayo y las puestas en escena previstas para el fin de semana vendimial, hoy no habría conflicto.

lunes, 8 de febrero de 2010

Periodismo independiente (de la realidad)



Para la cadena de noticias estadounidense CNN la verdad no es una condición necesaria para producir una nota. En la multinacional de las noticias caló hondo la máxima que en Argentina, según algunos periodistas, pregonó Chiche Gelblung, aunque él lo niega, durante la época que dirigió la revista Gente bajo el imperio de la dictadura. "Nunca dejes que la verdad te arruine una buena nota", dicen que les advertía el editor a sus redactores.



Más allá de que sea o no un invento de Chiche, en la CNN incluyeron la regla en el manual de estilo. Y entonces, si las imágenes de los daños provocados por la catástrofe sísmica en Haití no son tan impresionantes como las tomadas después de un terremoto que ocurrió hace años en Japón, la CNN prefiere mostrar los daños registrados en Asia mientras una periodista ensaya una descripción sensacionalista de las consecuencias de la tragedia haitiana.



CNN demuestra sin dejar margenes a dudas que la libertad y la independencia son marcas indelebles en su concepción del periodismo. La información que brinda es absolutamente libre de los molestos condicionamientos de la verdad e independiente de la realidad.

domingo, 7 de febrero de 2010

Oponerse no enseña a gobernar

Opinión

Gobernar exige tener un equipo y un plan. Puede ser un equipo horrible y un plan mediocre, pero los dos elementos son necesarios para gobernar. En cambio, para ser opositor alcanza sólo con oponerse y más cuando cualquier cosa que haga el oficialismo subleva a una parte grande de la sociedad.


Nadie en el país, expone un plan ni un equipo preparado para ejecutarlo. Los calificados como presidenciables juegan para la tribuna en función de sus intereses individuales, sin tener que rendirle cuentas a nadie. Más mal o más bien el gobierno gobierna para que los presidenciables se proyecten criticando por la televisión cualquier medida que tome el gobierno.


Después de la crítica, a veces fundada sólo en la desconfianza en el ejecutor y no en una disidencia con los objetivos que persigue la idea o acción gubernamental que se critica, no hay nada. Es imposible saber qué haría un presidenciable opositor desde el poder frente a circunstancias puntuales.


Es imposible imaginar cómo armaría un gabinete cualquiera de los dirigentes anti K que ya están lanzados a la conquista de la presidencia si todos los días están reacomodando sus alianzas en función de la conveniencia o no de una foto en el instante que se obtiene la toma. Los presidenciables que no tienen responsabilidades de gobierno no tienen límites ideológicos ni partidarios.


Julio Cobos es famoso por decidir de acuerdo a sus convicciones personales. Y Elisa Carrió siempre se vuelca contra el oficialismo, aunque para eso tenga que justificar la apropiación de bebés de la dictadura o cuestionar la asignación por hijo a los necesitados argumentando que la medida tiene que alcanzar también a los ricos. Los dos definen sus alianzas en el día a día y se mueven de acá para allá sin atarse a compromisos de ningún tipo.


Ese tipo de proceder es aceptable para un analista político pero es inconducente para un jefe de Estado que tiene que resolver sus pronunciamientos, decisiones y acciones en función de un plan colectivo. Que decide a cada rato tironeado por intereses particulares representados por corporaciones que en defensa de un punto de rentabilidad son capaces de voltear un buen plan destinado a mejorar el desarrollo armónico del pueblo.


Los presidentes no actúan por convicción personal, ante todo tienen que responder a los intereses que los sustentan en el ejercicio del poder dentro de las posibilidades que permite la multiplicidad de condicionamientos que supone la tensión entre todos los interesados en torcer la riqueza nacional hacia su bolsillo.


Gerardo Morales, un radical no presidenciable pero protagonista permanente de la crítica mediática al gobierno nacional, es capaz de decir cualquier cosa sin medir a quien beneficia lo que está defendiendo, tratando de juzgar que no es una defensa premeditada de intereses oscuros, para ganar más chapa de opositor. Cualquier irresponsabilidad puede salir de su boca si le va a dar un poco de aire en la televisión enemiga del kirchnerismo. Morales nunca gobernó porque siempre perdió las elecciones en Jujuy, lo más cerca que estuvo de un Ejecutivo se lo debe a Fernando De La Rúa, a quien sirvió como funcionario. El senador nacional ni se plantea gobernar su provincia, si saliendo segundo le alcanza para mantener la banca y el cartel construido en los espacios mediáticos opositores.


Gobernar es otra cosa. Y sino que Morales mire a Ricardo Colombi, a quien apoyó para que fuera gobernador de Corrientes. Ni bien ganó, el radical tejió lazos con la Casa Rosada y moderó su discurso, ahora no puede decir cualquier cosa, antes de hablar tiene que medir si lo que dice no le va a provocar consecuencias a su gestión.


Un caso muy parecido se dio en Tierra del Fuego, adonde Fabiana Ríos llegó a la gobernación apoyada por Carrió pero después que desembarcó en el poder tuvo que alejarse de su jefa política para resguardar la gobernabilidad.


Y el socialista Hermes Binner, sin dejar de ser opositor, mantiene una relación amable con la Casa Rosada y acuerda políticas que le ayuden a mejorar su gobernación en Santa Fe. Como Jorge Sapag, del conservador Movimiento Popular Neuquino, quien ganó la gobernación promovido por su antecesor Jorge Sobisch. Ni bien asumió la conducción de la provincia Sapag abandonó el discurso de opositor extremista que sostuvo Sobisch, como estrategia para disputar la presidencia en 2007, y tendió lazos con el gobierno nacional a favor de su gestión provincial.


Los opositores dicen cualquier cosa por más irresponsable o desopilante que sea, y en determinados escenarios con eso solo alcanza para ganar una elección. Gobernar es muchos más complejo. Vomitar contra un mal gobierno no implica saber gobernar.

lunes, 1 de febrero de 2010

Tomás Eloy Martínez: "La cultura narco es la cultura del nuevo milenio"

"Cada día se hace más evidente que la guerra no es la solución al problema y que la única vía posible es enfrentarlo desde la raíz, es decir, desde la despenalización del consumo". Tomás Eloy Martínez abordó los desafíos que presenta la cultura narco en una de las últimas columnas publicadas por el diario La Nación antes de su muerte, ocurrida el 31 de enero. Leé la columna del 9 de enero de 2010 completa



Se fue

El gran escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez murió ayer, en Buenos Aires, a los 75 años, al cabo de una larga lucha contra el cáncer.
Reconocido como uno de los mayores autores argentinos de su generación, impuso un estilo y dejó su sello en innumerables artículos, columnas, ensayos, cuentos y novelas. Su obra cumbre, Santa Evita, fue traducida a más de 30 idiomas. Mirá la biografía en La Nación